CARTA AL VASCO CARLOS JORGE
Sos el Hermano varón que me obsequió la vida, allá por los ‘60.
Desde alumnos de 3er. Grado hasta hoy … hasta siempre.
Me recibiste sin conocerme.
Me costó amoldarme a una Escuela nueva, venia de la Capital y vos en pocos días me hiciste wildense.
Pasamos la Secundaria también juntos.
Vos eras pillo, quilombero, gracioso, pero con capacidad para no llevarte materias “en masa” a examen.
Cuántas vivencias de la Secundaria, qué lindo compañerismo !!!
Eramos compinches, las “ratas” a la orden del dia, pero le avisábamos a nuestros viejos cuando nos pegábamos el faltazo.
Tuvimos la oportunidad de hacer el viaje de egresados a Embalse de Rio Tercero, con los Chicos de Wilde.
Hoy son fotos y recuerdos de esos Chicos de Wilde, un Grupo hermoso que nos junta siempre, para el abrazo, para la charla, para el recuerdo.
La última foto que publicaron en el Grupo, fue una tuya subido a una bicicleta para tres, las tándem …, te acompañaban 2 compañeras, en la entrada del Hotel Los Espinillos.
Momentos únicos los de la Secundaria, Vasco !!!
Luego la vida nos recibió ofreciéndonos trabajo, necesitábamos aportar en nuestras casas.
A mi me llevó para Flores, a vos a Barracas.
No puedo recordar todo junto y tampoco, lo que llega a mi mente, lo podría resumir en una carta.
Tantas vivencias !!!
Travesuras de pibes, picardías de la juventud y complicidad de adultos.
Esto último ya significaba, también, la resolución de problemas propios de la edad, que compartíamos como tantas otras cosas.
Muchos temas nos unieron pero el Fútbol … El Fútbol era motivo principal de encuentros !!!
Ahí la barra se separaba, vos te ibas a Núñez, otros a Avellaneda, ya sea al Cilindro o al del Rojo, yo a Av. La Plata.
Muchas veces, cuando la localia no nos jugaba a favor, ibamos a ver el partido que pintaba.
Nunca nos faltaron los Domingos de Fútbol.
Cada uno contento o sufriendo, según el resultado, pero con las ganas de seguir viviendo cada partido, cada jugada en la Pizzería del sordo. Contando cada uno su versión, al regreso de cada Estadio.
Eso en lo profesional, pero en nuestros potreros, eramos protagonistas.
Era surtido el nivel. Habia cracks, medio pelos y los troncos de siempre.
Cómo jugabas Vasco !!! Eras Crack !!!
Siempre jugamos en el mismo equipo.
Integrábamos el equipo del cole, tanto en la primaria como en la “Secun”, después el de la Gomería de Julio, si !!! el equipo del viejo de Julito y Juan Carlos … Av. Mitre y Cotagaita, ahí pegadito al kiosco de La Ñata …
Un poquito más adelante jugamos para un equipo de Bernal, el Graos !!!
Salimos campeones en los curas de Don Bosco. Campeonato difícil, duro.
De la barra éramos nosotros dos y Loustau, el hijo de “Chaplin”, qué jugador también !!! Otro Crack !!!
Vos, pura garra, jugabas de 3, te mandabas por tu lateral y volvías fuerte como un toro, el “Lu” se lucía de numero 10, qué calidad tenia !!! Yo era suplente del Cabezón Andrade, jugaba de 11, entraba sólo cuando él se cansaba o tenía ganas de firmar autógrafos a las pibas que lo iban a ver … o sea, yo jugaba poco …
Un día, no recuerdo quien, nos dijo:
– En Argentino de Quilmes están probando pibes clase 49 a 55, vayan, quién les dice …
Fuimos con Loustau y vos.
No fue para nosotros, que sólo queríamos jugar a la pelota.
Ahí había que entrenar y entrenar, trepar por los tablones de la tribuna y bajar … y vuelta otras 1000 veces más, después correr alrededor de la cancha hasta caer agotados.
Por último venia el partido.
Un ratito nomás.
Tampoco nos fue bien.
Los pibes que ya estaban fijos no nos daban un fútbol, no te la pasaban nunca.
Cuando uno de nosotros la agarraba, para tenerla un rato, triangulábamos, hasta que algún mal intencionado nos cortaba, tipo: “largala o te rompo”.
Fuimos dos o tres veces, el Técnico nos aprobó, nos habia fichado !!!
Que gloria !!!
No fuimos más.
Nos gustaban los picados en el Parque Dominico o un Papi de 7 en el Bella Vista, en el Alberdi, en El Fortín, en el 7 Estrellas o el partido que surgiera y en la cancha que fuera.
