SERÁ EL ULTIMO TREN? (Místico)

SERÁ EL ULTIMO TREN?

Miro pasar al último tren. No lo tomo, por decisión propia.


Me costó un poco recordar mi nombre, pero por fin lo traje a mi mente, Alberto. Me sentí perdido sin idea del tiempo.


Necesito saber qué sucede si dejo pasar a ese último tren.


Será verdad eso que dicen por ahí que el tren pasa una sola vez ?
Y que si lo pierdes ya no hay oportunidades ?

La estación quedó vacía en breves minutos.
Me senté en esos bancos de madera, gastados y lustrosos por las esperas, en el viejo andén, de la vieja estación.


Mi mirada fija en las vías del tren, que se alejaba. Iban paralelas hasta la curva donde se perdían, pero a lo lejos, se juntaban dando una extraña sensación.
Mis párpados se esforzaban por no cerrarse, fue imposible, me acomodé, me recosté y una brisa otoñal acaricio mi rostro.
Me dormité con placer.


En un momento, me sobresaltó una mano sobre mi hombro, que me despertó de ese suave sueño.

  • Señor, Señor ya pasó el tren, ya no vendrá otro o quizás sí … quien le dice, tiene suerte …
  • Lo sé, sólo quería saber qué sucede cuando ya no hay posibilidad de tomar otro. Un entripado tengo con ese tema del ultimo tren.
  • Quizás le pase como a mí, que me quedé a vivir acá. Ya son muchos, muchísimos años que mi vida, transcurre en éstos lares.
  • Y … cuénteme, cómo le fue? Me llamo Alberto. Dejó pasar el tren y aquí se quedó?
  • Si, así fue y aquí encontré mi mundo, un mundo diferente que me hizo y me mantiene feliz, mas que felicidad este lugar me da paz. Es un lugar donde pasa mucha gente y tengo la posibilidad de escuchar sus comentarios y también, porque no, emitir una opinión, mi palabra.
  • Pero entonces …
  • Entonces qué ? Simplemente intenté ser yo, sin estar contaminado absolutamente de nada ni de nadie. Si tomaba ese último tren, viajaba con todos los que me acompañan desde que nací y los que se fueron incorporando durante mi vida.
  • Usted reniega, entonces, de su pasado, de su familia, de sus amigos, de su entorno. Eso le da paz???
  • Si me da mucha paz, no se confunda amigo. Ellos siempre fueron mis grandes amores, lo son y siempre están conmigo. Este es un lugar ideal para vivir con nuestros afectos.
  • No … no entiendo.
  • Hay veces que el entender debe dejarse de lado y actuar por los sentimientos. Mire, una tarde me quedé dormitando como usted.
  • Le puede pasar a cualquiera, no por eso va a cambiar su vida.
  • Es que en ese dormitar yo cerré muy fuertemente mis ojos y traté de mirar mi interior. Nunca lo había hecho.
  • Y entonces? Seguro que vio todo negro.
  • No, no fue así. Me encontré con mí Padre y eso fue mí gran alegría. Mí Madre siempre estuvo a mí lado. Me gustaría que usted pruebe. Si en este instante, usted cerrara sus ojos y se olvidara dónde está … qué le viene a la mente, qué siente su corazón? Vamos … inténtelo !!!
  • Pero …
  • Nada buen hombre !!! Haga el intento. No tema. No ponga peros. Cierre sus ojos y mire su interior.
  • Le parece? Bueno, hago la prueba aún sin saber para qué lo hago. Es como un juego misterioso.

