DE REGRESO A BUENOS AIRES (Viajes)

DE REGRESO A BUENOS AIRES

Fue la primera vez que la Empresa en donde trabajaba, me encomendaba una tarea fuera del Pais, el destino México, precisamente en el Distrito Federal y con el pasar de los dias, visitas puntuales a Guadalajara, San luis de Potosí y San Juan del Rio.

El recorrido estaba totalmente programado.

La premisa era visitar distintas Empresas y observar los medios tecnológicos que aplicaban a ciertos sectores de la Produccion.
Luego, hacer un analisis para definir si podia tener aplicación para nuestro estilo de Produccion.

Fueron pocos dias, pero muy exigidos y de aprendizaje total.

Al regreso de la actividad diaria, me quedaba tiempo para un buen baño, una cena bien temprano, comparada a nuestra costumbre, terminar de acomodar los papeles del dia, reportar algo a la Empresa y tomar la inmensa cama por asalto.

El paso siguiente no era obligación, antes de dormir, era el placer y la necesidad de hablar telefónicamente con mi esposa, con quien llevabamos 5 años de casados.

La extrañaba y era nuestra primer experiencia de estar separados por 16 dias exactamente.

Nos contabamos lo acontecido en nuestro dia hasta que uno de los dos caía exhausto. Ella tenía su trabajo como Profesora, en un par de Escuelas, finalizaba sus jornadas con mucho cansancio.

Los horarios cambiados entre paises complicaban la charla. Pero estabamos en un lindo contacto, en una situacion que no habíamos vivido, hasta ese momento.

No tuve tiempo de recorrer un poco siquiera como turista ese País, solo aprovechaba los huecos que los anfitriones, habian dejado libres, con la intencion de poder hacer algún mini-paseo.

Con algunos consejos pude conocer las Pirámides de la Luna y el Sol. Impresionante, para un Capitulo aparte.

Tambien pude visitar algunos lugares tipicos de cada lugar donde tenía reunion en las distintas Empresas.

Hermoso lo tipico y tradicional de cada lugar y un deseo que me acompaño siempre fue el pasar por el Estadio Azteca donde el futbol argentino se consagró Campeon Mundial en 1986.

Asi le solicite al conserje del hotel, me pasó a buscar un taxi, aunque el taxista de turno me trasladó hasta la cancha, lo rodeó con una velocidad impensada.

Su meta era que conociera las distinta pinturas sobre edificios o paredes. Nada errado el hombre, en la “Capital del Muralismo”, a Diego Rivera lo nombró muchas mas veces que si me hubiera permitido hablar de nuestro Diego.

Pude concretar inicios de negociación y al regreso a Buenos Aires les presentaría el proyecto a los Directores de la Empresa y Gerentes de Produccion.

Por haber sido mi primera vez en esta experiencia me senti con el deber cumplido, viajar y conocer es un patrimonio único, el sentir el extrañar a mi esposa y mi hogar también fue una hermosa prueba.

O sea, había cubierto mis expectativas y más también, pensando en que lo visto en las empresas lo podiamos realizar en la nuestra, con una pequeña inversión.

Deseoso ya de regresar a casa, llegó el día !!!

Debía de esperar un vuelo que provenia de Miami, embarcar y luego de 10 horas de avión pisar suelo Argentino y llegar a mi hogar.

Mi equipaje no era demasiado: una valija pequeña, un portatraje y un bolso de mano.

No niego que estaba muy cansado y que la demora en esperar el vuelo, que se atrasó 3 horas fue mortal, pero al fin arribó.

Indudablemente el grueso del pasaje descendió en Mexico, ya que al subir al avión y buscar mi asiento, observé que gran parte estaba vacio.

No se porqué me otorgaron o elegí un lugar bien al fondo, no era lo ideal pero, sabía que en determinado momento podría sentarme en cualquier lugar de los vacíos que había.

Caminando por uno de los pasillos en busqueda de mi lugar, me sorprendió una chica que estaba acostada como tan larga era, ocupando 4 asientos.

Con experiencia en viajes había levantado todos los apoyabrazos y quedó una “cama” extendida, como para dormir un buen rato.

No solo me sorprendió sino que me frene a mirarla.

Aunque acostada noté un bonito cuerpo, un cabello con rizos de color castaño y a un costado un par de botas texanas y un sombrero tipo vaquero que sostenía con una mano con algun esfuerzo.

Tropecé con uno de los asientos y tuvo un sobresalto, asomó su rostro, me miró y con una sonrisa avergonzada, alcanzó a decirme :

– Hola – con un acento castellano, pero con un dejo extranjero.

