MI BICICLETA COLORADA
Una bicicleta colorada rodado 26 apareció en el patio de la vieja casa, reluciente, inmensa, hermosa …
Me quedé congelado no me anime a acercarme.
La voz de mi Mami detrás mío preguntándole a mi Papá :
– es de Carlitos no viejo?
Mi padre, como si esto fuera cosas de todos los días, respondió:
– yo creo que si. A lo que acotó: en el manubrio hay un cartelito.
Mi Madre ante esa respuesta me puso la mano en un hombro y como dándome un empujoncito me dijo:
– anda acercate y fíjate que dice en el cartel que vio Papá.
Ya oscurecía, eran cerca de las ocho y media de la noche, yo intuía algo que me avergonzada pero a su vez … me devolvía una paz que había perdido.
– Vamos Carlitos insistió mi Mamá, vamos que casi es de noche !!!
Yo continuaba inmóvil.
Mi hermana salió de su habitacion con sus repuestos de Corte y Confección, no me olvidé jamás de esa escuadra de madera enorme.
Se sorprendió al ver la bicicleta, le dio la escuadra a mi Papá y corrió hacia ella.
Cuando fue a agarrar el cartelito, mi cabecita de 9 años fue fugazmente a recorrer la mañana y el resto de ese mismo día, 6 de Enero …
Eran las seis y media de la mañana cuando se levantó mi hermana en un grito alocado y dijo:
– Miren el equipo de Corte y Confección que me trajeron los Reyes Magos !!!
Mis padres y yo nos levantamos a ver la sorpresa.
Encontramos más paquetes cerca de cada zapato … los míos no estaban, yo no los habia puesto, ni habia juntado pasto ni ayude a poner agua en la palangana.
Ni siquiera habia escrito la carta.
A mi Mamá le habían traído un par de agujas de tejer y unos ovillos de lana.
A mi Papá un pañuelo.
A mi nada …
Nos fuimos a acostar de nuevo y yo con la cabeza bajo la almohada lloré en silencio como nunca.
Ya no dormí más y no podía más del dolor que me causaba el haber discutido con mi familia, el haber descubierto, erróneamente, que los Reyes no eran tales. Influencia de amigos mayores del barrio que creían saberlo todo.
Fue un día triste, muy triste.
La veía a mi hermana trazando líneas con una tiza en un papel casi transparente sobre la mesa, a mi Papá colocando el pañuelo en el bolsillo superior del saco y a mi Mamá ya dando los primeros puntos con la lana.
Todos hablaban naturalmente. Yo el mas callado, cabeza baja.
Ninguno de los tres me hablaba de los Reyes.
Salí a la puerta de casa y un sinfín de chicas y chicos luciendo sus juguetes nuevos, pasaban por delante mío con esa cara de alegría que dan los chiches nuevos.
Tenia mi orgullo y no me atrevía tampoco a decir una palabra.
Hoy recuerdo esa impotencia, esa rabia, esa bronca que me cortó por el medio el más lindo día que se puede vivir en familia.
Volví en si y veo a mi hermana con el cartelito en la mano, que estaba en el manubrio de la bici y mientras se dirigía a mi, leía y me decía:
– Miraaaa dice Para Carlitos !!! Gaspar Melchor y Baltasarrrrr !!!
Se que nos abrazamos los cuatros y los cuatro llorábamos juntos, como nunca lo hicimos.
Desde aquel 6 de Enero de 1959 hasta hoy, con mis 71 años de vida, jamás deje de escribirle mi carta a Los Reyes Magos y a veces escribí por otros, que tontamente no creían en la magia de Melchor, Gaspar y Baltasar.
Carlos Emilio Dentone.

Hermoso, Carlos y si nuestros padres siempre mantenían la ilusión, y ellos la complicidad ante el día de reyes
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Gracias Rosa !!! Tal cual, con lo que fuere, se vivian un par de días muy especiales y en Familia !!!
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