Ver “MI BICICLETA COLORADA”. Cuento de Carlos Emilio Dentone, en YouTube.





Un dia de Reyes Magos …

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https://youtu.be/EeHyVin9Uzo

CARTA AL VASCO CARLOS JORGE (Amigo)

CARTA AL VASCO CARLOS JORGE

Sos el Hermano varón que me obsequió la vida, allá por los ‘60.

Desde alumnos de 3er. Grado hasta hoy … hasta siempre.

Me recibiste sin conocerme.

Me costó amoldarme a una Escuela nueva, venia de la Capital y vos en pocos días me hiciste wildense.

Pasamos la Secundaria también juntos.

Vos eras pillo, quilombero, gracioso, pero con capacidad para no llevarte materias “en masa” a examen.

Cuántas vivencias de la Secundaria, qué lindo compañerismo !!!

Eramos compinches, las “ratas” a la orden del dia, pero le avisábamos a nuestros viejos cuando nos pegábamos el faltazo.

Tuvimos la oportunidad de hacer el viaje de egresados a Embalse de Rio Tercero, con los Chicos de Wilde.

Hoy son fotos y recuerdos de esos Chicos de Wilde, un Grupo hermoso que nos junta siempre, para el abrazo, para la charla, para el recuerdo.

La última foto que publicaron en el Grupo, fue una tuya subido a una bicicleta para tres, las tándem …, te acompañaban 2 compañeras, en la entrada del Hotel Los Espinillos.

Momentos únicos los de la Secundaria, Vasco !!!

Luego la vida nos recibió ofreciéndonos trabajo, necesitábamos aportar en nuestras casas.

A mi me llevó para Flores, a vos a Barracas.

No puedo recordar todo junto y tampoco, lo que llega a mi mente, lo podría resumir en una carta.

Tantas vivencias !!!

Travesuras de pibes, picardías de la juventud y complicidad de adultos.

Esto último ya significaba, también, la resolución de problemas propios de la edad, que compartíamos como tantas otras cosas.

Muchos temas nos unieron pero el Fútbol … El Fútbol era motivo principal de encuentros !!!

Ahí la barra se separaba, vos te ibas a Núñez, otros a Avellaneda, ya sea al Cilindro o al del Rojo, yo a Av. La Plata.

Muchas veces, cuando la localia no nos jugaba a favor, ibamos a ver el partido que pintaba.

Nunca nos faltaron los Domingos de Fútbol.

Cada uno contento o sufriendo, según el resultado, pero con las ganas de seguir viviendo cada partido, cada jugada en la Pizzería del so rdo. Contando cada uno su versión, al regreso de cada Estadio.

Eso en lo profesional, pero en nuestros potreros, eramos protagonistas.

Era surtido el nivel. Habia cracks, medio pelos y los troncos de siempre.

Cómo jugabas Vasco !!! Eras Crack !!!

Siempre jugamos en el mismo equipo.

Integrábamos el equipo del cole, tanto en la primaria como en la “Secun”, después el de la Gomería de Julio, si !!! el equipo del viejo de Julito y Juan Carlos … Av. Mitre y Cotagaita, ahí pegadito al kiosco de La Ñata …

Un poquito más adelante jugamos para un equipo de Bernal, el Graos !!!

Salimos campeones en los curas de Don Bosco. Campeonato difícil, duro.

De la barra éramos nosotros dos y Loustau, el hijo de “Chaplin”, qué jugador también !!! Otro Crack !!!

Vos, pura garra, jugabas de 3, te mandabas por tu lateral y volvías fuerte como un toro, el “Lu” se lucía de numero 10, qué calidad tenia !!! Yo era suplente del Cabezón Andrade, jugaba de 11, entraba sólo cuando él se cansaba o tenía ganas de firmar autógrafos a las pibas que lo iban a ver … o sea, yo jugaba poco …

Un día, no recuerdo quien, nos dijo:

– En Argentino de Quilmes están probando pibes clase 49 a 55, vayan, quién les dice …

Fuimos con Loustau y vos.

No fue para nosotros, que sólo queríamos jugar a la pelota.

Ahí había que entrenar y entrenar, trepar por los tablones de la tribuna y bajar … y vuelta otras 1000 veces más, después correr alrededor de la cancha hasta caer agotados.

Por último venia el partido.

Un ratito nomás.

Tampoco nos fue bien.

Los pibes que ya estaban fijos no nos daban un fútbol, no te la pasaban nunca.

Cuando uno de nosotros la agarraba, para tenerla un rato, triangulábamos, hasta que algún mal intencionado nos cortaba, tipo: “largala o te rompo”.

Fuimos dos o tres veces, el Técnico nos aprobó, nos habia fichado !!!

Que gloria !!!

No fuimos más.

Nos gustaban los picados en el Parque Dominico o un Papi de 7 en el Bella Vista, en el Alberdi, en El Fortín, en el 7 Estrellas o el partido que surgiera y en la cancha que fuera.

Mira que había Clubes de Barrio en aquellos tiempos …

De locales y de 11 jugábamos en Bastanchurri, Condarco y Av. Mitre, cancha enorme, llena de pozos …

Claro, cómo no hablar de Fútbol si era nuestra pasión.

Hasta jugábamos a la pelota de noche en la Avenida Mitre cuando la estaban modernizando.

Recuerdos Vasco !!!

Crecimos juntos.

Compartíamos alegrías o tristezas con esos amores de pibes que tanto festejábamos o tanto llorâbamos.

Los amores de juventud !!!

En nuestras salidas nocturnas, las primeras, intentábamos seducir a alguna chica desconocida. Poco éxito teniamos.

Un recorrido común, era ir a las Cantinas de La Boca y si no había pique … al centro, a la calle Lavalle, nos metíamos entre una masa de gente que pugnaba por entrar o salir de los cines y si no, una triste pasada por los piringundines de 25 de Mayo, sólo para asomarnos, no nos daba la edad para entrar y menos aún, plata para gastar.

Una noche de aventuras ingenuas, caminábamos por Florida y se me ocurrió la idea de preguntar la hora a un muchacho mayor que nosotros. No teniamos reloj …

Mis textuales palabras fueron : “Che … qué hora tenes?” Muy canchero yo.

Las textuales palabras del muchacho no tardaron en oirse, con cara desafiante dijo: “Che, las pelotas !!!”

Tus textuales palabras fueron : “Fiu, como le vas a decir Che al señor ???”

Terminaste de decir eso y rajamos porque el hombre ya nos queria fajar.

Flor de susto nos llevamos.

Anécdotas y recuerdos. Recuerdos y anécdotas.

Mi viejo había entrado a tocar el piano en una orquesta cuyo nombre era Harlem Jazz.

Se presentaban en algunos boliches por San Telmo.

No les iba muy bien y decidieron hacer unos panfletos para repartir en la calle, con publicidad del lugar y la orquesta.

Mi viejo me pidió si lo ayudaba a repartirlos en la calle a la tarde, antes de la presentación.

Le dije: – siiiiiii voy con el Vasco.

Ahí fuimos, no repartimos mucho, por no decir nada, porque la gente no nos agarraba o tiraba al suelo las publicidades y nosotros no le poniamos muchas ganas, nos daba vergüenza.

Cuando volvimos al boliche, ya entrada la noche, donde se presentaban, vimos que estaba lleno.

Nunca supimos como se llenó. Pero los músicos, al termino, nos agradecían a nosotros por el trabajo, que supuestamente habíamos hecho. Algunos pesos nos dieron.

A partir de ahí mi Papá pasó a llamarse “Harlem” para vos. Don Harlem !!!! le decias …

Asi como éramos un poco irresponsables … en nuestras vacaciones de la Secundaria, nos juntabamos, en la Estación de trenes de Wilde, a las 6 de la mañana con otros amigos del Barrio.

De ahí caminabamos un par de cuadras hasta llegar a una casa que tenía deposito de rollos de papel higienico.

Le comprobamos 2 cajas enormes cada uno y así cargados volviamos a la Estación para tomar el tren.

Un dia via La Plata o intermedias y otro dia hacia Constitución o intermedias.

Viajando en el furgon de equipajes.

Obvio colados, varias veces con problemas con el Guarda, pero con un par de rollos, se solucionaba el altercado …

En donde bajaramos tomábamos algun colectivo para entrar en Barrios desconocidos con el propósito de vender los “H4”, así era la marca del papel higiénico.

Eran de malisima calidad, pero para ganar el peso habia que vender si o si.

No se como hacíamos pero nunca regresabamos con rollos de vuelta.

Si no alcanzabamos a vender por las casas el total y ya era una hora razonable, hacíamos una venta de almacén a bajo precio y cualquier almacenero nos compraba.

Cuanta vergüenza al principio !!!

Que mal trato recibíamos en alguna casa !!! , en otras, en cambio, nos compraban y hasta agua nos ofrecian.

Según donde cayera nuestro sector “Ventas” a las 8 de la mañana ya tocabamos timbre. No era muy logico, pero habia que aprovechar las horas.

Despues de un tiempo de experiencia, era una diversión, era una forma de estar juntos y hacernos un peso.

Al regreso a nuestras casas, en el tren, separabamos la guita en 4 montoncitos:

En el primero lo que necesitábamos para comprar los rollos para el otro día.

En el segundo la plata para nuestros viejos, que no les gustaba para nada nuestro trabajo.

En el tercero la plata para comernos dos porciones de fugaza y compartir una gaseosa en la Pizzería Los Gallegos.

Y el resto o sea lo que sobraba para tener nuestro pesito.

Que época linda Vasco a pesar del calor !!!

Tu casa era mi segundo hogar y muchos de los amigos sentían lo mismo.

Desde donde fuera que vinieramos y a la hora que pintara nos mandábamos al 64 de Boulevard.

Época de puertas sin llaves.

Si no había nadie en la galeria o en la cocina, en el quincho del fondo, seguro a alguien encontrabas.

Tus viejos eran como tíos nuestros.

Los “tute cabrero” o “trucos” a cara de perro que jugábamos !!!

Se armaban lindos campeonatos, por la gaseosa.

Tu viejo, Ricardo, dejaba secar habas, las barnizaba y las usábamos como porotos para el conteo de puntos.

Orgulloso con sus habas !!! Obvio mucho mas grandes que los porotos.

Estaban siempre dentro de una yerbera-azucarera de madera, de un lado los naipes y del otro las habas barnizadas.

Con tu viejo vimos juntos, en la cocina de tu casa el Racing-Celtic, en Uruguay, el Equipo de José, el gol del Chango … Campeón del Mundo !!!

Inolvidable esa tarde, la alegria de tu viejo !!!

Me acuerdo cuando se preparaba para ir a la cancha los Domingos.

Era “dueño” de una radio Spica, que tenia el estuche de cuero lleno de agujeritos, y una banda, también de cuero ajustable para colgarla en algún gancho o llevarla en la mano.