– Hola – mi respuesta fue cortante, mas avergonzado que ella por mi invasión no prevista.

Continué mi camino de inmediato.

Ubiqué mi asiento sobre la ventanilla y mi bolso lo coloqué en el portaequipaje.

Al ratito las instrucciones de las azafatas, y sin darme cuenta ya estabamos despegando.

Me fascina viajar en avión, aunque siempre algun nervio o adrenalina me invade al partir o al aterrizar.

En esta ocasión mi mente no contabilizó nada, solo recorría una y mil veces el cuerpo de aquella chica, su “Hola” y una carita que solo se ve en alguna película, en alguna revista o en algún sueño divagante.

Que bonita mujer !!!

Por fin volví a la realidad y mirando por la ventanilla ya no se veia tierra. Solo un cielo celeste con nubes como pintadas, hermoso paisaje y vuelo sereno.

A mi lado no tenia acompañante por lo que me senté mas distendido.

Pensaba que en 9 horas estaria sobrevolando Argentina.

Trataba de hacer un recuento de los dias anteriores, de como presentar mi trabajo y … no me concentraba.

Enfoqué mi pensamiento en mi llegada a mi casa, en abrazar y besar a Claudina, asi nombraba a Claudia, mi esposa.

De todas formas estaba distraído, no podía fijar mi mente, esos pensamientos giraban alrededor de esta chica.

Decidi cerrar los ojos y tratar de dormitar un rato. No correspondía estar pensando en otra mujer.

No pasó mucho tiempo cuando escuché el paso del carrito, llevado por una azafata ofreciendo alguna bebida y algun canapé.

No me resisti y al tiempo de abrir la boca, veo caminar por el otro pasillo a ella, que con una sonrisa franca y un movimiento de cabeza muy sutil me saludaba, como si fuéramos conocidos.

Intenté darle una devolución a tono, pero con todo el canapé en la boca, no salió ni un saludo.

Solo tragué como pude el bocado sin saber ni que gusto tenia.

Indudablemente ella se dirigía al toilette en la cola del avión.

Bebí mi gaseosa y me puse a leer la revista de distribución de la compañía aérea.

Mas que leer queria meter mi cabeza entre las hojas y no ver su regreso.

Tal cual, no la vi regresar.

Tiempo para continuar distendido y tratar de no pensar en nada.

Me dormité otro rato, al despertar, note que estaba muy tenso y mis piernas necesitaban caminar un rato.

Me levanté, pasé por el baño, y luego a pasear por los pasillos.

El vuelo era sereno. Daba paz. Mi intención era ver parte de la Cordillera ya que sabia que en alguna parte se podía admirar, pero aún faltaba.

Fui y vine varias veces por esos pasillos, cuando me di cuenta que no vi a la chica que había despertado un interés especial en mi.

No queria ni pensar … pero la atracción era fuerte.

Supuse que estaria en la parte de adelante, donde había muchos mas pasajeros.

Mejor que no la vea repetía para mis adentros.

Esas incongruencias internas de querer y no querer.

Para cambiar un poco mi visión me senté a la misma altura de mi ubicación pero del otro flanco, a mirar por la otra ventanilla. De todas maneras el paisaje no variaba.

Para tener mas espacio me senté del lado del pasillo, para estirar las piernas.

De pronto y caminando por el pasillo, veo venir a esta muchacha, que cual modelo, se lucía con su andar.

Me miraba fijo, con esa sonrisa que ya me había cautivado y al llegar a mi, me preguntó:

– Puedo sentarne con vos? No te molesta?, mientras depositada su cuerpo en el apoyabrazos del asiento.

– No… No hay problema, le respondi.

Mientras su espalda y un poco mas, se apoyaba en mi brazo derecho, con sus piernas hacia el pasillo y su cara dandose vuelta constantemente para mirarme, mientras conversabamos.

Una charla de presentación … hasta formal diria.

Su nombre Emilce, venía de Miami, donde vivía su novio, lo que me dio cierto alivio.

El tenia un negocio de artículos de electrónica y ella además de visitarlo 2 o 3 veces al año, aprovechaba a traer algunos productos para vender en Buenos Aires, más precisamente en la zona de Paternal, donde vivia con su madre.

Tanto Emilce, como Adrian, su novio, eran argentinos, y aquel acento que intuí extranjero, se debía a que vivio algunos años en Dinamarca.

Por supuesto le conté acerca de mi viaje, de mi trabajo, de mi esposa, de mi vida.