Mira que había Clubes de Barrio en aquellos tiempos …
De locales y de 11 jugábamos en Bastanchurri, Condarco y Av. Mitre, cancha enorme, llena de pozos …
Claro, cómo no hablar de Fútbol si era nuestra pasión.
Hasta jugábamos a la pelota de noche en la Avenida Mitre cuando la estaban modernizando.
Recuerdos Vasco !!!
Crecimos juntos.
Compartíamos alegrías o tristezas con esos amores de pibes que tanto festejábamos o tanto llorâbamos.
Los amores de juventud !!!
En nuestras salidas nocturnas, las primeras, intentábamos seducir a alguna chica desconocida. Poco éxito teniamos.
Un recorrido común, era ir a las Cantinas de La Boca y si no había pique … al centro, a la calle Lavalle, nos metíamos entre una masa de gente que pugnaba por entrar o salir de los cines y si no, una triste pasada por los piringundines de 25 de Mayo, sólo para asomarnos, no nos daba la edad para entrar y menos aún, plata para gastar.
Una noche de aventuras ingenuas, caminábamos por Florida y se me ocurrió la idea de preguntar la hora a un muchacho mayor que nosotros. No teniamos reloj …
Mis textuales palabras fueron : «Che … qué hora tenes?» Muy canchero yo.
Las textuales palabras del muchacho no tardaron en oirse, con cara desafiante dijo: «Che, las pelotas !!!»
Tus textuales palabras fueron : «Fiu, como le vas a decir Che al señor ???»
Terminaste de decir eso y rajamos porque el hombre ya nos queria fajar.
Flor de susto nos llevamos.
Anécdotas y recuerdos. Recuerdos y anécdotas.
Mi viejo había entrado a tocar el piano en una orquesta cuyo nombre era Harlem Jazz.
Se presentaban en algunos boliches por San Telmo.
No les iba muy bien y decidieron hacer unos panfletos para repartir en la calle, con publicidad del lugar y la orquesta.
Mi viejo me pidió si lo ayudaba a repartirlos en la calle a la tarde, antes de la presentación.
Le dije: – siiiiiii voy con el Vasco.
Ahí fuimos, no repartimos mucho, por no decir nada, porque la gente no nos agarraba o tiraba al suelo las publicidades y nosotros no le poniamos muchas ganas, nos daba vergüenza.
Cuando volvimos al boliche, ya entrada la noche, donde se presentaban, vimos que estaba lleno.
Nunca supimos como se llenó. Pero los músicos, al termino, nos agradecían a nosotros por el trabajo, que supuestamente habíamos hecho. Algunos pesos nos dieron.
A partir de ahí mi Papá pasó a llamarse “Harlem” para vos. Don Harlem !!!! le decias …
Asi como éramos un poco irresponsables … en nuestras vacaciones de la Secundaria, nos juntabamos, en la Estación de trenes de Wilde, a las 6 de la mañana con otros amigos del Barrio.
De ahí caminabamos un par de cuadras hasta llegar a una casa que tenía deposito de rollos de papel higienico.
Le comprobamos 2 cajas enormes cada uno y así cargados volviamos a la Estación para tomar el tren.
Un dia via La Plata o intermedias y otro dia hacia Constitución o intermedias.
Viajando en el furgon de equipajes.
Obvio colados, varias veces con problemas con el Guarda, pero con un par de rollos, se solucionaba el altercado …
En donde bajaramos tomábamos algun colectivo para entrar en Barrios desconocidos con el propósito de vender los “H4”, así era la marca del papel higiénico.
Eran de malisima calidad, pero para ganar el peso habia que vender si o si.
No se como hacíamos pero nunca regresabamos con rollos de vuelta.
Si no alcanzabamos a vender por las casas el total y ya era una hora razonable, hacíamos una venta de almacén a bajo precio y cualquier almacenero nos compraba.
Cuanta vergüenza al principio !!!
Que mal trato recibíamos en alguna casa !!! , en otras, en cambio, nos compraban y hasta agua nos ofrecian.
Según donde cayera nuestro sector “Ventas” a las 8 de la mañana ya tocabamos timbre. No era muy logico, pero habia que aprovechar las horas.
Despues de un tiempo de experiencia, era una diversión, era una forma de estar juntos y hacernos un peso.
Al regreso a nuestras casas, en el tren, separabamos la guita en 4 montoncitos:
En el primero lo que necesitábamos para comprar los rollos para el otro día.
En el segundo la plata para nuestros viejos, que no les gustaba para nada nuestro trabajo.
