LUEGO DEL OCASO (Amor o desamor)

LUEGO DEL OCASO

Llega cada noche, esa que no espero como antes, pero es implacable.

Su hora da el presente, después del ocaso.

No importa si hay nubes, si una redonda luna brilla o racimos de estrellas parpadean mirando a lo lejos, o si una lluvia tenue cae despreocupadamente.

Es el momento del día donde mi mente corre a pasos agigantados, sin ver … sin mirar … a chocar contra la misma pared, a pretender traer el pasado a mi habitación, a nuestro lugar de amor.

Ya no estas y no querés estar, ¿porque insisto?

Llenaste tantas madrugadas con tus caricias, con tus besos, con tu amor, con tu entrega, con tu contención, que no lo extraño … lo vuelvo a vivir en cada una de esas noches … pero sin ti.

Me hiciste tan feliz !!!
Esos desayunos en la cama, donde jugábamos como niños, peleando por una tostada.

Luego la ducha y ese cabello mojado que me convidaba a más de ti, a más abrazos, a más amor.

Te ibas con un beso fraternal y tu rostro con ojeras.

Yo corría hacia la ventana para mirar tu caminar cadencioso, armonioso … hacia tu vida.

La esperanza latente hacía que cada cena la preparara con amor, con aquella vieja música que bailábamos apretados y esas velas encendidas que iluminaban tu sonrisa cansada.

Fueron uno , diez o mil ocasos en espera, ya no la música, ya no las velas, ya no mi corazón latiendo.

El dolor se agigantaba, ya no volverías.

No te busqué, no me animé a saber de ti, habías decido marcharte o volaste a otros cielos, a otras noches, a otros brazos o sencillamente tu vida no era gozosa en este universo … o en mi mundo …

¿Fuiste un ángel, quizás un juego, un amor sin condiciones, un pasaje fugaz, unos ojos de mirada tierna?

Te amé tanto que construí una vida contigo, a tu lado caminando a la vera del lago, sentándonos en esas enormes piedras para mirar nuestra cabaña, sabiendo que un chocolate caliente nos esperaba y los leños de la chimenea chispeantes nos darian la bienvenida al cálido hogar.

Pensé tambien en los niños que jugarían a nuestro alrededor viéndolos crecer, correteando por el jardín
La pequeña con tus rulos dorados, el hombrecito con su bicicleta y sus ojos pequeños y dulces como alguna vez dijiste de los míos.

He soñado tanto que no me di lugar a contarte, a vivir el proyecto juntos, a elaborar nuestro mañana a decirte:

¡hasta que la muerte nos separe¡

En el día me ocupo, me distraigo, siempre el trabajo lleva un tiempo importante.
El regreso a casa ya me incomoda, la merienda me va mostrando la realidad, me asomo a la habitación sabiendo que no estás ni vas a estar.

En breves minutos llega la noche, esa que es implacable, esa que detesto, esa que de un cachetazo me muestra mi soledad.

Esa misma noche que disfrutaba cuando nos veía juntos, esa que se llenaba de estrellas al primer beso o esa que llamaba al sol con nuestros cuerpos dormidos.

Hoy … hoy sólo es una muestra de dolor, de ese dolor que aflora y nace sombrío … precisamente y puntualmente … luego del ocaso.

Carlos Emilio Dentone

Relato corto incluido en el Libro «Versos nocturnos».

Antologia organizada por la Sociedad Argentina de Escritores, Filial Florencio Varela, Provincia de Bs.As. Presidente:

María Encarnacion Nicolás

Diciembre-2020

4 comentarios sobre “LUEGO DEL OCASO (Amor o desamor)

Replica a Marta Guerra Cancelar la respuesta