  • Pasaron unos minutos , horas, días, no sé, perdí la cuenta.
  • Ehhh señor !!! Que sucedió? Fue una mala experiencia? Por qué llora así Alberto? Me dijo que Alberto era su nombre no? Cuénteme!!! Vamos hombre, despierte !!!
  • Nooo nooo … fue hermoso !!! No pensé que …
  • Hermoso ? Si llora como un niño que le han sacado su juguete.
  • Lloro, pero son lágrimas de emoción, déjeme un tiempo más.
  • Amigo, sólo fue una prueba, estos tiempos, hay que aprovecharlos en el momento justo !!!
  • Lo aproveché y disfruté mucho, déjeme un rato más, dele.
  • Yo lo dejo, pero no me contó nada. Qué sucedió ? Ese llanto … No fue nada lindo …
  • Le cuento: Al ratito de cerrar los ojos, me encontré con todos mis seres amados que ya no están en esta tierra.
    Estaban en un campo con mucho verde, sentados en sillas con almohadones al costado de una larga mesa con un mantel de un blanco luminoso. Había comida, bebidas y una torta enorme en el medio. Se los veía festejando, todos disfrutaban. Luego, luego escuché una música. Aquella música que yo escuchaba de niño junto a mi madre, cuando estaba en su regazo, me emocionó recordarla. Mientras a ellos, en esa especie de colina, esa misma canción los convocó a abrazarse y mezclar llantos con risas. Mientras bailaban y esa algarabía que se escuchaba, escuché la voz de mi madre, mas nítida que nunca, me llamó, Alberto … hijito … con esa suavidad que …
  • Perdón, lo llamó su madre? Usted qué edad tiene?
  • Yo … yo hoy justo cumplo 68 años.
  • Entonces su Mamá …
  • Mi madre estaba ahí, joven como esa última imágen que me quedó grabada de ella. Estaban festejando mi cumpleaños, ella me hizo recordar la fecha. A esta altura no me quedaron afectos con quienes festejar. Y festejar un cumpleaños en soledad no es agradable.
  • A mí me sucedió algo similar, cuando perdí el que llamaban último tren …
  • Ahora cuénteme usted. No me deje con dudas. Yo le hice caso, cerré los ojos y luego le conté todo.
  • Yo le cuento, pero primero vaya al toilette a lavarse un poco esa cara. Está todo limpito, recién lo puse en orden hasta le pase desinfectante a todo, vaya tranquilo. Hay de todo, aproveche y aféitese que está desprolijo. Además, le sugiero algo interesante. Hay un espejo grande, mírese a esos ojos que cerró y hábleles, converse un ratito con el espejo, yo lo espero.
  • Hombre !!! Me hace cada sugerencia usted !!! Ya vuelvo.

Al regreso del baño, luego de más de media hora, regreso al banco del andén y abro el diálogo:

  • Aquí me tiene. Misión cumplida !!! Hasta me afeité !!! Ahora le toca contarme a usted.
  • Lo mío no es de importancia. Sólo le digo que fue lo más lindo que sentí en mi vida. Pero ahora le tengo que confesar algo.
  • Si, si, dígame. Ya lo vuelvo a ver nítido, mis lágrimas se fueron. Me hizo bien el charlar con el espejo.
  • Le tengo que decir que eso del último tren es mentira. Le doy la “buena nueva” : Dentro de un rato pasa otro y más tarde otro y así prácticamente las 24 horas del día. Siempre tiene oportunidades de seguir viaje. O sea, prepárese que puede subirse en el que viene y seguir su vida normal.
  • No, no. No me interesa tomar ningún tren. Deseo quedarme aquí. Ya estoy viejo … para qué irme? Si algún día decido y usted me asegura que los trenes funcionan siempre, ahí veré si lo tomo o permanezco aquí … como usted …
  • Es viejo si usted quiere serlo, yo mejor ni le digo mi edad. Nunca me creería. Es decisión suya. Aquí aprendí que siempre hay un próximo tren y que lo puede trasladar al destino que usted desee. Sólo que hay momentos de la vida en que uno debe cerrar los ojos y mirar hacia adentro y saber dónde se está parado.
    Que nadie lo apure. diciéndole que si se pierde el tren no vendrá ninguno más.
    Uno elige qué transporte tomar o quedarse a disfrutar de esta Estación de la vida. Y no se olvide charlar con el espejo. No lo tome como consejo, son circunstancias que viví y se las transmito.
  • Nunca hablé con el espejo … usted me animó. Al principio le reproche cosas, luego como que nos fuimos amigando. Y sabe? Hablando de mirarse interiormente, me impactó el abrazo de mis abuelos, de mis padres y de mis hermanos, los sentí como en otras épocas, sentí sus aromas, sus voces, su calidez y me llamó la atención, todos estaban felices y en paz …
    Pero algo raro me pasó. Me quedó la tristeza cuando sentí otros llamados, casi a los gritos. Me llamaban de lejos, eran las voces de mi esposa, de nuestra hija y de nuestros nietos. A ellos no los vi. Sólo los escuché.
  • Pero usted me dijo que vivía en soledad o me equivoco ?
  • No, no crea que le mentí, cuando se lo comenté. Así me pareció, así lo sentí … Además hay días que mi memoria no responde. Lo que sucede, en verdad, es que los tengo un poco olvidados y en ese cerrar de ojos me reencontré con ellos milagrosamente y aunque le parezca mentira la mirada en el espejo me hizo rememorar cosas.
  • De alguna manera se complica, mi amigo. Es difícil estar con todos en un mismo momento. Los que partieron y los que están “vivitos y coleando”. Se lo digo por experiencia. Pero para todo hay solución. Tenga Fe.
  • Qué hago entonces? Qué me sugiere? Estoy despertando de un sueño. Nunca viví algo así yo tampoco … Usted se maneja con otras formas …
  • Usted ya sabe el poder que tiene el cerrar los ojos y mirar hacia adentro o la charla con el espejo.
    No hay misterios aquí, puede ser si, algo distinto … algún milagro. Mientras tanto disfrute de su familia, que si bien usted los tuvo en el olvido, ellos no se olvidaron de usted.
  • Está bien, pero no es fácil.
  • Si sabe de algo fácil en la vida avíseme. Mire, mire !!! Ahí llegan sus nietos corriendo, buscando su beso, su hija atrás y su esposa queriéndolo abrazar.
    Yo … yo lo dejo, disfrute esta parte de la vida, en cualquier momento nos vemos. Espero que ustedes se reúnan, que conversen, que juegue con los chicos, tranquilo aquí no hay problema con los tiempos, pueden ser eternos !!! Yo sigo mi tarea, aún me falta abrir y cerrar portones. Siempre hay quienes llegan demasiado temprano, otros que llegan a tiempo y los más rezagados, esperan el famoso último tren, como un desafío personal.
    Si me busca, yo estoy siempre por aquí, aquí o donde usted quiera, me va a encontrar no lo dude.
    Ya nunca más estará solo … ni perdido. Acuérdese lo que le digo !!!