En el tercero la plata para comernos dos porciones de fugaza y compartir una gaseosa en la Pizzería Los Gallegos.
Y el resto o sea lo que sobraba para tener nuestro pesito.
Que época linda Vasco a pesar del calor !!!
Tu casa era mi segundo hogar y muchos de los amigos sentían lo mismo.
Desde donde fuera que vinieramos y a la hora que pintara nos mandábamos al 64 de Boulevard.
Época de puertas sin llaves.
Si no había nadie en la galeria o en la cocina, en el quincho del fondo, seguro a alguien encontrabas.
Tus viejos eran como tíos nuestros.
Los “tute cabrero” o “trucos” a cara de perro que jugábamos !!!
Se armaban lindos campeonatos, por la gaseosa.
Tu viejo, Ricardo, dejaba secar habas, las barnizaba y las usábamos como porotos para el conteo de puntos.
Orgulloso con sus habas !!! Obvio mucho mas grandes que los porotos.
Estaban siempre dentro de una yerbera-azucarera de madera, de un lado los naipes y del otro las habas barnizadas.
Con tu viejo vimos juntos, en la cocina de tu casa el Racing-Celtic, en Uruguay, el Equipo de José, el gol del Chango … Campeón del Mundo !!!
Inolvidable esa tarde, la alegria de tu viejo !!!
Me acuerdo cuando se preparaba para ir a la cancha los Domingos.
Era “dueño” de una radio Spica, que tenia el estuche de cuero lleno de agujeritos, y una banda, también de cuero ajustable para colgarla en algún gancho o llevarla en la mano.
Tu viejo extendio esa bandolera y la dejó a la medida de su cabeza. Con lo cual se la calzaba, a modo de vincha, y dejaba el lado del parlante pegado a su oído.
La prendia y ahí se iba feliz con el 22 a ver a la Academia, escuchando la previa.
Un precursor del auricular…
Ricardito, tu hermano, era un poco mayor que nosotros, pero cada tanto se prendía. Otro gran jugador de futbol.
Me acuerdo que llegábamos de los laburos o de alguna novia o de donde fuera y se hacia la hora de cenar.
La solución de tantas noches era ir a comprar pizza a lo de Lito, Boulevard casi Belgrano.
Le llevábamos 4 o 5 grandes de muzza, algunas fainas y gaseosas y lo único que decía Lito era “gracias”, ya cuando nos íbamos. Callado el hombre, pero buena pizza.
Se agrandó la mesa cuando vino a vivir a tu casa tu primo. Otro Vasco !!!
Este importado de Saladillo.
Era 10 años menor que nosotros, pero la rompía jugando al fútbol, era pendejito y nos bailaba.
“Cinquito” para nosotros.
Le quedo ese apodo porque jugaba de cinco y era el chiquitito del grupo.
Nos daba ejemplos de vida el pibe. Tenía disciplina, que a nosotros mos faltaba.
Claro quiero contarte todo junto como cuando por un tiempo, no nos veíamos y nos reuniamoss a tomar algo.
No parábamos de hablar. Los temas se mezclaban … como ahora.
Teníamos la costumbre de llamarnos por los 2 nombres … se te habrá ocurrido a vos, me imagino..
Hola Carlos Emilio me decías, a lo que yo te contestaba que haces Carlos Jorge. Eramos tocayos de primer nombre.
Sino por los apodos: Hola Vasco – Hola Fiu.
Demasiados recuerdos para plasmarlos en una carta.
Un día tu Mamá Iris me llamó por teléfono, casi de noche:
– Hola Fiu, dice Carlitos que lo vengas a ver, necesita que le hagas unos masajes que le duele la cintura …
– No entiendo Iris, le dije, como unos masajes?
– Vos veni Fiu, me dijo muy cortante.
Me dio una dirección que yo no conocía.
Llegué, era un Sanatorio.
Me llamaste para despedirte.
La puta que te parió Vasco …
Mis temblorosos masajes no sirvieron de nada.
Sólo alcancé a saludarte, el ultimo beso, el último abrazo, las últimas miradas de compinches.
Estabas en una etapa hermosa de tu vida … en subida, concretabas sueños e ilusiones, luego de penas olvidadas … superadas, con tus 40 años florecientes paradojicamente.
Tu esposa, tu hijo, la Universidad, testigos todos, de tu alegría y la ansiada felicidad, que en un tiempo se negaba.
Me hacía feliz, verte contento, realizado, con empuje.
Epoca donde concretabas sueños.
Te fuiste y pensé que era otra broma tuya, con tu sonrisa como estandarte, tenias como misión alegrar al otro … a cambio de nada.