Tu viejo extendio esa bandolera y la dejó a la medida de su cabeza. Con lo cual se la calzaba, a modo de vincha, y dejaba el lado del parlante pegado a su oído.

La prendia y ahí se iba feliz con el 22 a ver a la Academia, escuchando la previa.

Un precursor del auricular…

Ricardito, tu hermano, era un poco mayor que nosotros, pero cada tanto se prendía. Otro gran jugador de futbol.

Me acuerdo que llegábamos de los laburos o de alguna novia o de donde fuera y se hacia la hora de cenar.

La solución de tantas noches era ir a comprar pizza a lo de Lito, Boulevard casi Belgrano.

Le llevábamos 4 o 5 grandes de muzza, algunas fainas y gaseosas y lo único que decía Lito era “gracias”, ya cuando nos íbamos. Callado el hombre, pero buena pizza.

Se agrandó la mesa cuando vino a vivir a tu casa tu primo. Otro Vasco !!!

Este importado de Saladillo.

Era 10 años menor que nosotros, pero la rompía jugando al fútbol, era pendejito y nos bailaba.

“Cinquito” para nosotros.

Le quedo ese apodo porque jugaba de cinco y era el chiquitito del grupo.

Nos daba ejemplos de vida el pibe. Tenía disciplina, que a nosotros mos faltaba.

Claro quiero contarte todo junto como cuando por un tiempo, no nos veíamos y nos reuniamoss a tomar algo.

No parábamos de hablar. Los temas se mezclaban … como ahora.

Teníamos la costumbre de llamarnos por los 2 nombres … se te habrá ocurrido a vos, me imagino..

Hola Carlos Emilio me decías, a lo que yo te contestaba que haces Carlos Jorge. Eramos tocayos de primer nombre.

Sino por los apodos: Hola Vasco – Hola Fiu.

Demasiados recuerdos para plasmarlos en una carta.

Un día tu Mamá Iris me llamó por teléfono, casi de noche:

– Hola Fiu, dice Carlitos que lo vengas a ver, necesita que le hagas unos masajes que le duele la cintura …

– No entiendo Iris, le dije, como unos masajes?

– Vos veni Fiu, me dijo muy cortante.

Me dio una dirección que yo no conocía.

Llegué, era un Sanatorio.

Me llamaste para despedirte.

La puta que te parió Vasco …

Mis temblorosos masajes no sirvieron de nada.

Sólo alcancé a saludarte, el ultimo beso, el último abrazo, las últimas miradas de compinches.

Estabas en una etapa hermosa de tu vida … en subida, concretabas sueños e ilusiones, luego de penas olvidadas … superadas, con tus 40 años florecientes paradojicamente.

Tu esposa, tu hijo, la Universidad, testigos todos, de tu alegría y la ansiada felicidad, que en un tiempo se negaba.

Me hacía feliz, verte contento, realizado, con empuje.

Epoca donde concretabas sueños.

Te fuiste y pensé que era otra broma tuya, con tu sonrisa como estandarte, tenias como misión alegrar al otro … a cambio de nada.

Nunca acepté la verdad de tu ida, por eso, por no entender es que te saludo en aquellos dias especiales y hablo con vos en los días sin festejos.

Decir AMIGO es tenerte siempre presente, aún con dolor, con la falta del abrazo, con ese café que nos espera, con esas charlas que el universo nos permite hoy, con tristezas y alegrías compartidas.

No me faltás porque sé que estás a mi lado … pero te extraño.

La vida te lleva a comprobar que somos presencia, aún sin estar.

Que hay vínculos que no se rompen con una partida, con pasar a otro plano, quizás con los años la relación se fortifique mucho más.

Hay títulos que son indelebles.

El ser madre, padre, hija o hijo, no tienen fecha de vencimiento, perduran mas allá de cualquier circunstancia.

Por eso Vasco, desde siempre, nos hemos habilitado con el Titulo de “AMIGOS” y ese logro no claudica ni se pierde.

Firmamos el Diploma vos y yo.

Se disfruta con presencias … pero sin ellas también.

Difícil de decirlo en palabras.

Sentimientos que no se explican, justamente, sólo se sienten.

Sólo se sienten Vasco, fíjate los años que pasaron y nunca pude expresar mi dolor.

No significa que hoy te cuento y sané … para nada, es un poco sacar el “entripado” que nunca pude.

Pero este fue un año particular, y afloraron muchas cosas, recuerdos de todo tipo y yo sabía que tenia pendiente, este entrevero con vos.

Pasó el tiempo y ya la necesidad de escribirte, de dejarlo dicho en un papel, me carcomia el alma, postergue esta carta por años, hoy no me negué.
No es más que contarte lo de todos los días, siempre te lo he dicho en nuestras charlas, pero nunca te pude escribir, nunca pude siquiera hablarlo con mi entorno, ni con los Chicos de Wilde.

Hoy afloró.

Tuvo que ver esa ultima foto de la bici, en Córdoba y un Poema que llegó a mis manos cuyo titulo era: “Decir Amigo”, para que me animara a escribirte y recordar solo algunas pocas cosas, de las tantas que vivenciamos juntos.

Quizás tambien tuvo influencia estos tiempos, como te decia, donde cada instante es incierto, donde no sabes como sigue el mañana.

Se pasa la vida, a la corta o a la larga, se “pianta” y comunicarme con vos de esta forma, era tema pendiente.

En cualquier momento, seguramente, tendremos otra charla como de costumbre, y ¿sabès que ? Voy a adelantarte algo, voy a decirte algo que jamás te dije, no sé … se me pasó … no me di cuenta … la vida nos lleva por delante … fui torpe … un boludo …

Con un abrazo apretado te voy a decir GRACIAS, gracias por todo Vasco, gracias por ayer, por hoy y por mañana.

Necesitaba escribirte, recordar cosas que vivimos juntos, muchas alegrías y otras no tanto y se que me permitís, que comparta esta carta con mis seres queridos.

Claro el error mío, es que nunca te dije que te admiraba, que te quería, que adoraba tu casa, que quería copiar tu garra, tu fuerza de voluntad y quizás criticarte algunas cosas, o te crees que no tenías errores?

Eres tan humano que te dabas el lujo de permitirte algún error.

En la balanza de la vida y lejos, ganaban tu don de buena gente.

CUANTAS COSAS UNO CALLA O NO LAS DICE PORQUE PRESUPONE QUE EL OTRO ENTIENDE NUESTRO SENTIR Y HASTA NUESTRO SILENCIO …

Te quiero Vasco o Carlos Jorge, como te guste más.

Diciembre de 2020.

Carlos Emilio Dentone

LUEGO DEL OCASO (Amor o desamor)

LUEGO DEL OCASO

Llega cada noche, esa que no espero como antes, pero es implacable.

Su hora da el presente, después del ocaso.

No importa si hay nubes, si una redonda luna brilla o racimos de estrellas parpadean mirando a lo lejos, o si una lluvia tenue cae despreocupadamente.

Es el momento del día donde mi mente corre a pasos agigantados, sin ver … sin mirar … a chocar contra la misma pared, a pretender traer el pasado a mi habitación, a nuestro lugar de amor.

Ya no estas y no querés estar, ¿porque insisto?

Llenaste tantas madrugadas con tus caricias, con tus besos, con tu amor, con tu entrega, con tu contención, que no lo extraño … lo vuelvo a vivir en cada una de esas noches … pero sin ti.

Me hiciste tan feliz !!!
Esos desayunos en la cama, donde jugábamos como niños, peleando por una tostada.

Luego la ducha y ese cabello mojado que me convidaba a más de ti, a más abrazos, a más amor.

Te ibas con un beso fraternal y tu rostro con ojeras.

Yo corría hacia la ventana para mirar tu caminar cadencioso, armonioso … hacia tu vida.

La esperanza latente hacía que cada cena la preparara con amor, con aquella vieja música que bailábamos apretados y esas velas encendidas que iluminaban tu sonrisa cansada.

Fueron uno , diez o mil ocasos en espera, ya no la música, ya no las velas, ya no mi corazón latiendo.

El dolor se agigantaba, ya no volverías.

No te busqué, no me animé a saber de ti, habías decido marcharte o volaste a otros cielos, a otras noches, a otros brazos o sencillamente tu vida no era gozosa en este universo … o en mi mundo …

¿Fuiste un ángel, quizás un juego, un amor sin condiciones, un pasaje fugaz, unos ojos de mirada tierna?

Te amé tanto que construí una vida contigo, a tu lado caminando a la vera del lago, sentándonos en esas enormes piedras para mirar nuestra cabaña, sabiendo que un chocolate caliente nos esperaba y los leños de la chimenea chispeantes nos darian la bienvenida al cálido hogar.

Pensé tambien en los niños que jugarían a nuestro alrededor viéndolos crecer, correteando por el jardín
La pequeña con tus rulos dorados, el hombrecito con su bicicleta y sus ojos pequeños y dulces como alguna vez dijiste de los míos.

He soñado tanto que no me di lugar a contarte, a vivir el proyecto juntos, a elaborar nuestro mañana a decirte:

¡hasta que la muerte nos separe¡

En el día me ocupo, me distraigo, siempre el trabajo lleva un tiempo importante.
El regreso a casa ya me incomoda, la merienda me va mostrando la realidad, me asomo a la habitación sabiendo que no estás ni vas a estar.

En breves minutos llega la noche, esa que es implacable, esa que detesto, esa que de un cachetazo me muestra mi soledad.

Esa misma noche que disfrutaba cuando nos veía juntos, esa que se llenaba de estrellas al primer beso o esa que llamaba al sol con nuestros cuerpos dormidos.

Hoy … hoy sólo es una muestra de dolor, de ese dolor que aflora y nace sombrío … precisamente y puntualmente … luego del ocaso.

Carlos Emilio Dentone

Relato corto incluido en el Libro “Versos nocturnos”.

Antologia organizada por la Sociedad Argentina de Escritores, Filial Florencio Varela, Provincia de Bs.As. Presidente:

María Encarnacion Nicolás

Diciembre-2020

EL FINAL DEL RELATO (Escribidores)

EL FINAL DEL RELATO

Si habré recorrido calles sin un fin determinado, si me habré mojado con tus garuas, esquivando los charcos entre adoquines !!!

Las callecitas de Buenos Aires tienen ese qué sé yo … y es verdad querido Poeta, tienen ese qué sé yo …

Entrar a un bar desconocido o no, elegir la mesa de la ventana …

Comenzar la observación, desde dentro, del mundo desaforado corriendo hacia la nada misma.

Tal como suele correr el mundo, tal como corremos los humanos, hasta que un día, una tarde o una noche todo se puede paralizar, sin aviso previo, solo presagios.

Mientras tanto, el lápiz y el cuaderno ávidos de letras, un cortado en jarrito que se deja saborear, la musa que inspira, espía desde la barra del bar.

Seguramente ella, entrará en acción ni bien mi mente y mi sentir se unan con un solo fin: “contar una historia”

Un transeúnte que vi al pasar es Protagonista de mi nueva historia. Ese fue el elegido.