Y este hombre desapareció muy fugazmente y, aunque lo llamé varias veces, no me respondió.

Mis nietos correteaban por el andén.

Mi hija y mi esposa a cada lado mío.

Amalia mi esposa – recordé su nombre por fin – me miraba y sollozaba.
Mi hija como era su costumbre me preguntaba, me indagaba:

  • Papá, saliste de casa a comprar el pan y no volviste. Adonde fuiste?
  • No se chiquita como que me perdí, pero ni me di cuenta, caminé y caminé y llegué aquí.
  • Papi, hace mas de un mes que te fuiste … estábamos buscándote …
  • Mas de un mes??? Pero cómo?
  • Bueno, no importa el tiempo. Lo principal es que estas bien, se te nota descansado, te noto espléndido. Hasta el pelo largo te da un toque juvenil.
  • Sí, sí … me siento muy bien. Hasta más joven estoy … Jajaja y cómo me encontraron?
  • Un señor ya mayor, de tu edad, no … no un poco mayor que vos, llamó a la puerta de casa y nos dijo que estabas acá.
  • Un señor mayor? Un vecino?
  • No, Pa, no lo conocemos. Nos dijo: yo se donde esta, prepárense que lo vamos a buscar ya-

  • Un poco raro este hombre, al rato de andar, nos pidió que cerrásemos fuerte los ojos y que esperáramos, que el nos iba a avisar cuando abrirlos.
    Al ratito nos dijo ya está !!!

Cuando pudimos mirar, estabas sentado aquí mismo.

  • Quizás no sea un hombre. Quizás es un ángel.
  • Un ángel Papá? Nunca creíste en esas cosas…
  • Sí, un ángel, que me hizo vivir un día de verdadera felicidad, de emociones, de rodearme de seres amados, de reencuentros. Te digo mas hija, una noche que ya cansado, me tire a dormir no se donde y antes de cerrar los ojos, hice una Oración que me enseñaron cuando tomé la Comunión y nunca más la dije. No se … me brotó espontáneamente. No me ves feliz, Amalia?
  • Si Alberto, si mi amor te veo tan lindo, que olvidé todo el sufrimiento que vivimos, al no encontrarte. Nos desesperamos con Stella y los chicos. Estás guapo amor, interesante. Vos no habrás estado en un Spa estos días no? Hasta se te ve más joven.
  • Bueno, bueno … no será para tanto …

En plena charla, vinieron Pablito y Damián, estos bandidos de mis nietos.

  • Abu, abu estuvimos corriendo carreras y un abuelo nos dijo que iba a cerrar el andén. Que te decidieras si te quedabas o te ibas, porque en 10 minutos pasa el ultimo tren del día. Hay que avisarle. Quedan 10 minutos. Así nos dijo abu !!!

Nunca mas lo vi, pero me quedó la sensación que si cerraba los ojos como lo hice antes, seguro me lo encontraba. Que extraño todo.

Mientras pensaba en ese todo, pasó el último tren del día. Estábamos tan cómodos conversando, en familia, que el tren llegó y partió. Nosotros disfrutando como pocas veces lo hicimos. Ni nos dimos cuenta del tren.

Los 5 nos quedamos mirando el último vagón que se alejaba lentamente. Un hombre con un farol encendido color verde y parado en los escalones del ultimo vagón lo movía a modo de saludo.

Al unísono y como un coro los 4 gritaron: Eh Eh, … El señor !!! Yo sabía quién era, los 5 nos callamos instantáneamente.

