PERRO QUE LADRA …
(Anécdota real del 18/09/2013)
Les cuento que en el día de ayer a las 17,00 horas, en Brandsen casi esquina Mitre, de Quilmes, me mordió un perro de la calle.
El muy travieso, me tomó bien de sorpresa.
Iba caminado, yo, sin pensar en mucho, cuando de atrás, el pichicho se prendió de mi pantorrilla, sin mi permiso, dándome un bonito tarascón y ante mi susto y al pretender sacar mi pierna instintivamente, el animalito se quedo prendido de mi pantalón, que no era nuevo, y tira uno… tira el otro …, me quede con la pierna al aire y sangrando, la herida fue leve.
Obvio una anécdota mas de vida.
Pero de todas formas me quede paralizado, sin saber bien que rumbo tomar. La brújula del miedo me guió de regreso a casa.
Algunas conclusiones:
- En el “hecho” había varios testigos y sin bien nadie tenia el deber, en esta sociedad actual, de darte una mano, sentí la necesidad que alguno se acercara y me dijera al menos: Que le paso Don? Lo mordió un perro?, aunque quizás yo le hubiese respondido: “No… si estoy intentando marcar tendencia con el pantalón desflecado, para la Primavera….”
- En camino a casa me di cuenta que la gente con quien me cruzaba me miraba como si fuera un ciruja, unas ojeadas con cierto asco, quizás fue mí impresión. Claro no estaba bien yo rengueando, sangrando y el pantalón desflecado, al vuelo.
- O sea fui caminado con cierta vergüenza y con mucho dolor.
- Llego a casa y la primera frase que tiraron fue: “otra vez te olvidaste de algo”, le iba a responder: «si … de sacar la pierna a tiempo”, pero solo les dije: No… no … Solo me mordió un perrito.
- De todas formas agradecido, recibí los primeros auxilios, aunque cierta duda insinuó mí esposa, que si bien no dijo nada, su rostro dudaba si la trifulca con el can, la había comenzado yo, aunque si remató: » son tan buenos los perritos callejeros … pobrecitos» …
- Las curaciones del momento fueron rápidas.
- Llamó al Dispensario de Quilmes. La responsable del sector Antirrábico, le dijo que ya era la hora de retirarse, pero siendo una emergencia, le dijo: vengan que los espero.
No solo nos esperó bien fuera de su horario, sino que me atendió muy gentilmente, obviamente teniendo que enfrentar yo, el pinchazo de la Antitetánica. De destacar su actitud ¡¡¡. Gracias.
- Comencé con la aplicación de la serie de vacunas correspondientes, con trato y atención muy cordial.
- Hacía un par de meses atrás le dije a mi hijo: «no le tengas miedo a los perritos callejeros, que son los mas buenos», después que el también sufriera una corrida, en el mismo lugar, no se si con los mismos protagonistas caninos.
- Di fe que el can aludido no estaba solo… tenia de apoyo a otros dos amigotes, que en el momento del ataque, solo me ladraban y me “toreaban” y quizás al verme un hombre mayor, habrán pensado… “dejalo al viejo, que ya tuvo su merecido”.
De todas formas note que entre ellos murmuraban: no se da cuenta que es zona nuestra?, lo decían por mi.
- Cuando dijeron “zona nuestra”, observe que los vecinos o alguno de ellos, les dejaban potes con alimentos, agua y cartones para que sus cuerpecitos no tomen frío y se alimenten como deben. Solidaria la gente. Pero creo que, también saben, que estos perros son de correr y “torear” al desprevenido ocasional transeúnte. Para ellos era como un juego. Entonces la ecuación no me cierra. Porque si en lugar de un adulto…muerden a un niño???
- En la mañana llamé a Atención del Vecino quilmeño (teléfono: 08009995686), del Municipio de Quilmes, Área Antirrabica, no para hacer una denuncia formal, sino para comentarles: «Che.. mira que hay perritos en tal zona que son amenazantes para la gente¡¡¡
Como respuesta me dijeron que se iban a ocupar recorriendo la zona… acotando que era difícil que los canes se alejen de la zona, por culpa de los vecinos que les dan cobijo en sus puertas, con alimento y agua (¿????)
- Perdí un pantalón, pero se conviertio en un nuevo bermudas.
- Tendré que soportar los indeseables pinchazos, aunque bienvenidos sean.
- Espero no cargarme con otra Fobia.
- Va con mi relato el alerta a los vecinos de cualquier parte, que donde vean perritos callejeros, estos quizás no cumplan estrictamente con el dicho: “Perro que ladra no muerde”. A lo sumo ponganse en campaña de adopción, como hicimos algún día con Rocco, que tiene la particularidad de que solo nos muerde a nosotros …
- Una vez mas no comprendo, de quien es la responsabilidad de los queridos “callejeros”
- Seguiré siendo bichero y seguiré amando a los perrungos ¡¡¡
- Guau ¡¡¡ Guauuu !!!
Carlos Emilio Dentone
