PARTIDA DE AJEDREZ (Historias)

PARTIDA DE AJEDREZ

Comenzaba mi cuarta partida de Ajedrez en el Campeonato Inter-fábricas del sur del Conurbano Bonaerense.


Las dos primeras partidas fueron parejas y tuve buen remate en las jugadas finales.


En el tercer juego atiné solo a defenderme, un rival muy superior a mi, que en una jugada desafortunada cometió un error, me dejó la reina a disposición y con ella un mate que ni pensaba.


En esta cuarta partida tuve la particularidad de enfrentarme a una mujer como rival.


Nunca tuve de oponente a una mujer en un Campeonato.


Resultó ser una muy bella mujer, morena, su altura andaría cercana al metro setenta y cinco, un cuerpo no voluptuoso pero muy bien proporcionado. Labios carnosos y unos ojos azules, con mirada penetrante, en los que no podía mantener fija mi mirada.


Ya la había visto desde el día de la inauguración del torneo.


Esa tarde-noche vestía un jean gastado y una camisa amplia color tabaco.


No soy bueno para estimar edades pero calculé que pasaba los 40 y no llegaba a los 45 años.


Una sonrisa franca que desparramaba dulzura cuando entreabría su boca, dos dientes del medio tipo paleta estaban un tanto separados y le daban sensualidad a esa dulce sonrisa.


Los rulos que se movían inquietos con cada movimiento de cabeza, le daban marco a su rostro.


Diría un amigo: “un bombón, en condiciones óptimas para enamorarse”.


En ese nivel de juego no había diferencia entre jugadora mujer o jugador hombre. Es más, eran mucho menos mujeres que hombres compitiendo y se sabía que por los resultados obtenidos, indudablemente era muy buenas jugadoras.


Por supuesto también mucho más prácticas que el hombre.

El varón es más del saludo, del abrazo, de una charla con el contrincante y cuando el juez daba la voz de alto recién ahí se sentaban y se disponían a hacer la primera movida.


Por lo general, la mujer saluda correctamente al contrario, al juez y ya queda en posición de juego … y juega … compite !!!


Indudablemente se presentaba un “hueso duro de roer”, pero no imposible de ganarle la partida.


No supe si yo estaba mentalizado y concentrado en el juego o en María José (por el fixture … sabía que se llamaba María José)


Cuando el juez dio la orden para comenzar nuestro juego, le dije:

Éxitos María !!!, con mi mejor voluntad.


A lo que me respondió:


Hola. Ni María ni José … María José, recalcó.

Enmudecí.

Vi que bajó la vista e hizo su primera jugada y, de inmediato, con rapidez de gacela presionó el reloj para cortar su tiempo.


Se levantó de su silla y se dirigió a la barra del bar.
Se sentó en una banqueta y, por lo que pude divisar al rato, estaba bebiendo un trago largo de tres colores.


Mi tiempo corría y mi distracción estaba sometida a ella.
Yo la observaba, pero jamás me dirigió la mirada.


Obviamente, era mi turno para mover y para no complicarme, hice su misma jugada.


Dos segundos antes de que presionara mi reloj, ya estaba sentada frente a mi y su vaso transpirado por el efecto del hielo permanecía sobre un posavasos, al costado de la mesa.


Tomó un peón para hacer su jugada y yo torpemente, le pregunté:
Que trago es que se ve tan lindo ?

Si no te parece mal ahora hago mi jugada y cuando terminemos la partida te cuento. Me lo dijo en un tono agresivo.

Movió su ficha, tocó su reloj tomó a el vaso y se levantó. La perdí de vista porque se dirigió hacia mis espaldas.


No me podía concentrar en el juego:
qué respuesta dura me había dado !!!


No dudé y repetí su misma jugada.


Ella presta, ya estaba allí por su tercera movida.


Mientras la miraba pensé, esta chica me contestó durisimo, pero también me dijo:

“Cuando termine la partida te explico” …


Lo tomé como una posibilidad de acercamiento, fuera de todo tablero y de toda presión competitiva.


No fue un amor a primera vista, fue amor a tercera vista …
Ya la venía mirando en las tres partidas anteriores, y quedé prendado. El destino hizo que disputáramos una partida.


En ningún momento de esas cuatro noches tuvo un gesto amable para conmigo.


Seguramente yo no le llamé la atención y la edad creo que influía. 20 años más o menos de diferencia eran bastantes, no digo que podría ser su padre pero …


Continuaba yo sin prestarle atención al juego. No me importaba perder, ganar o salir tablas.


Quería que finalizara la partida ya, con la expectativa de conversar con ella.
Tampoco podía entregar el juego así porque sí, sería demasiado evidente.


Todo continuó y al rato y con un tono sutil habló :
Tengo en jaque a tu Rey no tiene salida, sabes como se llama eso ?

Ehhhh si si … me hizo jaque … ya veo …

No, no es jaque … es mate … Con una pequeña mueca en su rostro me tendió la mano y agrego: jugaste muy mal !!!

Firmamos planillas, saludamos al Juez y me dijo:


Vení, vamos a la barra.