Creo que todos sabíamos de quien se trataba, hasta los niños. Quizás por eso con alguna lagrima en los ojos, continuamos conversando animadamente, con la misión de recuperar el tiempo perdido.

Les pedí permiso para ir al baño, no tenia otra necesidad que la de volver a mirarme al espejo.

Encendí la luz que era bastante lúgubre, me acerqué al espejo, quería ver que tan bien y joven me habia visto mi esposa y mi hija.

Aclaro mi vista y no era yo el que estaba frente a mi, espejo loco, dije entre mi.

  • Eh Alberto !!!
    Soy yo !!! No me diga que ya está bien y se olvido de mi?
  • Ust … usted? Si yo lo vi irse en el ultimo vagón del ultimo tren, parecía que se iba y que nos saludaba moviendo el farol …
  • Si Alberto claro que los saludaba con las luces del farol, su encuentro familiar fue muy lindo y quería estar presente, de alguna manera.
  • Si si, perfecto y agradecido, pero resulta que vengo a mirarme al espejo y ya no soy yo. Me miro y esta usted … Sigue con sus cosas raras?
  • Jajaja me hace reír usted. Es usted como no va a ser usted, solo que ahora que confió en mi, nos mimetizamos y logró lo que a muchos le cuesta tanto, hacer al hombre a imagen y semejanza.

Cómo no le respondí nada, el hombre continuó hablando:

  • A sentir que el otro es un hermano y en esa unión de hermanos es donde usted y yo formamos parte del mismo universo.
    Y siguió:
  • Por eso al mirarse para dentro, cerrando sus ojos o abriéndolos frente al espejo, siempre va a encontrarse con un hermano o conmigo que también soy su hermano.

Pensé que iba a parar, pero no.

  • Recuerde que hoy alguien le tendió su mano, si un día alguien pide su ayuda, recuerde este momento y no se la niegue.

La luz del baño se apagó sin previo aviso. Salí a tientas y con un temblor distinto en todo el cuerpo.

Todo se normalizó cuando vi a mis cuatro amores, sentados a la improvisada mesa, una torta, la misma de aquel encuentro con mi Familia, y a este hombre, tan especial, intentado encender las 68 velitas.
Cuando lo logró se esfumó nuevamente y dejó sonando una música, la misma que escuchaba de niño en el regazo de mí madre.
Mientras mí familia me cantaba desafinando, por la emoción, el tradicional feliz cumpleaños, uno de mis nietos me dijo:

  • Abu no te olvides de pedir tus deseos !!!

En silencio, cerrando los ojos y sin proponérmelo pedí por este Señor, pedí que aunque pierda el tren, no me olvide del camino y por último que no olvide mirarme en mí interior y hablar con el espejo.

Si no me hubiese encontrado con el, quizás aún, seguiría durmiendo en el banco de la estación sin haber vivido lo vivido.
Al llegar los aplausos del festejo se habían sumado dos amigos que hacía rato no veía.

Les dije:

Gracias por estar en este momento tan especial. Cómo se acercaron a este lugar?


Uno de ellos me respondió:

– Sabíamos que te habías ausentado de tu hogar y te buscamos y en el camino un señor mayor que escuchó nuestra charla, nos preguntó si necesitabamos encontrar a Alberto … Asombrados de como lo sabía, le respondimos que si, que eras nuestro amigo de años. Y nos señaló en donde encontrarte. Aquí nos tienes felices de compartir tu día. Te hemos traído un obsequio también. Un regalo que obtuvimos al dejar a ese señor. Unos pasos más adelante había unos niños vendiendo unas baratijas. Les compramos algunas para nuestros hogares, que envolvieron en papel de diario. Cuando les pagamos, agradecidos, nos dieron este paquete y uno de ellos dijo:

– Esto es para Alberto, hoy es su cumpleaños !!!

Seguimos sorprendidos pero felices. Toma es para ti.

Les dije:

  • Muchas gracias … luego lo abro.

La charla continuaba amena y sin que se dieran cuenta, tuve la necesidad de ver que me habían regalado. Me llegue hasta el baño, lo primero fue buscar el espejo, en el reflejo estaba este señor de siempre con su tierna sonrisa y me dijo:

  • Abre tu regalo Alberto. Es un símbolo nada más, pero llévala contigo.

Abrí el envoltorio y me encontré con una cruz de madera, parecía estar hecha a mano. Me conmovió verla. No entendía mucho de cruces. Tenía un cordón de yute y me la colgué en mí cuello. Quise acomodarla me mire al espejo y noté que lucía en mí pecho, la vi muy clara porque este misterioso señor, ya no estaba en el reflejo de aquel espejo.
Sentí paz y corrí a mostrar mi cruz de madera a mis «invitados»


Fue un momento magico milagroso … místico

Carlos Emilio Dentone

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