La Reestructuracion (Despidos)

LA REESTRUCTURACION

     Intermitentes crujidos de muebles viejos en las oficinas, algunas puertas que se cerraban, luces que se apagaban y los saludos pertinentes, anunciaban el final de otra jornada laboral.

     Sólo el Personal de Limpieza, volvería a dejar todo preparado para que al día siguiente la rutina continúe.

     Esa tarde Nicolás Raymondo, Gerente de Recursos Humanos de la Empresa, salió a la hora habitual. Camino a su casa recordó que había quedado algo inconcluso en su escritorio.

     Sin pensarlo demasiado, tomó el camino de regreso para solucionar el problema.

     Al pasar por vigilancia, hizo saber que se quedaría un rato más, advirtiéndoles que no le pasaran llamadas.

      Ya en su despacho, encendió la luz de una antigua lámpara, que irradiaba una luz tenue y agradable. La utilizaba ocasionalmente, luego de la hora habitual de salida, cuando la recarga laboral era mucha o simplemente para distenderse. No le urgía volver a la soledad de su hogar.

     Un mullido sillón de cuero resquebrajado, un cigarro jugueteando entre sus dedos, sus párpados entrecerrándose y difusos pensamientos auguraban un efímero pero profundo sueño.

     En ese letargo se sobresaltó con el chirrido de las bisagras de una puerta vecina.

     ¿Quién andaría por ahí a estas horas? se preguntó.

     Aún con sorpresa, pero ya despabilado, volvió a tomar aquel frondoso y ejemplar legajo. Una carpeta que dolía entre sus manos, pero debía darle curso sin más demora. Llevaba días sin resolver el caso de Julieta Quirós. Daba vuelta cada hoja, cada folio con Diplomas, Títulos, Certificados, Notas con su firma extendiéndole una felicitación, otras comunicándole de ascensos o aumentos de sueldo. Leía y releía desde aquel primer Formulario de ingreso hasta la última Notificación.

     La decisión ya estaba tomada, había que llevarla a la práctica, al hecho desagradable.

     Cada papel que acariciaba le traía recuerdos de Julieta, caros a su corazón. La niñez, la adolescencia, su primera salida, aquel beso, el inicio de un noviazgo, el plan de casamiento, tener hijos … Un sinfín de recuerdos que su mente transformaba en imágenes, la mayoría le sacaban una dulce sonrisa, otras no tanto, y esa que quedó grabada a fuego, la noche en que Julieta lo abandonó, el momento en que sorpresivamente se enteró que ya no lo amaba.

     Supo de ella a los años, cuando un amigo en común le comentó que la bella July se había casado con un hombre mayor que ella, Empresario.

     También recordó ese instante, de dolor, de ausencia, de una soledad que ya no tuvo vuelta atrás.

     Quince años atrás, el destino, la vida, la casualidad o la causalidad, hicieron que Julieta ingresara a la Empresa, donde Nicolás trabajaba, en ese tiempo como Jefe de un Sector Administrativo.

     El verla lo conmocionó, pero guardó su lugar y ella también lo hizo.

     El fue testigo de la fructífera carrera que Quiroz realizó en la Empresa, así la trataba … Señora Quiroz.

     No tenían relación laboral, distintas funciones, diferentes niveles, pero tenían contacto, un almuerzo, un café, un evento.

     Nicolás estaba acostumbrado a despedir gente. Se había formado para eso, para ese trance tan especial, tan difícil … dentro de sus funciones tomaba personal y también despedía, siempre objetivo a la hora de tomar decisiones.

     En esta oportunidad se trataba de ella, del amor de su vida.

     La puerta se abrió despaciosamente, Julieta entró con sus ojos hinchados, síntoma de haber llorado mucho.

     El “radio-pasillo”, se encargó de adelantarle la noticia.

     El rimel corrido le daba un aspecto sensual, se miraron a los ojos, llorosos en él también.

     Se besaron, se abrazaron … Julieta tomó distancia y comenzó a recordar y relatar desde aquella niñez compartida hasta estos últimos días, incluyendo el día del “adiós”

     Fue imparable con su relato, entrecortado con su llanto, pero sin pausas.