Una Historia que es la tuya o que es la mía.

Una vivencia inventada que al tiempo te enteraras que fue cierta.

Que la viví o que la viviste, pero tuya o mía, o quién sabe de quién …

El tímido comienzo, el desarrollo y … a prepararse para el final del cuento.

Un final va ligado a la narración , es el broche que cierra el relato, pero también es el lazo para el lector que amablemente continuará intentando leer un nuevo escrito.

Es un fin en sí mismo.

El famoso “continuará” que tanto se usa para dejarte prendado, aunque el autor fuese otro, aunque se trate de otro tema, el lector será fiel a la lectura y el escritor… el escritor satisfecho con que lo lean …

“… es locura eterna de todo poeta…”

” mencionaba una zamba que reflejaba al sapo cancionero amando a la luna …

Volver a casa con la misión cumplida.

Acomodar el cuaderno en el cajón de archivos, en el cajón que en algún momento será abierto por alguien que leerá su propia historia, sorprendido, sin entender quién lo espió y quien lo describió con tanta certeza.

En el tiempo de un día hacia la noche, se escuchó el chirrido de aquel imaginario freno que detenía al mundo, fue estruendoso, sólo se escuchaba el silencio y la mudez del habitante.

Lápiz con punta recién sacada, hojas libres para acoger relatos, dispuestos para concluir la Obra, el final de aquel personaje.

En ese silencio, giro a mi alrededor y ya no tengo el adoquín, ni la garua, ni el bar, ni aquél cortado en jarrito.

Estoy solo y encerrado en mi propio hogar.

Me asomo a la ventana de mi cuarto, no llego a ver ese mundo vigoroso, que sólo se ve en las ventanas de los bares.

No hay caminante inspirador, no hay ser que despierte la musa, son pocos muñecos huidizos, temerosos, el tapaboca les quita la sonrisa o la angustia.
Sólo un par de ojos que, salidos de sus órbitas, buscan como sabuesos por dónde llegará el ataque, dónde esta el mal que lo persigue …

Un protagonista de un escrito sin angustia o sin sonrisa no ayuda siquiera a comenzar un relato … y el final, el final no existe, lo deja demasiado lejos.

Cierro con fuerza la ventana, la musa brilla por su ausencia.

Me imagino un cuento de ciencia ficción, de esos que le dan vida a los muñecos.

Algunos dóciles se dejan manejar, otros, más rebeldes, le tuercen la pluma al escritor.

Soy impotente ante la hoja, no puedo darle vida a esos anónimos seres impávidos, de blancura espectral.

Quise probar con aquello de que es “la etapa de reinventarse”

Es el momento, escuché por ahí, de “hacer lo que nunca hiciste …”

No llego … no comulgo, no entiendo…

Necesito del contar, recurro a mis recuerdos … están todos escritos, no hay hoja de libro que no contenga mi pasado … o el tuyo …

Dónde buscar historias nuevas, dónde contar tu vivencia o la mía.

Todos estaremos volcados a dejar plasmado el año 2020 como si fuera gran fuente de inspiración.

Un año diferente a tantos, que recibirá muchos insultos, pero también justificaciones !!!

!!! Será un nuevo punto de partida !!! (Gritó alguien por ahí)

Mi respeto a los que partieron, a sus familias, a los que están expuestos continuamente.

Eso está firme en mi corazón. No se negocia. No se olvida.

No quiero hacer una novela con estos temas.

Ya se encargan de hacerla los que saben o los que dicen saberla o aquéllos, que sin saber, quieren hacernos entender que la saben. Triste.

Podría intentar aumentar la dosis de morbo que brindan las noticias sobre la partida de un pedazo de pueblo, escribiendo sobre él, entremezclando su gloria y su fin en descarnada soledad.

No es humano. Tampoco negocio. Demasiada información confusa.

Prefiero la hoja en blanco.

Quizás algún día, revolviendo recuerdos, cuente mi sentir.

Sentir que lo tengo a flor de piel, con tus mismas lágrimas, con tu mismo pesar, con tu mismo respeto.

Pero Hoy no.

Prefiero aventurarme a pensar que el año próximo, o el que sea, me cobijará en sus calles, con esa llovizna, con sus bares a puertas abiertas, con ese café único, que sólo en esos boliches inspiran a la pluma.

Estaré predispuesto a descubrir a esa pareja que camina sin importarle ningún mundo, sólo el universo que es propio de ellos tiene vida, el resto no cuenta.

Seguramente inventaré sus nombres, sus profesiones,  sus gustos, sus pasiones y sus proyectos.
Les daré un estudio, un trabajo, con sus fines de semana deportivos, hasta un baile de gala tendrán para su disfrute.
No faltarán noches en las cuales el amor llegará a su punto culminante y los cuerpos sudados resbalaran al abrazarse y rodaran por el piso dándole continuidad a su lecho.

Vivirán en un mundo sin pobreza, sin desocupados, sin mentiras provenientes de las altas latitudes, “un mundo ideal” como decía la Canción de Aladin, en su dibujo animado.

Será otra historia de amor de las tantas que están volcadas en hojas, en cuadernos, en papeles amarillos, en diarios íntimos guardados bajo 7 llaves, en archivos mufados por la humedad del tiempo ….

Pero será genuina, con el rostro destapado, con el beso sin necesidad de quitar ningún barbijo, con la sonrisa del amor y con una angustia que ya quedó atrás.

Una angustia que ya no pasa por la ventana del bar.

Y tendrá su final, tendrá el fin del cuento con ambos tomados de la mano y un camino por delante … o con un adiós de despedida, alejándose cada uno, en forma opuesta, alejándose de la baldosa del ultimo adiós.

No lo se aun. No estoy preparado para ponerle un final a una historia de amor o la de aquel hombre anonimo que caminaba por la calle.

Quizás este cuento, en particular, lo finalice en la mesa de la cocina de casa, con un mate en lugar de cafecito, con la luz de la lámpara tenue, componiendo un lugar apropiado para el cierre del relato.

Pensando que esa pareja que pasó fugazmente delante de la ventana del bar, pertenece a un mundo nuevo, ése en el cual los humanos se llegaron a reinventar y quizás, por esa causa, el fin del relato sea distinto al acostumbrado.

Quizás el amor se viva de otra manera, sin egoísmos, sin ocultamientos ni mentiras, donde realmente la relación sea complementaria, donde el importante es el otro y ese otro hará importante a su pareja, donde el trozo de felicidad sea el compartido, donde el respeto sea un estandarte, donde el empoderamiento no será de uno, sino de ambos…

Pareja sería el mejor significado. El mejor termino. Parejos en amor.

Sin darme cuenta caigo en un final anunciado, que ya viví, que ya viviste.

Lo pienso tranquilo …

Mañana, en la misma mesa del bar por donde esta pareja pasó con alegría, me inspirare en un digno final o quizás, quizás otro individuo que pase rápidamente por la ventana me dé lugar a una nueva historia.

Una historia que comienzo a escribir ya.

Postergo por un rato el cierre, ese cierre del relato de esa pareja en apariencia feliz, que nunca podré aseverar, hasta llegar a escribir con certeza, con seguridad,
y convencido que ese fin del relato … es el final del Cuento.

Me cuestan los finales, fuiste consecuente y te involucraste hasta este renglón, no dejemos un final abierto, te propongo que vos escribas el final del cuento y quizas …. quizás comiences a escribir una nueva historia, en una mesa de cualquier bar, cercana a la ventana donde mires pasar al mundo …

Carlos Emilio Dentone

LENGUA Y TRADICION (Reflexiones)

“Aquí me pongo a cantar al compás de la viguela. Que el hombre que lo desvela una pena extraordinaria como el ave solitaria con el cantar se consuela”.
(del Martín Fierro)

LENGUA Y TRADICION

Necesito continuar con mis tradiciones y al mismo tiempo actualizarme.

No recordar el 10 de Noviembre solamente, como Día de la Tradición, sino tener vivas mis raíces como cada día que respiro.

Es difícil, pero estas Conmemoraciones nos hacen reflexionar y nos acercan a aquéllos que fuimos y que hoy deambulamos en nuestra sociedad sin tener rumbo determinado, a pesar de todas las bondades de la modernización y la tecnología.

No tiene que ver con la pandemia que nos cruza.

En ese intento de no quedar afuera del sistema, trato de actualizarme e intentar hablar el mismo idioma.

Actualizarme sí, pero no perder valores.

Tendré que continuar hablando con una máquina para darle curso a los reclamos ante los servicios que un proveedor no cumple con lo que corresponde, o esperaré 3, 5 … 10 minutos para que algún empleado me atienda por teléfono, a fin de responder a una consulta en el Banco donde cobro mi Jubilación.

Si después de 10 minutos no me atienden, ya corto.

Nunca pude comunicarme.

Recuerdo mi Libreta de Caja de Ahorro … que antigüedad !!!

Qué bien funcionaba … sí, la de las estampillas. Un adelanto de lo que son los cajeros automáticos. Ibas a cualquier parte del país y en el Correo de la zona depositabas o retirabas dinero.

En los últimos tiempos, Internet es más que necesario.

Te comunicas desde donde sea … hasta donde quieras … el mundo a tus pies … obvio, cuando funciona y tenes buena señal ….

Claro, por las dudas, hacés un gastito más y te cubrís, contratas un servicio de cable para TV e Internet. Vuelan los megas !!!

Y además, de amuleto, tenés el servicio que te da tu empresa de celulares. Siguen volando megas !!!

Hay días que no puedo abrir vídeos … o en un vivo hago agua, acudo al amuleto … sin suerte … dónde están los megas ? Cric … Cric …

Intenta reclamar … noooo !!!

Tienen todo previsto, pero el acceso al reclamo no esta.

Claro, viveza argenta, en lugar de reclamar, intento ingresar a Ventas.

Te atienden volando, como los megas, y digo: ” no señorita, no necesito comprar nada, llamo porque no funciona Internet, necesito hacer un reclamo”.

De respuesta me dice la señorita: ” de todas formas le conviene adquirir el nuevo …. ”

– “No, señorita” de acento neutro, “no funciona Internet”, insisto.

“Señor, gracias por la espera, disculpe la demora. Lo comunico con el sector técnico.

Recuerde que al finalizar tiene una encuesta para evaluar mi atención”. Cric … Cric …

– “Gracias, paseme al técnico, por favor”.

La música característica de la “no atención” se corta en un momento o corto yo, ya ni recuerdo … Cric … Cric…

Días atrás me enojé.

Me llaman de un Estudio de Abogados reclamándome el pago de 2 años de nuestra empresa telefónica.

– “No, no Doctor, no recibí ni factura ni servicio en estos 2 años. Qué voy a pagar ?

Además he ido a las oficinas de la empresa a dar de baja el servicio y entregar en devolucion un módem que nunca hizo que el teléfono funcionara”.