Nunca acepté la verdad de tu ida, por eso, por no entender es que te saludo en aquellos dias especiales y hablo con vos en los días sin festejos.
Decir AMIGO es tenerte siempre presente, aún con dolor, con la falta del abrazo, con ese café que nos espera, con esas charlas que el universo nos permite hoy, con tristezas y alegrías compartidas.
No me faltás porque sé que estás a mi lado … pero te extraño.
La vida te lleva a comprobar que somos presencia, aún sin estar.
Que hay vínculos que no se rompen con una partida, con pasar a otro plano, quizás con los años la relación se fortifique mucho más.
Hay títulos que son indelebles.
El ser madre, padre, hija o hijo, no tienen fecha de vencimiento, perduran mas allá de cualquier circunstancia.
Por eso Vasco, desde siempre, nos hemos habilitado con el Titulo de “AMIGOS” y ese logro no claudica ni se pierde.
Firmamos el Diploma vos y yo.
Se disfruta con presencias … pero sin ellas también.
Difícil de decirlo en palabras.
Sentimientos que no se explican, justamente, sólo se sienten.
Sólo se sienten Vasco, fíjate los años que pasaron y nunca pude expresar mi dolor.
No significa que hoy te cuento y sané … para nada, es un poco sacar el “entripado” que nunca pude.
Pero este fue un año particular, y afloraron muchas cosas, recuerdos de todo tipo y yo sabía que tenia pendiente, este entrevero con vos.
Pasó el tiempo y ya la necesidad de escribirte, de dejarlo dicho en un papel, me carcomia el alma, postergue esta carta por años, hoy no me negué.
No es más que contarte lo de todos los días, siempre te lo he dicho en nuestras charlas, pero nunca te pude escribir, nunca pude siquiera hablarlo con mi entorno, ni con los Chicos de Wilde.
Hoy afloró.
Tuvo que ver esa ultima foto de la bici, en Córdoba y un Poema que llegó a mis manos cuyo titulo era: “Decir Amigo”, para que me animara a escribirte y recordar solo algunas pocas cosas, de las tantas que vivenciamos juntos.
Quizás tambien tuvo influencia estos tiempos, como te decia, donde cada instante es incierto, donde no sabes como sigue el mañana.
Se pasa la vida, a la corta o a la larga, se “pianta” y comunicarme con vos de esta forma, era tema pendiente.
En cualquier momento, seguramente, tendremos otra charla como de costumbre, y ¿sabès que ? Voy a adelantarte algo, voy a decirte algo que jamás te dije, no sé … se me pasó … no me di cuenta … la vida nos lleva por delante … fui torpe … un boludo …
Con un abrazo apretado te voy a decir GRACIAS, gracias por todo Vasco, gracias por ayer, por hoy y por mañana.
Necesitaba escribirte, recordar cosas que vivimos juntos, muchas alegrías y otras no tanto y se que me permitís, que comparta esta carta con mis seres queridos.
Claro el error mío, es que nunca te dije que te admiraba, que te quería, que adoraba tu casa, que quería copiar tu garra, tu fuerza de voluntad y quizás criticarte algunas cosas, o te crees que no tenías errores?
Eres tan humano que te dabas el lujo de permitirte algún error.
En la balanza de la vida y lejos, ganaban tu don de buena gente.
CUANTAS COSAS UNO CALLA O NO LAS DICE PORQUE PRESUPONE QUE EL OTRO ENTIENDE NUESTRO SENTIR Y HASTA NUESTRO SILENCIO …
Te quiero Vasco o Carlos Jorge, como te guste más.
Diciembre de 2020.
Carlos Emilio Dentone

¡¡¡Que lindo Carlos, pero que lindo y emotivo!!! No sabía de esta gran amistad tuya y del “Vasco”, inolvidables momentos los que vivieron juntos. Te felicito por haberte decidido a plasmarlo en este hermoso cuento que me hizo emocionar. Gracias
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Mary ne costó mucho escribir y mas aun subirlo al blog. Quería como hacerle mi homenaje y era una cosa de el y mia, pero después dije porque no compartirlo con mis amigos. Y bueno costo pero ya esta. Gracias Mary. Besito.
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Algo que no me puedo olvidar es que cuando me mude de la Capital a Wilde no podia entrar a la escuela mi vieja me llevaba y yo me volvia a casa. Un dia me agarro una maestra y me entró de prepo y el primero que se me acerco fue el Vasco y en un par de dias estabamos tomando la merienda juntos en su casa. Mira desde cuando 9 años teniamos.
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