Nicolás, te ruego que hagas lo que esté a tu alcance, pero por favor no me despidas, vos sabes bien que la Empresa de mi esposo quebró y eso arrastró a mi familia a depender de mi sueldo. No te olvides que tengo 3 hijos, ellos aún estudian. Si me amaras un poquito … Fijate además cómo está el País: despidos generalizados, el Corralito, empresas en quiebra …¿ Dónde querés que vaya a trabajar a mi edad, por más experiencia y currículum que tenga? Por favor te lo pido.

Un torbellino de palabras perforaron los tímpanos de Nicolás.

    A esta altura había perdido totalmente el manejo de la situación. La sorpresiva visita, el relato que lo apabulló y el estado de las cosas, lo sacaron de sí y ni siquiera le surgió una “frase feliz” para calmar a Julieta y aplacarse él mismo.

     Se volvieron a abrazar y besar con pasión.

   –  July, sabes que la última palabra la tiene el Director, voy a tratar de convencerlo … haré lo imposible … te amo.

   –  Te amo Nico, no me abandones !!!

     A la mañana siguiente Nicolás ordenó a su Secretaria la confección de la Carta Documento … motivo: Reestructuración Le remarcó que saliera antes del mediodía, por Correo privado.

     Al rato tuvo el Formulario en sus manos. Lo revisó un par de veces y lo firmó. Escalón por escalón llegó al tercer piso con sus manos temblorosas.  El Director lo esperaba. Leyó la sentencia escrita muy rápidamente y la rubricó paralelamente a la firma de Nicolás.

     La decisión estaba tomada y ya puesta en marcha.

    – Gracias Señor, disculpe la molestia – Nicolás intentaba retirarse de la Dirección.

    – Un minuto, Raymondo, tome asiento por favor. ¿Cómo se siente con su deber cumplido? La Señora Quiroz no fue un caso común …

      A medida que iba hablando le clavaba la vista a Nicolás.

No tiene mucho para decir Raymondo? ¿El Gerente de Recursos Humanos no tiene respuesta? – Increpó con soberbia.

Me siento mal, por supuesto Señor, pero entiendo perfectamente cómo se manejan las Empresas a la hora de los despidos. Son pasos ineludibles que hay que enfrentar. Es una función más de mi Gerencia.- Nicolás tuvo respuesta evasiva … pobre … lastimosa …

Ahora cuénteme … Raymondo … Se sintió mal a la hora de la firma del despido o cuando la semana pasada, en esta misma oficina, vimos juntos las tres filmaciones de tres días distintos, obtenidas por nuestras cámaras de seguridad, donde usted, Raymondo, mi Gerente de Recursos Humanos, estaba teniendo relaciones sexuales con Julieta, la Señora Julieta Quiroz, esa Señora ejemplar, justamente en el archivo exclusivo del subsuelo … ¿Cuénteme Raymondo, qué fue peor para usted? – el Director ya fuera de sí.

Señor, si usted no opina lo contrario, la reunión sobre el Presupuesto anual se realizará mañana, pero a las 15 en lugar a las 14 horas como estaba prevista, en la Sala de Reuniones del 1er. Piso. Le informo a su Secretaria. – acotó Nicolás.

No tengo objeción, me interesa muchísimo esa reunión. Ah !!! Si usted la coordina no se olvide de tener listo un buen café acompañado de esas deliciosas medialunas que nos suele traer. Seguramente la junta se va a dilatar – señaló el Director.

     No se olvide del reemplazo                urgente de la Señora Quiroz. Le agradezco Raymondo. Que tenga buenos días –

El día transcurrió sin problemas … rutinas normales, Nicolás aprovechó para retirarse una hora antes de lo habitual y a cuadras de llegar a su casa, encargó esas medialunas exquisitas, en la Confitería vecina. No se podía olvidar del pedido del Director !!!

     Nicolás no estuvo presente en la Reunión de Presupuesto.

    Cuando llegó a su casa esa misma tarde, su vecino de confianza, había firmado por él una Carta Documento. Antes de abrirla pensó en la cuota de un crédito que no llegó a abonar el mes anterior y que, por ende, se lo reclamaban por esa vía, no sería la primera vez …

     Abrió el documento con naturalidad, haciéndole un gesto de fastidio al vecino … – saben que aunque me atrase unos días, siempre les he pagado – dijo Nicolás.

      No se sorprendió, al leer, que el motivo de su despido, hubiese sido “por Reestructuración”

Carlos Emilio Dentone

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