LLORÉ EN LAS VIOLETAS (Anécdota)

LLORÉ EN LAS VIOLETAS


La anécdota ocurrió allá por el año 2000 o 2001, en Las Violetas, Rivadavia y Medrano, de Almagro.


Una de mis costumbres era buscar refugio en algún Bar, Café, – de donde fuere – a fin de escribir sobre una película, una obra de teatro o alguna vivencia, sin otra expectativa que volcarlo en un cuaderno y dejarlo en una caja de archivo o bien derecho al tacho de la basura.


A mis 50 años quedé sin trabajo y el hecho de escribir, se convirtió en una necesidad.


Viviendo en el Sur del GBA, buscaba ese refugio en Almagro, en Las Violetas.

Barrio de nacimiento y de niñez.


Elegía una mesa, lo más oculta posible y acompañado por un café me largaba a escribir intensamente.

Disfrutaba de ese mundo donde muchos parroquianos charlaban y yo ni prestaba atención al murmullo.

Cada tanto levantaba la lapicera del cuaderno, observaba algunos de los vitraux y venían a mi mente algunas «meriendas muy especiales», compartidas con mis viejos y mi hermana.

No quería que la nostalgia se entreverara en mi escrito, y vuelta a escribir.


Una tarde, se me acercó una de las Camareras y me preguntó si era Escritor, ya que notaba que pasaba horas escribiendo.
Mi respuesta consistió en negarlo y acotarle que era sólo “un cable a tierra”

  • Aquí hacen una Revista Mensual con notas sobre el Barrio, quizás le agrade participar, señaló la señorita.

Cuando llegué a mi hogar, se me salía el corazón de lugar, por la emoción y la alegría. Compensaba un poco lo que dolía estar sin trabajo.


A mi me invito a escribir sobre Almagro? No lo creia, pero me entusiasmo la idea.


Esa noche no dormí y escribí sobre el Barrio, mi niñez, los lugares donde frecuentaba con mis Padres.

Volqué todo lo que sentí.


Pasaron 2 o 3 días y lleve mi escrito. Se lo deje a esta chica y café de por medio me dijo que también lo pasara por Email.


A los 45 dias, mas o menos, me avisan que habían publicado la Revista del mes, que contenía mi escrito y que pasará para retirar algún ejemplar.


No demoré en ir, ansioso, temeroso, con vergüenza. Me dieron un par de ejemplares, fui a una mesa y me sorprendió leer, en una revista, lo que yo mismo había escrito.


Mayor fue el impacto al ver fotografías, que rodeaban la nota, de lugares que yo había mencionado: La Federación de Box, la Biblioteca de Ciegos, el frente de la vieja casa chorizo, de la calle Colombres 65, donde vivió mi abuela y pasé parte de mi niñez, la casa de familia, donde mi otra abuela trabajaba de cocinera.


No pude aguantar el llanto que me brotaba de la emoción. Verme en una publicación y hablando de mi Barrio de mi niñez, me sobrepasó.


Como pude me repuse de la situación y con mi revista en mano, fui a caminar por esas calles del Barrio … quizás buscando a aquel pibe que jamás se hubiese imaginado que a los 50 años dejaría escrito algunas vivencias en una revista barrial de la Confiteria Las Violetas … ahi … en Almagro …

Carlos Emilio Dentone

Deja un comentario