– “Bueno, dejelo por mi cuenta. lo converso con legales”. Cric … Cric …

Llamo a mi empresa de telefonía, después de insistir algunos días, me atendieron … le cuento a la señorita, muy amable ella, todo el proceso.

Me responde: “Es que aquí no le dieron la baja”.

– “Ahhhhhh mierd !!! y qué tengo que hacer ?”

– “Yo me encargo” me dijo.

Lo solucionó. Al menos el Abogado no volvió a llamar.

Gratitud para esta empleada !!!

Nos está faltando entendernos ? Pero si hablamos el mismo idioma…

Me quedé pensando … si soy tu cliente, porque he contratado tu servicio, por el cual te pago a cambio, si en algún momento y por “X” causa no podes brindarme el servicio pactado, no tendrías vos que dar la información que no podes ofrecer dicho servicio y darte la baja vos como proveedor ?

Por qué tengo que tramitar yo la baja ?

O si el servicio es deficiente o te facturan indebidamente, no tenés que vos, estimado proveedor, cobrarme menos por el “no servicio” o devolverme el dinero que me cobraste de más, sin que yo tenga que hacer un trámite para reclamarte ?

Por qué te tengo que reclamar yo si el error es tuyo ?

No nos entendemos ?

Sí, claro, en todos los casos queda la instancia de presentarse en Defensa del Consumidor, los Entes reguladores, etc. Gracias ! Lo tengo en cuenta , lo considero … otro día … Cric … Cric …

Me fui de tema !!!

La cuestión era actualizarse en tecnología y en los modernismos, dentro de los cuales está nuestra lengua, nuestro lenguaje.

Qué patrimonio cultural nuestra lengua !!!

Con los modismos de cada región que vamos comprendiendo en una Zamba, en un Chamamé o en un Tango, cuando desconocemos palabras o frases.

Me niego a no usar mis palabras, parte de mi tierra, parte de mi raíz, la cultura misma.

En ese actualizarme y no quedar fuera yo sé que también me confundo y mando un “ok” en lugar de decir ” de acuerdo “, como la cosa más simple.

Hoy es día para reflexión y corrección.

Quiero mantener en uso aquellas cosas, que no sé quién las fue cambiando, pero tuvo tanto efecto que las reemplazó y ni nos dimos cuenta.

Correo electrónico … por qué E.mail ?

Mensajes … por qué Messenger ?

Entrega a domicilio … por que delivery ?

Hacer una entrevista en vivo … por qué un live ?

Te escucho con demora … por qué delay ?

Hoy comí tarta de pollo y de postre torta de queso … porque chicken pie y cheesecake ???

Una fiesta común … por qué es Party ?

Adiós, chau … por qué bye ?

Hay cientos más … para muestra sobra con un par de botones.

Y esa lluvia de palabras que ya incorporamos :

Facebook Instagram Twitter Streaming YouTube Zoom Chat Whatsapp Ticket … qué pensamos ? qué decimos ?

Nada … entra a repetición.

En definitiva, son marcas …

Si no nos entendemos hablando en criollo, para qué más palabras que no son nuestras ?

Nuestro idioma es el Castellano o el Español, con las alteraciones de cada región, pero nuestro !!!

Idioma que si se lo impone … lo llamo Argentino !!!

Actualizarme … sí !!!

Festejar mi día … sí !!!

Defender mi idioma … un deber !!!

Quizás por todo aquello, hace poco escuché a un paisano de campo decir en la Televisión :
“Nos vemos en Disney”, cuando se retiraba del Estudio o del Set, como quiera llamarlo.

Yo pensaba … y si nos “Vemos en
Areco” ?

Obvio !!! Cuando se levante totalmente la cuarentena …

Carlos Emilio Dentone

“En el continuo secreto que me
regala la vida,
encontré tantas heridas
y tantas curas hallé,
que sin querer los mezclé
y hasta llegué a maldecirlas”.
(De ” Herencia pa un hijo Gaucho II “)

TULIPANES (Cuentos de abuelas)

TULIPANES

El una casa de campo, cerca de Bollenstreek, Holanda, había formado su hogar la abuela Aldegonda.

En ella vivían su hija Lieke y sus pequeñas nietas Annelien y Betje.

Como tradición, la abuela, por la noche, les leía Cuentos infantiles a sus nietas, venciendo su cansancio y luchando con sus problemas de salud, pero cumpliendo su cometido, hasta que las pequeñas se dormían con placer.

Muchas veces las niñas, paradójicamente, despertaban a su abuela Alde, ya que ella también era recibida en los brazos de Morfeo, al leer y releer esas narraciones.

Uno de los momentos mágicos y de transmisión de valores era la lectura.

Disfrutaban las niñas y Alde, y Lieke, quien mientras escuchaba desde su cocina, dejaba las cosas preparadas para el arranque del día siguiente.

Una tarde la abuela falleció.

Ante el desconsuelo familiar y tratando de calmar a sus hijas Lieke les dijo que la abuela había partido porque tenía la misión de seguir contando cuentos en otros lugares, recorriendo montañas, ríos y sembrados, a niños a quienes nadie les contaban cuentos.

Las niñas aceptaron el dolor y la nueva función de Alde, la abuela que contaba los Cuentos más maravillosos.

Pasaron unos meses cuando Betje y Annelien, decidieron escaparse de su casa y llegaron a un sembrado de tulipanes.

Cuando regresaron, su madre preocupada, las noto nerviosas, pero al mismo tiempo con una feliz sonrisa.

Al interrogarlas, las pequeñas le contaron a su madre que fueron a buscar a su abuela, que no la habían encontrado pero si dieron con otra abuelita, que les contó un cuento, mientras giraba alrededor de ellas sin tocar el piso del sembrado y cubriéndose el rostro con un velo.

A lo cual Lieke les preguntó que cuento les había contado.

Con lujo de detalles y ansiosas fueron contando aquel cuento, que trataba de un pescador … que por sacar un pez de la laguna, sin permiso, cayó al agua helada y …

Lieke ya no escuchó más, ese cuento lo había escuchado de niña, de la voz de su Mamá, siiii … de la abuela Aldegonda.

Carlos Emilio Dentone

Cuento corto que forma parte de la Antologia “Encuentros con la vida”, de Agosto 2020, de la SADE Mercedes, Provincia de Bs.As., Argentina.

Dia del Lector (24-08-2020)



El 24 de Agosto de 1899 nacía en Buenos Aires el Escritor Jorge Luis Borges.
A raiz de ello y a partir del año 2012 se conmemora el Dia del Lector.

Borges decía: Uno no es lo que es por escribir si no por lo que ha leido.
El escribir es una consecuencia del leer.

SADE MERCEDES convocó a un Evento: La rebelion de las Letras, con la participacion de escritores, quienes pudieron evidenciar con videos o publicaciones sus trayectorias y tambien pudieron leer sus Escritos.

Un dia de fiesta para la Literatura, que se fue extendiendo del 23 al 29 de Agosto.

Interesante propuesta de varias Filiales de SADE.

A VOS QUERIDA RADIO

A VOS QUERIDA RADIO

Fuiste el centro de atención que reunía en la sala grande de la “casa chorizo” a mi familia … la Nonna, mis viejos, mi hermana y yo.

En torno tuyo se escuchaba música … música de la nuestra !!!

Radioteatros …

Audiciones … para nosotros los pibes …

Programas de humor…

Los Partidos de fútbol de los Domingos …

Dije:
“Se escuchaba … “ pero no … no era así … yo veía, además de escuchar, yo observaba todo lo que pasaba dentro del aparato Franklin que había comprado mi viejo, allá por el 54 o 55.

Yo podía ver cuando un gaucho peleaba con otro a cuchillazos, o los besos que se daba aquella pareja, o el voceo de un canillita vendiendo sus diarios o los rayos en una tormenta que caían sobre un rancho.

Y cuando anunciaban, con esas voces tan particulares, la salida de mi equipo por el túnel?

Qué emoción ver los colores en la camiseta de mis amores …

Y los Goles? …

Ese cabezazo del 9 que entró en el ángulo, inalcanzable para el arquero, cómo la clavó el zurdo !!!

Pero si hasta en tus publicidades nos mostrabas lo que vendían a través tuyo:

Un jabón de tocador, una gomina, un aceite de cocina, un licor, un jabón en polvo, un vaquero, un traje, una mueblería, un remedio para el dolor de cabeza, o el anuncio del próximo programa … tantas cosas que ya ni me acuerdo …

Si hasta una tarde lloré porque vi, te aseguro que vi morirse al último perrito de Tatin, que ya había perdido 9 de los 10 que tenía …

¿Y el boxeo de los sábados a la noche?

Mi vista se dirigía a cada esquina cuando el locutor decía :
“ Y en este rincón …”

O veía si un boxeador era más gordo que el otro cuando el animador en el medio del ring decía:

“ … que acusó en la báscula 71 kilos 300 … siete … uno … treeeescientos “.

No me perdía nada.

Me hubiese gustado haber visto las veladas bailables en tus estudios o a las orquestas de moda del momento.
Llegué tarde, pero mis viejos me contaron.

Fuimos creciendo juntos. Eramos inseparables.

Un día, el viejo se apareció con una portátil.

Quedó arriba de la mesa, nadie se animaba a tocarla.
La sorpresa fue cuando mi vieja me dijo:
– Papá te la compró para vos … cuidala !!!

Cómo no iba a cuidarla si representaba un tesoro !!!

Seguiría escuchando y viendo tus imágenes, estimo que de por vida.

Sabés las Obras de Teatro que me vi en directo desde los mismísimos teatros? Por LS4 Radio Porteña … .

Qué escenografías, por favor !!! Qué Obras !!! Qué Elencos !!!

Y así, creciendo, fui escuchando la música de mi edad, sábados de música y a esperar la noche del boxeo.

La sensación de quedarse dormido con la radio encendida en el pecho era única.

Viviste esa gloria ?

Fue pasando el tiempo.

En el primer auto familiar que tuvimos siempre estuviste presente, fuera donde fuera el Siam Di Tella …

Le dabas continuidad a tu voz, aún cuando no estabas en casa.

Eras tan compañera que, si iba a la cancha, te llevaba conmigo y escuchaba los otros partidos, en el mismo tablón de la tribuna …

Siempre juntos !!!

Ya de grande comencé a escuchar los Sábados a la tarde, a un locutor que narraba unos Cuentos futboleros, los cuales también veía como si fueran fotos en cada estrofa, en cada secuencia … una sucesión de imágenes y el relato con esa voz …

Porque los locutores, los conductores, son esas voces que te hacen imaginar un mundo, ellos te hacían volar, ellos te ubicaban en un estadio, en un ring, en una calle, en un desierto, en un parque de diversiones o en un escenario, en un invierno o en un verano, a la vuelta de la esquina o en la otra punta del mundo.

Tenían la habilidad de transportarte haciendo magia con esa voz.

En un momento, duro para mi, quedé sin trabajo a los 50 años.

