CAJON DE MANZANAS
Diría que “Biblioteca”, -lugar donde se colocan libros- es un término común.
Tan simple y sencillo como eso.
En cada casa habrá seguramente una biblioteca. Amplia y ordenada o quizás aquellas que albergan libros en el esqueleto de un viejo cajón de manzanas.
Con 1000 o con 5 libros, cumple la misma función.
Hasta se puede dar el caso que de los 1000, su dueño lea 10 ó 20 ó 30 libros y en la otra … en la de 5 libros sean leídos todos y más de una vez.
El hecho de tener una inmensa biblioteca no implica que su dueño sea un buen lector, que además de leer asimile e incorpore lo leído.
Cada uno con sus posibilidades.
Fuera de los hogares hay bibliotecas públicas y populares.
Con distintos esfuerzos ofrecen sus libros para leer en el lugar o bien retirar el ejemplar por un par de días.
Recordás el ingresar a una biblioteca cuando eras pequeño o adolescente?
Qué sensación tan particular !!!
Muebles de madera conteniendo lomos y más lomos de libros que nuestra vista no podía abarcar plenamente.
Girábamos en nuestro eje para observar la magnitud de unidades listas para ser abiertas en ávidas lecturas.
Y el olor? Ese aroma tan particular a papel viejo y madera en una conjunción única para nuestro olfato.
Y el contenido? Podíamos comprender el material educativo o sueños de novelas que contenían los estantes.
Podíamos imaginar cuántos lápices y papeles gestaron ese libro que luce en el estante y juntos con otros, conforman el batallón más enorme que no necesita ni una sola bala, ni un solo estruendo, ni una sola muerte, para cumplir su cometido?
Podés recordar el silencio que abrumaba tus oídos al sentarte en esa larga mesa y comenzar tu lectura, tu resumen meta de tu próximo examen o encontrar el lugar apropiado para que día a día comiences y finalices una historia de piratas o un escrito donde el protagonista es el amor?
Recordás tu lugar estratégico para ubicarte y haciéndote el distraído, por encima del libro, observabas y hacías notar que mirabas a esa chica de tu Escuela que cursaba el 5to. Grado … uno más que el tuyo … y esperar una respuesta a la mirada que a veces se daba y otras no?
Cuántos duendes habitan una biblioteca? No lo sé. Pero los que están saben como hacer recordar, momentos únicos vividos en la biblioteca cercana a mi casa.
Si hasta en algún momento respondía a una pregunta de compañeros de aula o amigos vecinos:Dónde nos encontramos?
– En la Biblioteca … Respuesta clara y repetitiva.
Era el lugar que todos conocíamos y frecuentábamos.
Un lugar común, en el que entrás y todo te pertenece intelectualmente … sólo queda en vos tomarlo … o no.
De la misma forma que aquella biblioteca de 1000 ejemplares o esa de 5 libros que lucen en un cajón de manzanas.
El fin de semana pasado busqué en Internet un libro que recordaba haberlo leído de niño.
Entre millones lo pude ubicar, estaba ahí, con su misma tapa.
Feliz me predispuse a leerlo en la Tablet de familia.
En la segunda página, levanté mi vista por sobre la pantalla, como buscando con mi mirada a aquella chica de 5to. , con sus trenzas, con sus ojos comunes, pero con una mirada hermosa que me sabia cobijar, ese guardapolvo tableado impecablemente blanco, con esa sonrisa tan convocante … no la encontré … ya no estaba.
El paso del tiempo marcaba etapas.
Ya no fue necesario tener encendida la tablet.
Preferí cerrar mis ojos y recordar aquel primer libro que tomé con manos temblorosas y leí lentamente, el que iba a formar parte de aquellos 1000 libros o esos 5 que lucirían en aquel viejo esqueleto del cajón de manzanas.
Carlos Emilio Dentone
