EL FINAL DEL RELATO (Escribidores)

EL FINAL DEL RELATO

Si habré recorrido calles sin un fin determinado, si me habré mojado con tus garuas, esquivando los charcos entre adoquines !!!

Las callecitas de Buenos Aires tienen ese qué sé yo … y es verdad querido Poeta, tienen ese qué sé yo …

Entrar a un bar desconocido o no, elegir la mesa de la ventana …

Comenzar la observación, desde dentro, del mundo desaforado corriendo hacia la nada misma.

Tal como suele correr el mundo, tal como corremos los humanos, hasta que un día, una tarde o una noche todo se puede paralizar, sin aviso previo, solo presagios.

Mientras tanto, el lápiz y el cuaderno ávidos de letras, un cortado en jarrito que se deja saborear, la musa que inspira, espía desde la barra del bar.

Seguramente ella, entrará en acción ni bien mi mente y mi sentir se unan con un solo fin: “contar una historia”

Un transeúnte que vi al pasar es Protagonista de mi nueva historia. Ese fue el elegido.

Una Historia que es la tuya o que es la mía.

Una vivencia inventada que al tiempo te enteraras que fue cierta.

Que la viví o que la viviste, pero tuya o mía, o quién sabe de quién …

El tímido comienzo, el desarrollo y … a prepararse para el final del cuento.

Un final va ligado a la narración , es el broche que cierra el relato, pero también es el lazo para el lector que amablemente continuará intentando leer un nuevo escrito.

Es un fin en sí mismo.

El famoso “continuará” que tanto se usa para dejarte prendado, aunque el autor fuese otro, aunque se trate de otro tema, el lector será fiel a la lectura y el escritor… el escritor satisfecho con que lo lean …

“… es locura eterna de todo poeta…”

” mencionaba una zamba que reflejaba al sapo cancionero amando a la luna …

Volver a casa con la misión cumplida.

Acomodar el cuaderno en el cajón de archivos, en el cajón que en algún momento será abierto por alguien que leerá su propia historia, sorprendido, sin entender quién lo espió y quien lo describió con tanta certeza.

En el tiempo de un día hacia la noche, se escuchó el chirrido de aquel imaginario freno que detenía al mundo, fue estruendoso, sólo se escuchaba el silencio y la mudez del habitante.

Lápiz con punta recién sacada, hojas libres para acoger relatos, dispuestos para concluir la Obra, el final de aquel personaje.

En ese silencio, giro a mi alrededor y ya no tengo el adoquín, ni la garua, ni el bar, ni aquél cortado en jarrito.

Estoy solo y encerrado en mi propio hogar.

Me asomo a la ventana de mi cuarto, no llego a ver ese mundo vigoroso, que sólo se ve en las ventanas de los bares.

No hay caminante inspirador, no hay ser que despierte la musa, son pocos muñecos huidizos, temerosos, el tapaboca les quita la sonrisa o la angustia.
Sólo un par de ojos que, salidos de sus órbitas, buscan como sabuesos por dónde llegará el ataque, dónde esta el mal que lo persigue …

Un protagonista de un escrito sin angustia o sin sonrisa no ayuda siquiera a comenzar un relato … y el final, el final no existe, lo deja demasiado lejos.

Cierro con fuerza la ventana, la musa brilla por su ausencia.

Me imagino un cuento de ciencia ficción, de esos que le dan vida a los muñecos.

Algunos dóciles se dejan manejar, otros, más rebeldes, le tuercen la pluma al escritor.

Soy impotente ante la hoja, no puedo darle vida a esos anónimos seres impávidos, de blancura espectral.

Quise probar con aquello de que es “la etapa de reinventarse”

Es el momento, escuché por ahí, de “hacer lo que nunca hiciste …”

No llego … no comulgo, no entiendo…

Necesito del contar, recurro a mis recuerdos … están todos escritos, no hay hoja de libro que no contenga mi pasado … o el tuyo …

Dónde buscar historias nuevas, dónde contar tu vivencia o la mía.

Todos estaremos volcados a dejar plasmado el año 2020 como si fuera gran fuente de inspiración.

Un año diferente a tantos, que recibirá muchos insultos, pero también justificaciones !!!

!!! Será un nuevo punto de partida !!! (Gritó alguien por ahí)

Mi respeto a los que partieron, a sus familias, a los que están expuestos continuamente.

Eso está firme en mi corazón. No se negocia. No se olvida.

No quiero hacer una novela con estos temas.

Ya se encargan de hacerla los que saben o los que dicen saberla o aquéllos, que sin saber, quieren hacernos entender que la saben. Triste.

Podría intentar aumentar la dosis de morbo que brindan las noticias sobre la partida de un pedazo de pueblo, escribiendo sobre él, entremezclando su gloria y su fin en descarnada soledad.

No es humano. Tampoco negocio. Demasiada información confusa.

Prefiero la hoja en blanco.

Quizás algún día, revolviendo recuerdos, cuente mi sentir.

