LUZ, MARIO Y LA JUSTICIA.
Juntaron sus manos por amor … y por justicia, cantaron sus ideas con acordes melodiosos.
Vivieron un amor que no se centró en el beso, en el abrazo, en el deseo.
Recorrían sus calles mateando complicidad y dejaron de ser solo dos, para ser muchos más.
En los ojos, en sus miradas, lograron la conexión vasta y necesaria para alejar lo malo y proyectar un futuro libre y justo.
Sus bocas unían pasión y clamor, momento en que con el amor gritaban su rebeldía, en pos del amigo, del vecino … del “ispa” querido.
Porque fueron pareja, sin encerrarse en su cálido hogar, su lugar de confort, elevaron su grito al viento porque fueron pueblo.
Vivieron con intensidad su idilio permanente y lucharon por quitar la soledad de las calles tristes, con el mismo fervor.
Se amaron en su nido, en su paraíso, dentro de ese País, en ese paraíso donde el vecino no tuviera que rogar para ser feliz … será la dicha que da la justicia.
Como no repetir una y mil veces lo que cantó el mundo entero:
“Si te quiero es porque sos
mi amor, mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos muchos más que dos»
Carlos Emilio Dentone.