Uno de mis pasatiempos era escuchar las FM de mi pueblo, que ya iban ganando terreno a las AM.

Un día me acerqué a una emisora cerca de casa.

Quería ver lo que era un Estudio.

Necesitaba ver la cara del conductor o la locutora, de que lugar salía música, como eran las paredes, sentir su aroma…

Lo vi de lejos.
Alcancé a ver una ventanita con una luz y dos cabecitas que se movían cerca del micrófono.

Después de espiar, y saliendo por el pasillo, me topé con el dueño.

Me preguntó si necesitaba algo.

– No, no, le dije, no … sólo miraba. Disculpe si molesto.

Me retiré pensando …

El resto del día y la noche mi mente pensaba en el estudio, en la ventanita, en esa puerta pesada que cerraron justo cuando yo me asomaba.

Agotado, me dormí.

Pero a la mañana siguiente me desperté y volví al estudio.

Ubique al dueño y le dije :

– Puedo hacer un Programa en su radio ?

Se sonrió y me respondió:

– Tenés experiencia ?

– No para nada !!! contesté, pero tengo la dicha de haber tenido a la radio como compañera desde la misma cuna.

– Y qué te gustaría hacer?

– Hablar de Películas o de Obras de Teatro. Me gusta esi. (Yo quería, en realidad, hacer un Programa como el locutor de los sábados a la hora de la siesta que narraba esos cuentos)

Me dijo:

– Prepara algo y veni mañana a las nueve menos cuarto de la mañana.

Al otro día y antes de la hora fijada estaba presente con mis papeles:

– Veni, pasa !!! me dijo el dueño.

Entré al Estudio.

Estaba embelesado. No me perdía detalle.
Se escuchaba una música de fondo.

El conductor del programa, un muchacho joven con voz potente me dijo:

– Te explico … El Operador pone la cortina musical
Yo hago la presentación y largo mi editorial de hoy.
Cuando termino vamos a un tema musical … una chacarera ponemos hoy.
Termina la música y te presento a vos y largas con lo tuyo. Ok?
Estate atento.
Mira siempre la luz roja.
Habla pegado al micrófono.
Vamos que quedan 10 segundos –

Así … de una me lo tiró.

Yo volaba … me consumían los nervios … ocurrió todo como él me vaticinó …

Salvo que, cuando yo tenía que comenzar a contar sobre una obra de Teatro, que había visto hacía pocos días atrás, me quedé mudo, no articule palabra.

Pasó un tiempo prudencial … un par de segundos no más, y el locutor, con toda la cancha y la profesionalidad, salvó los porotos, mandó hora, temperatura y humedad …

Me quedé con él toda la mañana, sin hablar palabra. Sólo observaba. Cuando terminó su horario me dijo:

– Qué vas a hacer ?

– Nada, le contesté, no sirvo para el micrófono, no estoy para hacer radio, ni loco. Te pido disculpas. Sólo fue un sueño que quería cumplir … yo pense … –

Me dijo:

– Nada no penses nada. Venite mañana. Hace una prueba más … Insistió.

Fue un miércoles de Noviembre del año 2000.

Hoy, Agosto de 2020, tengo mi programa radial, ahora, en otra FM.

Se van a cumplir 20 años, prácticamente ininterrumpidos, desde aquélla posibilidad que me dieron en la radio de mi pueblo.

Aún con mis limitaciones, llevo preparados mis temas, espero que todo esté en orden, le comento al operador la idea del día, le doy la música que se escuchará, me acomodo en la silla, me pongo los auriculares que me aislan del mundo, para estar mas cerquita del oyente y espero que el operador me haga su seña habitual y, cuando se encienda la luz roja … trataré una vez más que la magia se haga presente.

Ese momento único donde el éter me vincula con aquél que, en su casa, en un auto, en un camión, en la calle, en su trabajo o donde sea y hasta quizás al azar, encontró una estación de radio que lo convocó o aquél que por uso y costumbre escucha de 18 a 20 horas de Lunes a Viernes ese Programa que hago con tanto amor.

Es devolverle un poco a la radio todo lo que me dio desde aquella época, en la sala grande de la “casa chorizo”

Por qué cuento todo esto?

Porque hoy es el cumpleaños número 100 de la Radio en nuestro país y necesitaba estar cerca de los locos … siiii de Los locos de la azotea … y subirme con ellos a la terraza del viejo Teatro Coliseo.

Dedico este relato con todo mi cariño a un icono de la Locución, a “la voz”, a la Cantante, a la amiga que quiero mucho, a vos Marita Monteleone !!!

Carlos Emilio Dentone
27 de Agosto de 2020.

EL ESPEJO Y LA NOSTALGIA (Renacer)

EL ESPEJO Y LA NOSTALGIA

El espejo refleja la tristeza,
mi rostro trasluce la impotencia,
absorbido con injusta simpleza,
sumergido en él, pido clemencia.

Giro mi cabeza y lo ignoro,
sepulto el ayer, aquél que duele,
calma y prisa, el tiempo es oro.

El sombrío pasado se esfuma,
desempolvo el recuerdo querido,
el del amor, el del sol y la luna,
la nostalgia cansina se ha ido.

Renazco en mis alas artilleras,
comienza el vuelo de mil colores,
albergan infinitas primaveras.

Carlos Emilio Dentone

MI VENTANA (Cuarentena)

MI VENTANA

Mi pequeña y vieja ventana
hizo que viera otro mundo,
la vida estaba lejana
me asomo y en ella me hundo.

Si ayer fue todo alegría …
el vecino caminando …
el pibe y su algarabía …
y el perro vagabundeando.

El sol entra como en cada mañana
la noche trae el abrazo de la luna
¿ será mi cabello que ya peina cana ?
¿ será mi vida que pesa y abruma ?

Hoy te cierro, no quiero tristezas,
esas que muestras al pasar
me olvido de mis flaquezas
vida !!! quiero verte alborotar.

Mi almohada, fiel consejera,
me dio ánimo suficiente
para que no padeciera
y así me dormí sonriente.

Pasaron dos o mil sueños
fue un tiempo de placidez,
con el frío encendí leños
me miré al espejo y no noté mi vejez.

Oí gritos … de la calle provenían
seguí mirando a mis ojos …
y unas lágrimas caían
corrí presto y destrabe los cerrojos.

Besos, abrazos, cantos y bailes,
el vecino, el niño y aquel perro vagabundo autos y bicicletas ocupan los carriles bienvenido nuevo mundo !!!

Nadie escuchó mi grito
salí a la calle en pijamas
sentí un abrazo bendito
nadie observó mis canas.

Regresé por más abrigo
una pava que chiflaba
un mate, mi fiel amigo
mi ventana me llamaba.

La vida se había escondido
la buscamos con locura
el encuentro fue testigo
otro tiempo nos augura.

Nos espera más amor
para dar y recibir
nos encuentra en el albor
de una vida por parir.

Carlos Emilio Dentone

Escrito que forma parte de la Antología titulada Unidos pudimos de Junio 2020

TESTIGO INOCENTE (Amores)

TESTIGO INOCENTE

Fue en una tarde de un Jueves de Otoño.

De esas tardes que invitan a caminar bajo la tibieza del sol.

No tenía nada especial para hacer y decidí ir a pasear al Centro, aprovechando mi franco laboral, meses sin ir a la Capital.

Más precisamente a la Calle Florida.

Sin más expectativa que recorrerla de sur a norte, de norte a sur y tomar un cafecito en la Richmond o bien en la Paulista, lugares que ya conocía y eran “caros” a mis recuerdos.

Las vidrieras tan pintorescas unas pegadas a las otras y, cada tanto, grupos de artistas callejeros poniendo su nota de color.

Lindo paseo me brindaba este Otoño !

A pesar del ir y venir incesante de gente que caminaba despaciosamente y, otras, cuyos pasos eran más que acelerados, yo me sentía solo y en mi mundo. Lo necesitaba.

En toda esa circunstancia, en ese torbellino, sentí apoyarse una mano en mi hombro y una voz que me decía:

– Jorge, tanto tiempo sin vernos, ¿qué haces por estos lares?


Apenas me di vuelta lo reconocí … era Mario, Jefe de Departamento de la empresa en donde yo trabajaba.

Buen hombre, hasta puedo decir que hicimos una grata amistad a pesar de trabajar yo como Cadete y, a pesar de nuestra diferencia de edad.

– Mario !!! Qué linda sorpresa verte. Yo hago la misma pregunta : No nos vemos en Banfield y nos encontramos aquí ???

– Sólo vine a hacer un trámite y, de paso, una caminata por Florida. Pero es buena ocasión para tomar un café, digo, si tenés tiempo, Jorge ?

– Si, como no ! Justamente tenía pensado tomar un cafecito, en cualquier momento.

Lindo reencuentro.

Fuimos caminando desprolijamente, charlando y recordando algunas cosas de la empresa, anécdotas, recuerdos vinculados con compañeros, los momentos duros cuando el cierre era inminente.

Caminamos unas cuadras y, sin pensarlo, estábamos entrando a la Richmond.

Los dos nos quedamos paralizados al ver salir de la Confitería y, casi chocándonos, a Nora, también compañera de trabajo y vecina del Barrio.

Ella nos miraba a ambos alternativamente, con esa sonrisa que nunca perdió y más que sorprendida se quedó al vernos, tanto como nos pasó a Mario y a mi.

Una casualidad o causalidad totalmente inesperada, pero linda de que se haya dado.

Terminamos los tres mirándonos y, con un abrazo, sellamos ese lindo momento.

– ¿Qué hacen juntos por acá ? Ni loca imaginé encontrarlos. Vine a tomar un café para hacer tiempo, en un rato me junto con unas amigas para ir al cine. Ustedes, qué hacen?

Mario la miró de manera especial, al menos para mis ojos…

– Tomate otro café con nosotros y, aunque sea, charlemos un ratito, dale Nora !!! – acotó Mario.

Nora accedió sin poner oposición, al instante, estábamos compartiendo una mesa, los tres excompañeros de trabajo.

Mientras le poníamos un terrón de azúcar al café y revolvíamos la tacita con cada cucharita, comenzaron a aflorar recuerdos que se entremezclaban de distintas etapas.

En la época que convivimos en la empresa Mario era Jefe de Departamento en Ventas, tendría sus cuarenta y pico de años.

Norita se desempeñaba como Jefa de Caja y, a su vez, hacía las veces de Secretaria de un Gerente. Su edad andaría en los 35 años y yo con 24 años trabaja como Cadete.

Por mi función, estaba en contacto con ambos y ellos tenían su relación, por ser la Caja uno de los lugares más solicitados.

En el intercambio de recuerdos llegamos a las reuniones que se realizaban por distintos motivos, las que consistían en cenas hasta finalizar con bailes, según el lugar elegido o, con un café en algún Bar de a zona si el grupo era más reducido.

