Manos de vida … manos de amor…
Aquel día en que dos manos se acariciaban en pos de un nuevo amor, tenían como futuro un plan de vida juntos …
Un hijo … Una prolongación de sus seres … y … dieron a luz.
Saliste al mundo, cuando dos manos anónimas te extrajeron de tu nido y una de ellas … te dio una palmada, de bienvenida, ante tu esperado llanto.
Al poco tiempo, varias manos amigas te saludaban sin siquiera rozarte, por amor a tu inmensa fragilidad.
Así un día, tus propias manos llegaron a tu rostro, descubriendote, y una torpe cuchara ensuciaba alegremente tu cara con el alimento, aquella papilla, que las manos de tu madre elaboraron con todo su amor.
Un lápiz, crayones de colores y un cuaderno, eran testigos de palotes e imaginarias letras donde tus manos hacían los primeros intentos, en la vieja escuela del barrio.
Las manos de maestras fueron contenedoras para tus temores …, tus emociones, tu aprendizaje, tu crecimiento.
Asi creciste y valoraste el significado de la mano del amigo, siempre presta a tu necesidad, al igual que tu propia mano, que se apoyó en el hombro de ese amigo … para su consuelo.
Asi fuiste ese ser que con sus manos ofrecía ese mate, ese café para hacer girar la rueda de la Amistad.
Quizás esas manos algún día cometieron algún atropello, lo enmendaste pidiendo perdón con un fuerte apretón de manos … para continuar la vida.
Quizás algún día elevaste tus manos al cielo buscando tu patria, en aquel celeste y blanco, con aquel sol refulgente que hacía gala de su luz.
Y conociste el amor, donde con tu pareja, juntaron sus manos, iniciando el camino familiar.
Quizás alguna noche juntaste tus manos, te acercaste a tu ser supremo, rogando por vos, por tu familia, por un amigo o simplemente … para dar gracias.
Necesitaste de manos impuestas para tu bendición o para sentir la tibieza y la energía de otro ser.
Así tus manos repitieron la historia de tus padres y un día tuviste entre ellas, aquellas extensiones de tu ser, tus hijos.
Más tarde con el correr de la vida, llegaron tus nietos, tus manos se extendieron, ofreciendo las felices debilidades de abuelo.
Tus Amigos, ya de cabellos plateados, acompañaron tu andar, estrechando tu mano y recibiendo un mate, un café … aquellos de la rueda de amistad.
Minutos antes de partir saludaste a tu gente con tu mano … la otra estaba contenida dentro de las solidarias manos de quién te consolaba y te acompañaba en tu decir adiós … para no vivenciar la soledad .
Un tren entre nubes de algodón te esperaba paciente, para recorrer un mundo de manos y brazos abiertos, de eternos consuelos, de una paz desconocida, que se mezclarían con tus manos y tus brazos, para compartir con otros pasajeros, que encontaron una vida nueva, hoy… amigos para siempre, amistad de manos unidas, de manos de amor…
Carlos Emilio Dentone
