Juan sin retorno (Inundación)

JUAN SIN RETORNO

El nubarrón se extiende amenazante. Cubre parte de una casa, de una manzana, de un Barrio de casas bajas, de gente laburante.
Juan, conocedor de estas situaciones, se apronta, alza los muebles, su ropa, sus pocos, pero sentidos valores, todo fruto de su trabajo en la fábrica.
Protege sus cosas, testigos de otros embates recibidos, rescatadas como pudo, siempre defendiendo lo suyo ante la inclemencia de la naturaleza y de la desidia de sus gobernantes.
Queda a la espera de esa lluvia que ya se desata, lentamente al principio … copiosa al rato.
Y lo previsto, a las pocas horas, el piso de su casa inundado, el agua brota de la tierra, del piso, del inodoro, de la nada.
Reacomoda, corta la luz previniendo algo peor.
Sale a la puerta a observar el avance del agua. Clava un palito en el pasto, si el liquido podrido se acerca, es señal que hay crecida. Es su método de control.
Los vecinos alterados, con miedo, cansados de estar chapoteando en el agua, arman sin proponérselo, una rueda solidaria.
Se ayudan entre ellos, levantan muebles, heladeras, las camas sobre ladrillos y la ropa sobre ellas. Así van de casa en casa, como un verdadero equipo.
Se van dando animo unos a otros. Están solos y desolados. Las Autoridades no llegan al lugar. En muchos años no llegaron a solucionar el problema y este sigue año tras año, sin solución …
Los arroyos que circundan el Barrio siguen sucios, tapados; las fábricas lindantes vuelcan sus desechos. Deben estar autorizados …
Mucha gente que vive a la vera de los arroyos, usa a los mismos como basural, también deben estar autorizados …
Historias repetidas …
Ya con fuerza, con vehemencia, agresivamente, crece rápido la sudestada. El río es mas fuerte que el arroyo, y sus aguas, en lugar de recibirlas en su lecho, las fuerza a entrar en retroceso, y así desbordan los sucios arroyos.
De a poco, las casas se van llenando de esa mezcla de agua sucia y ese barro de mierda.
Las calles ya tienen cerca del metro de altura, intransitables.
Las casas inhabitables. Juan y cada vecino en su trinchera esperando un milagro que no llega.
Un bote de Bomberos, un megáfono y la voz que alerta la evacuación.
Todos miran, como pueden, desde sus ventanas, subidos a una mesa, desde la terraza, atrincherados.
Todos miran.
Todos hacen oídos sordos al llamado del Bombero.
Dejar la casa implica abandono. Hay una resistencia en los inundados. No se sienten dignos.
Además “manos anónimas” pueden libremente tomar lo ajeno … cómo van a dejar su hogar !!! Tampoco la inseguridad fue solucionada por las Autoridades, en muchos años, cada día peor … los cacos impunes tendrán autorización también ???
Un día después, la situación empeora. Hay que evacuar si o si.
Juan se encuentra en una Escuela vecina, compartiendo con otros vecinos inundados, un mate cocido con pan.
Por un televisor, el movilero de un noticiero, con botas largas y capa, cuenta el repetitivo problema de la inundación. Noticia que convoca y entristece a los que no padecen el agua, menos a quienes tendrían que solucionar el problema de fondo.
Juan, a lo lejos, distingue por la TV, su barrio, su casa. El dolor lo atraviesa, la impotencia lo sumerge.
Ya sabe que, en algún momento, el agua sucia bajará y sólo quedarán los restos inmundos como testigos, que por largo tiempo formarán parte del paisaje hogareño … y esa humedad que nunca se seca.
Varias veces volvió, limpió, reacomodó, resignó sus pérdidas. El volver a empezar, el rehacerse, el sacar pecho, el volver a ser digno.
Pasaron tres días de su llegada a la Escuela. Cuando la lluvia finalmente paró y la sudestada amainó, el agua bajó.
Con un sol radiante, cada uno de los evacuados emprendió el regreso a su casa, guiados por sus mascotas, también evacuadas, sabiendo lo que les esperaba después de una inundación.
Cabezas gachas, en silencio, avergonzados … como si ellos hubieran sido responsables.
De a poco todos lentamente iban regresando a sus hogares, todos volvían, todos menos Juan …
Juan ya no pudo retornar.

Carlos Emilio Dentone.

(Escrito que forma parte de la Antología Dorada del Verano 2018-2019 de la SADE Filial Mercedes, Provincia de Buenos Aires)

6 comentarios sobre “Juan sin retorno (Inundación)

  1. Muchas gracias Carlos por enviarme el enlace. Me ha encantado! Una historia desgarradora, triste y real como la vida misma. He sentido la deseperanza y agobio que deben de sentir la personas que viven ahi. Tu lenguaje es tan presiso, claro, deilcado y la vez crudo que es imposible no emparizar con los personajes. Gracias.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s