La memoria nos trajo a la mesa los festejos que hacíamos por el Día del Amigo y el consecuente juego del “amigo invisible”.

Con total inocencia y aportando un recuerdo más les pregunté si recordaban el día del festejo en la Sala más grande de la planta baja …

Ni bien mencioné aquél momento, ambos se miraron y bajaron la vista como evitando el tema.

Me quedé inmovilizado e incómodo.

Nora, para romper con ese instante, le preguntó a Mario por su esposa y sus hijos, a lo que Mario respondió cortante con un:

– Todo bien, gracias Nora.

De pronto, ese clima tan ameno se enfrió, se hizo distinto.

Me maldije de haber recordado aquél evento, aún sin saber el porqué había afectado la charla.

Recordé que tanto Nora como yo, hasta ese momento, no teníamos una pareja estable, diría casi por decisión de cada uno. Quizás provenientes de frustraciones de otros tiempos.

El silencio se fue apoderando de nosotros hasta que Nora, con cierto desparpajo y, poniendo mucho de sus sentimientos, rompió el hielo:

– Mario, Jorge es de confianza tuya y mía. Nos conocemos. Puedo hablar, claro. Este encuentro sorpresivo en el que nos acordamos de aquél Día del Amigo, provocó que te diga algo, Mario.
No te ofendas.
Decime, cuándo te enteraste que yo te había hecho el regalo, cuando supiste que yo había resultado ser tu amiga invisible. No te planteaste nada?
No te pareció sutil que el obsequio se tratara del perfume que te gustaba, ése que usabas en algunas ocasiones?

Mario, además la tarjeta que te escribí, no te movilizó para nada ?
No te hago ningún reproche, sólo que hoy se dio el instante en que, si no te diste cuenta aquella tarde, te lo digo hoy y delante de Jorge que me gustabas y mucho. Perdón.

— Bueno, Nora, uno se puede imaginar cosas, también vi tu mirada en aquella reunión, pero no estaba seguro. No tuve el coraje o la decisión de decirte no sólo que vos me gustabas y más que eso, tambien sentía cosas por vos de hacía mucho tiempo. Nunca imaginé que podría ser reciproco. Siempre te tuve respeto como compañera, como amiga, nunca me permití decirte nada.

Las palabras de Mario, a pesar de la sorpresa, fueron contundentes.

La situación en la mesa de la confitería había cambiado y, si bien mi primera idea fue irme, hacerme humo, escaparme de una situación en la que no tenía que ver, en milésimas de segundos entendí que ellos necesitaron de un testigo para declarar su sentir y ése era el momento.

– Y qué Mario ? Acaso nunca notaste, tiempo atrás, cómo te miraba, cómo te buscaba las veces que, en reuniones, me acercaba a vos ? Y te hablo de cuando estabas soltero …

– Nora, vos nunca te diste cuenta las veces que hemos salido en grupo y yo te invitaba ?Fueron muchas las oportunidades en las que, estando con mi novia, de la cual te hiciste amiga, fuimos al cine los tres y luego a charlar mientras cenabamos. Yo tenía la necesidad de estar junto a vos, no era linda la situación … entendeme Nora.

– Sí, Mario te entiendo, como no te voy a entender. Me duele enterarme ahora de algo que podría haber cambiado mi vida … la tuya …

– Sí, Nora, te estás enterando que yo también estaba enamorado de vos y cómo yo me estoy enterando de tu sentir por mi !!! Ambos lo demostramos, pero ninguno lo habló … En este momento, yo también me pregunto por qué ???

– Cómo perdí tanto tiempo en mi vida, Mario ? Vos no sé si lo perdiste … pero …

– Nora, no podemos volver el tiempo atrás. Por un lado, es triste vivir esto y, por otro, me pone feliz que, aún sin decirlo, sentimos lo mismo. Contradictorio…

Tendremos que aceptarlo …

Tristes y felices ? La verdad no sé … no entiendo …

– Yo nunca dejé de amarte Mario.

– Yo tampoco, Nora.

No queriendo interrumpir el momento, carraspee y miré mi reloj, dando algo parecido a un aviso: eyyy estoy aquí y miren qué hora es … ya es tarde Nora… ya pasó la hora del cine.

Mario pagó la cuenta.

Sin decir palabra, nos levantamos los tres y caminamos hacia la puerta.

Ya en los baldosones de la calle Florida nos saludamos.

Noté lágrimas en las mejillas de Nora y en las de Mario.

Les dije, simulando euforia :

– Nos vemos pronto !!! Un placer verlos !!!

Ambos levantaron sus manos intentando un saludo.

Caminé hacia el lado opuesto al que se dirigían ellos con sus cabezas gachas.

Necesitaba recorrer un poco más de la peatonal porteña,  aunque los negocios ya estuvieran cerrados, necesitaba elaborar un poco más lo vivido en la mesa de la Confitería.

Me agradecí a mí mismo por no haber hablado, también yo, sobre mi sentir por Nora.

Necesitaba caminar un poco más por la peatonal, entremezclado con los trabajadores del carton, que ya comenzaban su tarea diaria.

Analizar y darme cuenta que los amores imposibles se extienden durante toda la vida … son esos amores únicos, son los amores que se callan, son los amores que se ocultan muy dentro de uno, son los amores que nunca terminan … son los amores eternos …

Carlos Emilio Dentone

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AMIGOS EN CUARENTENA (Pandemia)

AMIGOS EN CUARENTENA

En esta cuarentena 2020 suceden y seguirán sucediendo hechos inéditos … insólitos.

Muchos tienen que ver con cada hogar y sus costumbres.

Puntualmente hoy me quiero referir a aquél hogar habitado por una pareja sola, y no viene al caso el porqué están solos … Esposa y Esposo.

Son amigos y esto que les cuento me lo fueron explicando por Whatsapp, tanto uno como el otro, yo traté de resumir …

Ellos comenzaron a enfrentarse en luchas impensadas, agravadas, con el paso de los días, por esta reclusión exigida por las consabidas circunstancias.

Si opinara sobre ellos diría que son esa clase de parejas que, en general, no tienen los mismos gustos, aunque lograron mantener su matrimonio por años.

No comparten la misma música, no tienen los mismos gustos en cuanto a programas de televisión, cine o teatro.

En la decoración de su hogar siempre triunfó ella con su posición “ anti minimalista”.

No coincidían en sus colores preferidos ni siquiera en el lugar donde vacacionar y así podría mencionar muchas más diferencias entre ellos …

Es suficiente …

Ni hablar de los gustos por las comidas.

Que picante no … que picante si, que fritos no … que fritos si, que tanta carne vacuna no, que viva el vegetal !!!

Muchas de las veces, alguno de los dos aceptaba y se resignaba a comer lo que el otro cocinaba y otras tantas se negaban y comían simplemente un sándwich en el living o en el propio dormitorio, para no entrar en discusión.

Dentro de las alimentos que acostumbraban consumir, el queso, de cualquier tipo, era una de las poquitas cosas que disfrutaban juntos.

Coincidían en el gusto por el producto lácteo.

Nunca faltaba un trocito de queso en la heladera para compartir antes del almuerzo o de la cena o, a decir verdad, en cualquier momento del día o en plena madrugada, donde el ataque a la heladera, tipo 3:30 horas, se tornaba feroz.

Una noche, ya en cuarentena, un trozo de queso fue “el protagonista”, previo a la cena.

Más precisamente un pedacito de Gruyere.

El queso se convirtió como aquél tesoro que se disputa en un barco en el fondo del mar, por dos buscadores de joyas con ansiedad perversa y con ánimo de pelear hasta obtener su cometido, hasta las últimas consecuencias.

Cerca de las 21.30 horas de aquél Martes, ambos se sentaron a la mesa.

En ella y en un pequeño plato se “lucía” ese trocito de queso Gruyere.

Mientras tanto, en la cocina, se escuchaba el comienzo del hervor del agua en una vieja olla, donde los fideos tirabuzones tricolor, pronto se convertirían en el único plato de la noche.

Ambos fijaron su vista en el Gruyere y, automáticamente, se miraron a los ojos con muestras de odio.

Tomaron cada uno su tenedor y su cuchillo.

Colocaron sus manos a cada lado de los platos, apoyándolos con fuerza, como clavando una pala de punta en tierra seca y como esperando el balazo en la partida de una carrera de 100 metros llanos.

Estaba claro que el objetivo era apropiarse del Gruyere, costase lo que costase.

En principio, no emitieron palabra, pero sus movimientos inconscientes en la silla se asemejaban a boxeadores estudiándose en el primer round de un combate.

Alguien había comido a escondidas casi todo el medio kilo, comprado 2 días atrás, traído por un Delivery, ya que ninguno de los dos podía salir de compras por indicación del Gobierno.

Eran sólo ellos dos en la casa …

Desconfiaban el uno del otro.

La charla derivó en reproches de todo tipo, donde cada una de sus miserias se fueron desnudando de a poco.

En pocos instantes la pelea subió de tono …

Toda una vida de reclamos, de críticas, de ausencias, de egoísmos, de supuestas infidelidades, etc., fueron expuestos sin piedad, en esa noche caótica de cuarentena.

La pelea abarcó desde aquél día en que se conocieron, en un cumpleaños, de un amigo en común, 41 años atrás … hasta el mismo momento en que ambos clavaron sus tenedores, al mismo tiempo, en el trocito de queso con un fuerte ruido a metal por el choque entre sus cubiertos.

Quedaba en sus manos derechas un cuchillo tramontina dentado … expectante … listo para ser usado …

No importaba ni el virus, la pandemia o la cuarentena, el abrazo social, las series de Netflix, los vivos en Facebook, los Tick Tock, el Instagram, la falta de partidos de fútbol, extrañar el Bailando por un sueño, el Zoom con sus nietos, los ejercicios para adultos, pintar mandalas, escribir poemas, hacer llamadas a aquéllos que hace mil años no hacían, ni siquiera volver a acomodar el ropero por cuarta vez…

Nada importaba.

El tema era hacerse del último trozo del queso y, lo más doloroso … lo más penoso: descubrir quién se había comido el resto del queso que sospechosamente había desaparecido …

Sus ojos inyectados en sangre, sus bocas destilando veneno y sus oidos cerrados a escuchar más, no les hicieron percatar que los fideos se habían pasado y se habían convertido en una masa uniforme desparramada en las hornallas de la cocina, incomible a esa altura de los acontecimientos.

Hubo un silencio de película de suspenso.

Sólo se escuchaba en el ambiente, la respiración agitada y entrecortada de ambos.

La Televisión encendida como muchas noches, a un costado, se convirtió en testigo de una noche macabra.

Sin sonido, estaba en “mute” y mostraba una cara feliz de una joven.

Ambos prestaron atención.

En el Graph se leía claramente:ULTIMO MOMENTO – Matrimonio se separa ante el Juez, con la tecnología del ZOOM.

Dejaron caer sus cuchillos en el mantel de la mesa, se miraron nuevamente a los ojos, ahora con menos vehemencia.