Sentir que lo tengo a flor de piel, con tus mismas lágrimas, con tu mismo pesar, con tu mismo respeto.

Pero Hoy no.

Prefiero aventurarme a pensar que el año próximo, o el que sea, me cobijará en sus calles, con esa llovizna, con sus bares a puertas abiertas, con ese café único, que sólo en esos boliches inspiran a la pluma.

Estaré predispuesto a descubrir a esa pareja que camina sin importarle ningún mundo, sólo el universo que es propio de ellos tiene vida, el resto no cuenta.

Seguramente inventaré sus nombres, sus profesiones,  sus gustos, sus pasiones y sus proyectos.
Les daré un estudio, un trabajo, con sus fines de semana deportivos, hasta un baile de gala tendrán para su disfrute.
No faltarán noches en las cuales el amor llegará a su punto culminante y los cuerpos sudados resbalaran al abrazarse y rodaran por el piso dándole continuidad a su lecho.

Vivirán en un mundo sin pobreza, sin desocupados, sin mentiras provenientes de las altas latitudes, “un mundo ideal” como decía la Canción de Aladin, en su dibujo animado.

Será otra historia de amor de las tantas que están volcadas en hojas, en cuadernos, en papeles amarillos, en diarios íntimos guardados bajo 7 llaves, en archivos mufados por la humedad del tiempo ….

Pero será genuina, con el rostro destapado, con el beso sin necesidad de quitar ningún barbijo, con la sonrisa del amor y con una angustia que ya quedó atrás.

Una angustia que ya no pasa por la ventana del bar.

Y tendrá su final, tendrá el fin del cuento con ambos tomados de la mano y un camino por delante … o con un adiós de despedida, alejándose cada uno, en forma opuesta, alejándose de la baldosa del ultimo adiós.

No lo se aun. No estoy preparado para ponerle un final a una historia de amor o la de aquel hombre anonimo que caminaba por la calle.

Quizás este cuento, en particular, lo finalice en la mesa de la cocina de casa, con un mate en lugar de cafecito, con la luz de la lámpara tenue, componiendo un lugar apropiado para el cierre del relato.

Pensando que esa pareja que pasó fugazmente delante de la ventana del bar, pertenece a un mundo nuevo, ése en el cual los humanos se llegaron a reinventar y quizás, por esa causa, el fin del relato sea distinto al acostumbrado.

Quizás el amor se viva de otra manera, sin egoísmos, sin ocultamientos ni mentiras, donde realmente la relación sea complementaria, donde el importante es el otro y ese otro hará importante a su pareja, donde el trozo de felicidad sea el compartido, donde el respeto sea un estandarte, donde el empoderamiento no será de uno, sino de ambos…

Pareja sería el mejor significado. El mejor termino. Parejos en amor.

Sin darme cuenta caigo en un final anunciado, que ya viví, que ya viviste.

Lo pienso tranquilo …

Mañana, en la misma mesa del bar por donde esta pareja pasó con alegría, me inspirare en un digno final o quizás, quizás otro individuo que pase rápidamente por la ventana me dé lugar a una nueva historia.

Una historia que comienzo a escribir ya.

Postergo por un rato el cierre, ese cierre del relato de esa pareja en apariencia feliz, que nunca podré aseverar, hasta llegar a escribir con certeza, con seguridad,
y convencido que ese fin del relato … es el final del Cuento.

Me cuestan los finales, fuiste consecuente y te involucraste hasta este renglón, no dejemos un final abierto, te propongo que vos escribas el final del cuento y quizas …. quizás comiences a escribir una nueva historia, en una mesa de cualquier bar, cercana a la ventana donde mires pasar al mundo …

Carlos Emilio Dentone

10 comentarios sobre “EL FINAL DEL RELATO (Escribidores)

  1. No negocio, no olvido que eres grande, Carlos. Lo que aún no comprendo es cómo puedes decir que ” no” eres poeta.
    Felicidades, Amigo.
    Intentaré encontrar un final para tu relato. Intentaré encontar el modo de morderle la boca al mundo, escupir la miseria, aún solo por un instante, y poner al cielo bajo mis pies.
    Es un gran desafío, amigo mío. Pero intentaremos encontrar el punto y final. Y después… tu firma: Carlos Emilio Dentone.
    Felicidades por lo que llevas dentro y Gracias por compartirlo con nosotros.
    Abrazos…, sabes que más de mil💜💜

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    1. Nada Mari. GRACIAS !!! Tu respuesta es mas que un Poema !!! Que Feliz me haces !!! Por estar y por entender este enredo de cosas que afloraron asi … casi de una !!! Leo tu comentario y es complementario al relato. Parte de por ahi y lárgate a tu escrito. Misma orbita. Gracias. Y vayan abrazos y cariños para ti !!!

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  2. ¡Me gusto !
    Por que fui,de las que sentada detras de un ventanal impunemente, creía saber todo sobre el caminante solitario, desprevenido que pasaba gesticulando historias.

    Le gusta a 1 persona

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