Una vez sentados en las banquetas agregó:

Porque te dejaste ganar así ?

La verdad ? No tuve mi mejor juego … Y …

Vamos Ernesto, que te he visto jugar otras partidas. Estabas como ausente. Muy atinada opinó.

Me pidió su mismo jugo, el tricolor y ella sumo otro.

Brindamos.

Salimos al jardín.


Su actitud había cambiado, sentí que estaba bien a mi lado.

Se puede saber porque no me tuteas ? Preguntó.

No sé … Por costumbre … Por respeto … (No dejaba de ser una táctica mía, en esta época quien no se tutea ?)

Echó a reír y con su mano en mi nuca se acercó y me besó, sin preámbulo.

Un beso que duro una vida …

Nos sentamos en un banco, conversamos un rato y me dijo:


Ya terminaron todos, es tarde, se están yendo. Me alcanzas a casa ? Yo vine sin el auto …

Si si como no, será un gusto. Respondí confundido y sorprendido.

Ya en el auto, y apoyando su mano en pierna me dijo:


Sabes que desde el primer día me gustaste ?


Cuando le iba a contestar contándole mi sentir, explicarle que a mi me habia pasado lo mismo … sonó su celular.


Si amor, sí sí … voy a llegar un par de horas más tarde porque se organizó una picada en el Club y no me gusta decir que no.
Ahhh !!! pasé de ronda mi cielo !!! En cuanto termine, tomo un remis y estoy con vos, corazón mío.


Silencio …


Si amor, tranquilo, te extraño, te quiero. Cená y recostate. Si, mi vida, yo también te amo !!!


Guardó el celular y me puso una cara que no entendí. Tampoco comprendí esa situación.


Es mi marido, pero somos de mente abierta …, no te preocupes.

Si claro, entiendo, son jovenes, hay una tendencia no? Acoté por decir algo.

O sea, María José era casada y a mi me usaría un par de horas de una noche … y yo … yo sentía que la amaba o la quería, qué paradoja …


Ehhh … no se si tendencia, quizás buscamos libertad en la pareja, nos contamos todo. Vos sos casado me imagino, no ?

Si, claro, hace 38 años, tenemos 3 hijos, 4 nietos. Sabes que mi esposa se llama como vos: María, pero María Mercedes. Tenemos nuestros problemas como cualquier pareja, pero pasan los años y siento que nos amamos más o quizas mejor.

Le seguí contando todas las virtudes del matrimonio, mientras pensaba en que hotel cercano ibamos a hacer un brindis mas …

Mientras yo le iba contando, dejando su mano en mi pierna volvió a sacar el celular:


Hola vida !!! Ya cenaste ? No, no … se suspendió, en 15 minutos estoy en casa. Esperame que cenamos juntos. Si cielo, te adoro !!!


Me miró y tomándome del mentón me dijo :

Me alegro mucho por ustedes, por vos, por tu familia, pero viste como es la vida ? Disparó con una sonrisa dudosa.


No, no te entiendo, por qué este cambio, le respondí.

Te recuerdo Ernesto, hoy quedaste eliminado del Torneo, ya no te vuelvo a ver …

Si está clarísimo, tenés razón, pero estábamos tan bien, quizas lo que te conté de mi familia ni fue atinado. No me das una chance más ? Casi implorando le hablé.

No Ernesto, disculpa, pero oportunidades son oportunidades y si no se aprovechan en el momento pierden valor. Además tenes una hermosa familia, no la destruyas !!!

Pero María José …

Nada Ernesto. Así es la vida …

Mientras me guiaba para llegar a su casa, yo la miraba y no podía entender que me perdía ese “bombón”, pero estaba muy decidida, como para insistir.


No me dio lugar a pedirle su número de celular, porque de repente me dijo:

es la casa de la esquina.

Llegamos.

Me dio un beso en la mejilla y me dijo:


Me regalaste una hermosa noche y una lección, que no olvidaré. Gracias. Hasta siempre !!!


Me quedé mirándola hasta que atravesó la puerta abrazando a su esposo.
Tan linda, tan juvenil, esos rulos que se movían al compás de sus pasos.


Ya de regreso a casa, me quedé más tranquilo y diciéndome:
en definitiva sentí que me había enamorado y a ella no le pasaba algo parecido … “la vida”, fueron sus palabras.


Dentro de mi tristeza, pensé no era para mí …

Claro, hoy en día, ésto de pareja abierta lo entiendo, pero me es difícil compartir la idea y menos a mi supuesta pareja.


Pasé por una pizzería, pedí unas porciones de muzarella y unas cervezas, para llevar a casa.


Entré a mi dos ambientes, como todos los días, con ese gusto a soledad, esas 4 paredes que ya ni me escuchan y sólo me hacen revivir a esa familia que perdí, mi divorcio de años atrás … la vida ….

A un costado de la mesa, junto a las fotos de mis amados hijos, lucía el tablero de ajedrez, con las fichas en posición de iniciar un nuevo juego de entrenamiento, una partida que ya no comenzaría, al menos por esa noche …


Carlos Emilio Dentone

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