El silencio se prolongó hasta que ella, como si nada hubiese ocurrido, lanzó una pregunta decisiva:

– Y nosotros … qué le diríamos al Juez ?

Él, secamente, le respondió:- La realidad … no le vamos a ir con mentiras a un Juez …

Yo me quedé pensando, ¿ existirá causal de divorcio por un cacho de queso ?

Mi esposa, que es capaz de fumar debajo del agua, “casualmente” estaba escuchando el relato de lo sucedido a mis amigos, me respondió:

– En esta cuarentena, cariño … todo es posible …

No quise seguir con el tema, no me gusta ventilar los problemas de pareja de mis amigos, menos aún los mios.

Sólo atiné a agendar en mi celular, el nombre del Juez que se mencionaba en la TV.

No se porqué se me vino a mi mente aquel dicho del Martín Fierro:“Hacete amigo del Juez …”

“En cuarentena todo es posible”- dijo mi esposa …y ¿quién se lo va a refutar?

Carlos Emilio Dentone

AY CHARANGO … CHARANGUITO. (Homenaje)


AY CHARANGO … CHARANGUITO


De a poco llegaste a mí
con tus bellas melodías
y un abrazo de amistad
perdura noches y días.

Cuando te tuve en mis brazos
te acuné como a un tesoro,
te prolongaste en mi ser
en pentágrama de oro.

Sonando en el Altiplano
escuché de tus raíces,
los Aymarà te llevaron
por los vecinos países.

Por Bolivia, Perú, Ecuador,
Chile, Colombia, Argentina
te expandiste por el Mundo
naciste en Región Andina.

Ay Charango … Charanguito …
con diez cuerdas y una caja
hacès aletear mis manos
como el colibrì que viaja.
Ay Charango … Charanguito …
cuánto me hiciste sentir,
con alegrías y penas
tu encanto me hizo fluir.

La Vihuela fue tu origen
el colono la portaba,
el nativo sorprendido
con sus manos la atrapaba.

El caparazón del Quirquincho
te dio forma y te dio vida,
así llegaste a mis brazos
diciendo misión cumplida.

Mi gracias le doy al cielo
elevando mis acordes,
para el recuerdo eterno
del Maestro Jaime Torres.

Con él aprendí sus sones
con él entendí su amor,
Su música es como un himno
Sos mi guía … sos mi honor.

Ay Charango … Charanguito …
con diez cuerdas y una caja
hacès aletear mis manos
como el colibrì que viaja.
Ay Charango … Charanguito …
cuánto me hiciste sentir,
con alegrías y penas
tu encanto me hizo fluir.

Carlos Emilio Dentone.


Homenaje a nuestro querido Jaime Torres y al Amigo Charanguista Carlos Yacoman.

MI AMIGO EL TURCO (Historias)

MI AMIGO EL TURCO

Según me dijo el Turco, tengo que estar un par de días en gayola, el taquero es nuevo.

No sé bien qué cuestión conversaron entre ellos, pero sé que se arregla todo, estando yo acá … demorada … solo unos días …

No es la primera vez que vengo a parar acá.
Te digo que dentro de todo la paso bien: un poco de limpieza en las cuchas y en la cocina, cebar unos mates, algun mandado, coser, algun botón y lo de siempre, atender clientes.

Bah, clientes no, a éstos no les cobro, porque no garpan.
Lo que te jode es que ni siquiera te dejan una propina.
Yo no digo nada, pero fijate, consiguen en la panadería la factura del desayuno, el asado del mediodía en la parrillita o la pizza de la noche gratis. Esta bárbaro que se alimenten … pero conseguir una mina gratis? No va !!!

Y hablando de esto, yo no sé si es un problema de edad (la mía que ya dobla el codo) o la falta de guita que me pone mal.

A ver si me entendés, vos te venís más vieja y la experiencia te sirve … hasta por ahí nomás.
Los tipos tardan más en “irse”
O sea, lo que antes tardaban 2 ó 3 minutos hoy te la estiran y pasan 10 ó 15.
Saca la cuenta, al día y tenes 10 ó 12 clientes menos.
A fin de mes lo notas en la cartera.

Decí que el Turco me ayudó siempre. Mira lo que es el Turco: me prometió que, cuando salga de acá, me paga el pasaje para ir a verlo a Ernesto, que no sé bien donde está, pero él me dijo que me averiguaba.

Hablando de Ernesto, el otro día me pegué un susto bárbaro.
Yo hace poquito que volví al boliche del Turco y una noche que estaba laburando, se me aparecieron sus amigos.
Todavía no sé si a encamarse o a contarme algo de mi hijo. Ellos a veces lo ven. Pobre Ernesto !!!
Pero yo me quedé como una estatua y ellos se fueron sin decir ni “mu”. También con la cara que les puse …

Qué quilombo se me armó en la cabeza, pensar que Ernesto podría haber venido al boliche con ellos, por eso es mejor que se haya ido lejos.
Pero viste, hay días. Te digo la verdad, lo extraño, hoy tengo ganas de verlo.

Claro, te hablo de Ernesto y me acuerdo de cuando era chiquito … del padre que se llamaba igual, buen tipo. Ni bien me viene a la cabeza el nene me acuerdo de mi niñez.

Eramos 6 hermanos, yo la más grande, mis viejos y una casa (más rancho que casa), a unas 20 cuadras del pueblo.
En el pueblo laburaba mi mamá: sirvienta en la casa de un doctor. Ella volvía todos los días a la tarde, a la hora de la leche.

Pero mi viejo, aparecía los sábados a la noche y se iba al otro día. En la semana no estaba. Lo veíamos muy poco.
Él laburaba en el campo de los Bedoya y siempre que venía comíamos como de fiesta, traía un poco más de tela de la que cobraba mi vieja.
Bah, él, más que comer, chupaba. Se emborrachaba cada vez que estaba en mi casa, al rato nos gritaba y hasta le llegaba a pegar a mi Mamá.
Pobre mi vieja … si la sufrió !!!

Cada vez que viene a mi cabeza todo esto, no puedo olvidarme, y creo que nunca podré hacerlo, de una noche … aquella noche.

Él se acostó en mi catre, en realidad se levantaba de la mesa y caía en cualquier cama de las nuestras, esa noche le tocó la mía.
Ya de madrugada no aguanté más el sueño y me acosté muy despacio para que no se despertara. Me quedé acurrucadita en un costado, sin siquiera pestañear.
El roncaba y soñaba, algo decía pero yo no le entendía nada.
Al rato se dio vuelta y su cuerpo quedó pegado al mío, me abrazó y empezó a tocarme por todos lados.
Me di cuenta de lo que estaba pasando, no era tonta, pero sí, era la primera vez que me ocurría.
Nunca había sentido manos ajenas acariciar mi cuerpo.

Yo creo que ahí empezó todo lo mío.

Comenzó con una mezcla de cosas: por un lado lo que sabía de lo que me contaban mis amigas, por otro lo que yo me imaginaba … pero de ahí a tener sexo … un abismo.

Qué sensación terrible, asco, miedo, sorpresa, excitación, no sé … todo se me mezcló.
Sentía odio y placer, pero además, algo que me conmovió.
Me di cuenta que mi viejo era cariñoso, nunca nos había demostrado cariño.
Era mas bien hosco chupando o no, siempre serio, esa noche, esa puta noche me hizo mujer (al tiempo me di cuenta).Después de empujones, temblores y gemidos, mi viejo me abrazo y se durmió como un ángel, nunca me había tenido así, entre sus brazos fornidos.
Un amor !!! Que confusión !!!

Creo que desde ahí lo empecé a querer.

Fue el momento en que empecé a conocer mi cuerpo, a tener sensaciones, a tener deseos, claro, mi viejo me había hecho hembra.

Al principio me daba vergüenza ver a un hombre y sentir lo que sentía, después, al tiempo, me encantaba y no me molestaba.

Mi viejo cada tanto se quedaba en mi cama y pasábamos ese rato en silencio.
Odiando … disfrutando …

Un día, cuando había cumplido los 15 años, me llevó a trabajar con él, en el campo, porque necesitaban una ayuda. Ahí me fui.
Con la esposa del dueño eramos las únicas dos mujeres en semejante campo.
Varones eran como veinte.No te imaginas como me miraban, yo ya tenia cuerpo de mujer y ganas de mujer.
Y esas “ganas” las aprovechaban los peones y alguna vez el capataz.
Él era distinto, era un tipo grande y las veces que estuvimos juntos, además de sentir su experiencia, tenía la delicadeza de dejarme dos o tres pesos, que me venían muy bien, porque la plata de mi laburo, la cobraba mi papá.

Ese fue otro momento especial en mi vida, de todo esto me apiolé al tiempo.
Ahí me di cuenta que la mezcla del sexo y la plata, me ponían bárbara, con poder por un lado y despreciable por otro.
Esas incongruencias que sentimos los humanos.

¿Qué querés con eso? ¿Que sea maestra o modista? Me sentía fuerte. Imaginaba que iba a tener a los hombres como quería y, te guste o no, provocar una especie de envidia, celos o qué sé yo, de otras mujeres …

A medida que venía más grande, mas me gustaba ser así … así como era …

Un día me fui del campo y de mi casa.En realidad estaba bien, pero quería probar con otras personas, estar con gente diferente.
Me fui a dos pueblos de distancia y al centro, pero centro centro … eh?
Me fui a una pensión.
La señora, la encargada aceptaba que lleve a mis clientes, pero no quería quilombo.

Así fui haciendo conocidos. A ganar plata de verdad. A comprarme ropa. A llevarle a mis hermanos algo de guita para que ellos mismos se dieran cuenta lo que era tener billetes en el bolsillo.

Una flor de vida me daba.

Una noche, un cliente, que dentro de todo me respetaba mucho, me dijo que no quería hacer nada, que quería hablar, que igual me pagaba, pero que quería pedirme algo.

Yo pensé uno más que te quiere sacar de puta, porque es como que los hombres te quieren así, pero también quieren ser como tus salvadores.

Quieren que te apoyes en ellos …

¿Salvadores de qué?

Pero me explicó que quería estar conmigo más tiempo. Que vivía también en una pensión y que para qué íbamos a gastar en dos piezas, si podíamos pagar una con lo que él ganaba y yo podía dejar de trabajar y comenzar a vivir juntos.

  • Pero yo trabajo en esto, le dije, es mi vida. Dejámelo pensar –
  • No te vas a arrepentir -, me dijo.

Este tipo …, pensé yo…

Pero no, este tipo se había enamorado de mí y a los pocos días me di cuenta que me había enganchado también con él.

Era un buen tipo, tenía pinta !!!
Y por sobre todo sentí que me quería o me “amaba” como él decía. Yo con él, además, quedaba mansa, tranquila, era un potro en la cama.
A los días se me apareció con una valija, por lo visto pesada.
Otro que se arrepiente y se las toma, pensé …
Me equivoqué, la puso en la cama, la abrió y empezó a sacar ropa de mujer, nueva, desde ropa interior hasta un sombrero, mira vos. Primero no entendí, después cuando me comentó riéndose: es para vos, es tuya, claro era un regalo.

Para mí fue un empezar algo distinto.
Una vida de señora, que nunca había sido.
Además de señora, me hizo sentir reina y al poco tiempo, mira que siempre me cuide ¿eh?, me hizo mamá.
El un rey y un papá y yo señora, reina y mamá.
Mierda como cambia la vida, che.

Jamás pensé en tener un hijo, esta profesión te condiciona mucho o me parecía …Me lo críe bien al Esteban, éramos una linda familia.
Me gustaba ser el ama de casa, que resulte, salvo el tema de la guita, que nunca alcanzaba.

Él tenía dos trabajos y no era suficiente. Había que hacer magia para poder vivir. No es nuevo esto…

Volvía muy tarde a casa.
Llegaba cansado, muerto, quería comer e irse a la cama. Ni siquiera jugaba con el nene, no conversabamos y menos tener sexo, se olvidó.

Yo le comprendía pero como te contaba, para mi el sexo era como comer todos los días, alguna vez podes saltear, pero al otro día tenes que meter algo en la panza.
Yo me arreglaba sola, pero vos sabes bien que no es lo mismo.
Me sentía mal, nerviosa, le gritaba al nene por nada. No era como al principio.
Fueron pasando los meses, la cosa no mejoraba.

Un día le dije que tenía que salir a buscar trabajo. Algo que nos ayudara a vivir un poco mejor. Claro que yo no tenía experiencia en demasiadas cosas, era un problema.

Un jefe de la fundición donde él laburaba, le dijo que necesitaba una sirvienta, porque su señora se había enfermado y precisaba una mano.
Me dijo empilchate bien y habla con la señora de Don Antonio, me dio la dirección, te esperan !!!

Me vestí con un lindo vestido azul y me pinte como antes, como hacía tiempo no me maquillaba. Tenía que estar presentable !!!

A Esteban lo deje con Clara, una vecina con quien éramos muy compinches, le gustaban los chicos más que a mí.

Me mire en un espejo medio manchado, de cuerpo entero, me gusté, estaba un poco gordita pero el vestido ajustado me marcaba como yo quería.

Hacía tanto que no salía. Me pareció que el mundo era otro, no me esperó, el universo siguió de largo !!!

Llegué a la casa, humilde, pero ordenada, me atendió la señora, me comentó lo que necesitaba de mí. Cuidarla, darle los remedios, hacer la comida, limpiar, lavar, planchar. Lo mismo que en casa, solo que debía estar varias horas y la gran diferencia era que me pagaban !!!

Mientras me decía cómo era la cosa, entró el marido, Don Antonio, que venía de la fábrica.

Ni bien entró me miró de arriba abajo.
Me saludó, me dio la mano y no me la soltó por un rato.
Mira, le dijo a su esposa, mira Ernesto, que linda esposa tiene !!!
Me hizo girar como bailando una zamba …Cuando me soltó quedé medio tonta.

Pensar que las dos cosas que me dieron fuerza y poder en el laburo fueron el sexo y la plata.
Hoy conseguí trabajo por plata, era la meta, pero la actitud de Don Antonio … hummm !!! Tengo olfato para estas cosas …
Me dio vuelta la cabeza.
Era un tipo grandote, fino, una mirada que te comía.

  • Bueno hasta mañana, a las ocho estoy con usted señora, saludando me retiré de raje.

Al otro día ahí estaba yo … trabajando, de acuerdo a lo que charlamos, comenzaba a las 8 de la mañana y terminaba con el último lavado de platos que quedaba de la cena temprana de Don Antonio.
Ya era hora del regreso a casa y estar con mis queridos Ernestos.

Las dos primeras noches, cabeza gacha, ni lo miraba, pero sentía sus ojos clavados en mi traste.
Su esposa comía más temprano y los remedios que tomaba la dejaban dormida enseguida.
Yo le controlaba la respiración.
La tercer noche, todo igual, salvo que cuando estaba en la pileta fregando los últimos cuchillos, sentí que se me acercó y sin hablar me levantó la pollera y me quedé inmóvil …

Volví mal a casa. Pero ya estaba.

Siguieron así los días, entre plato sucio y plato lavado, se repetía la situación. Me animé a pedirle algunos pesos, no se negó.

Volví a ser yo. Salvo que ahora estaban los “Ernestos” en mi vida.

Hablando de vida ¿Cómo es la vida, no? Don Antonio, tuvo un accidente en la fabrica. Falleció. Fue como un golpe, otro más.

Seguí trabajando con la viuda, solo que salía mas temprano. No tenía a quien esperar.

Ernestito ya había cumplido los 13 y muchas veces salía con sus amigos de la cuadra.
Esos que te conté al principio que vinieron al boliche, todavía no sé para qué.
Se encontraban en mi casa y a veces se quedaban jugando, y de paso tomaban la leche.

Estos pendejos !!!

Los amigos también me miraban y yo notaba que se calentaban, eran chicos pero yo les hacía el juego y más de una vez, notaba como crecían, ¿me entendés no?

Era donde yo me hacía la distraída y punto, uno de ellos, siempre estaba alzado, intentaba rozarme “sin querer”, era el más atrevido y lo tuve que frenar, sin que se diesen cuenta los otros.
Es uno de los que estuvo la otra noche, pero estaba borracho, ni sé si me reconoció.

Uno de esos días que los chicos estaban en mi casa, decidieron ir a jugar a la pelota a la placita de la otra cuadra.

Ni bien se fueron, golpearon a la puerta de la sala. Cuando abrí me encontré con el vecino. Un muchacho de 25 años muy serio él, si apenas saludaba cuando nos veíamos.

¿Puedo pasar? – me preguntó.
Pensé en algún quilombo está metido este pibe y se esta escapando de algo. Otra vez me equivoqué ….

Se largó con todo. Me dijo que se ponía loco cuando me veía pasar por el pasillo. Me contó que me espiaba, que tenía plata para darme si me acostaba con él.

Estás loco, le dije ¿qué te picó?
No te das cuenta que soy una señora, con hijo, con esposo, anda a sacarte las ganas con alguna puta.

Me dijo que él iba, pero que quería hacerlo conmigo. – Por favor señora – como si rogara.
Me abrazó y se puso a llorar.
Traté de calmarlo.
Cuando le acaricie la cabeza, me di cuenta que yo también me había puesto nerviosa.
No le di tiempo a nada. Era joven pero sabía muy bien lo que hacía y como hacer rendir su guita.

Estábamos en la cama matrimonial, mucho la idea no me gustaba, pero bueno …

No pasaron 5 minutos cuando nos sobresaltamos por un trueno terrible y la lluvia se desató con todo. Era un buen momento, la lluvia era buena compañía.

A los pocos minutos se sintieron gritos, risas y corridas.
La lluvia corrió a los chicos de la plaza.

Entraron a la pieza. Ya era tarde, Ernesto primero y sus amigos después, nos vieron, me vieron.
Como pudimos nos vestimos con todos ellos mirando, congelados.
Con la mezcla de bronca, odio y tristeza de Ernesto.
Se fueron todos como hormigas.

Nos quedamos solos con mi hijo, me acerque para explicarle algo. Me esquivó, se alejó.

Unos días más tarde, Ernesto padre me dijo que le habían dado un franco y me pidió que lo acompañara a comprar unas botas y de paso me invitaba a tomar un café.
Años que no tomábamos un café en un bar.
Estaba serio, se compró un par de botas de agua para ir al trabajo.
Fuimos al café.
Ni bien nos sentamos, se largó: – Ernestito me contó lo del otro día cuando fueron a jugar a la pelota y los agarró la lluvia. ¿Es verdad? –

No lo dudé: – si, le conteste, las putas no mienten, mirándolo fijo, como desafiándolo.

Bueno, aclaró la voz, vos sabes que yo te quiero mucho, que viví para vos y para tu hijo, las cosas no me fueron bien. Pero esto es difícil. No me esperaba una cosa así.
O sea, tenes unos días para irte de la casa.

Traté de explicarle, de aclararle … nada … no había más tiempo, no había vuelta atrás.

Me volví a mi pueblo.
En lo que quedaba de mi casa, con mis hermanos.

Solo unos días, porque después conseguí trabajo en lo de una familia, que me dejo tener al Esteban conmigo.
El también podía ayudar , dar una mano. Aunque estaba como en otro mundo, ausente, perdido.

Un día le pedí que hablaramos.

Una vez más la plata no nos alcanzaba para vivir y menos para que él siguiera yendo a la escuela, libros, zapatillas, cuadernos … no llegábamos.

Le conté “toda” mi historia y le dije que era la única salida que veía.
Me dijo que me entendía, pero que no podía estar conviviendo conmigo, es muy difícil la vida que llevas, me sorprendió con sus palabras.
Fueron tan determinantes como las de su Papá.
El Turco seguía con su boliche de la estación de servicio.
En algún momento yo trabajé ahí para él.

Le conté todo lo que me había pasado, me permitió volver: – vieja y todo haces capote, me dijo.
Arreglamos cuentas y ahí estoy.

Otra vez al sexo, a los hombres anónimos, a trabajar para alguien.

No sé cuánto tiempo más me va a dar el cuero para seguir.
Mañana cuando salga, si me largan, lo hablo al Turco y arreglo para ir a verlo al Ernesto.

Pienso que ahora él es más grande y me va a entender.
Debe estar cerca, en algún Pueblo vecino …

Nunca le mentí.
Las putas no mentimos.

Si no, no hubiese parido a mi hijo … Si no, no sería la madre de Ernesto … lo pensé y lo dije cerrándome el deshabillé.

Carlos Emilio Dentone

Este relato surge de un trabajo práctico en el Taller de Narrativa de Alicia Grinbak, donde en base al Cuento La madre de Ernesto, del Escritor Abelardo Castillo, tenia que hacer un desarrollo desde otro narrador, en este caso desde la Mamá de Ernesto.

ARA SAN JUAN (Homenaje)

ARA SAN JUAN

Zarpó con la ilusión,
El sueño y el desafío,
El océano su misión,
Aquel intento bravío.

Tripulantes en acción
Segundo hogar el navío
Se fueron con emoción
A cumplir su cometido.

Las aguas con su tensión
Los recibieron con brío
Sorprendió la desazón
En aquel día sombrío.

Latidos del corazón
En el tuyo y en el mìo
Buscándole la razón
A tal luto compartido.

Cuarenta y cuatro valientes
Alzan sus alas al viento
Nos custodian desde el cielo
Estarán siempre presentes.

Hoy héroes de la Nación
Sabores amargos y fríos
No queda ninguna opción
Impotencias y vacíos.

Carlos Emilio Dentone.

A los 44 Héroes, sus Familias, Amigos y a un País que jamas los olvidara.