Si bien al principio trataba de alejar mi brazo de su cuerpo, a esa altura de la charla estaba incomodo y Emilce en realidad se sentia cómoda apoyada en mi.

Los giros de su rostro hacia mi, para hablar, me daban la seguridad que era muy bonita.

Su cabello, su piel, su boca, su perfume me envolvían en un estado hermoso. Que perfume emanaba !!!

Un estado de embeleso que vivia con mucha culpa, pero lo continuaba disfrutando. Seguía incongruente. Sentimientos desencontrados …

Que difícil !!!

Interiormente no me despertaba una cuestión sexual o bien yo mismo me imponía una barrera, que no permitía que en uno de sus giros del rostro nuestras bocas quedaran tentadoramente cerca, pero me sentía más que cómodo charlando con ella.

No se que tiempo pasó, nuestra charla crecía en intimidad.

Un tema crucial fue en el momento en que se servia un refrigerio y pidió dos vasos de whisky, sin preguntarme.

A esta altura estábamos incomodos y me pidió que me pasará al asiento de la ventanilla, para poder sentarse ella en el del pasillo.

Brindamos como si festejaramos algo y lanzó una pregunta donde se abrian puertas, compuertas, pasillos, ventanillas y caminos insólitos e ineditos para esta parte de mi vida. No estaba en mis planes, ni siquiera en mi imaginación.

– Nicolas, me dijo, vos que tenes experiencia, me llevas 15 años, sos casado, se te ve un tipo serio, que amas tu hogar, a tu esposa, nunca te pasó que con ella te aburris en la cama? –

Y continuó:

– Porque yo amo a Adrian pero ya no lo siento. Me entendes? –

Su mirada se clavó en la mia.

Tragué el whisky que me ardió hasta las uñas y pensé cuanto tenía madurado esta chica por ser joven.
Yo pensaba tan pibita y ya aburrida?

Le quise responder como si supiera, me trabé, se dio cuenta y siguió hablando ella:

– Mira, se que no me vas a tomar por una cualquiera, pero hoy cuando me desperté y te vi parado cerca mio, fue como un flechazo, no te digo “amor a primera vista”, pero me gustaste, esa incipiente barba y esas canas que caprichosamente me tientan, me hicieron pensar en un sueño que nunca cumplí: Estar con un maduro de tu tipo. No solo cama sino compartir cosas. Fíjate que bien estamos, ya 2 horas y media hemos pasado conversando.

Creo que nunca estuve tan incomodo disfrutando tanto.

No podia callar, algo tenia que decir y trate de ser sincero:

– Emilce te entiendo lo que decis, pero ya que se da esta oportunidad, te digo que no podria fallarle a mi esposa, te repito estoy esperando llegar a casa para verla. De tu parte es lo mismo, amas a tu novio.

Y traté de seguir «explicándole»:

– Lo de la cama será pasajero. A muchos nos pasa … a muchos.

Y seguí !!! El whisky me ablandó la lengua:

– Vos pensas que a un hombre maduro, con mis 40 años, no le agradaría estar con alguien joven y bonita como vos? Como decis, no solo la cama, sino conversar, compartir actualizarse en temas de vida, ver otra mirada sobre la pareja, sobre un futuro …

Ya no intentaba frenar:

– No te lo dije antes, pero a mi me pasó lo mismo que a vos cuando nos vimos. Sos hermosa. Me enamoré. Asi como ois, me enamoraste. Pero entre ambos busquemos una salida para no hacerle mal a nadie.

Un par de lagrimas caian de los ojos de Emilce, se deslizaban por sus pómulos hasta la comisura de sus labios.

Sin gestos miraba hacia la nada.

Una situación que no esperaba.

Yo moría por besarla y abrazarla.

Pero me mantuve firme. Se recostó sobre mi y se durmió.

Que sensacion acariciar su cabello.

Creo que la charla fue tan intensa que yo también me dormi.

Al rato se despertó y me llamó:

– Nicolás !!! que hermoso Nicolas quedarme dormida en tu pecho. Cosas como estas te decía. Te adoro.

Me costaba despertar pero entendía lo que me decía y yo hubiese dicho lo mismo, pero le comenté:

– Te fijaste, estamos a una hora de llegar a Buenos Aires !!!

Tristona me comentó :

– No arreglamos nada, te doy mi tarjeta personal, teléfono, direccion y Email. Llamame por favor !!! O escribime no se …

Tomé su tarjeta como si fuera un pecador.

De todas formas me iba a dar una oportunidad, una oportunidad a mi mismo:

– Cuando tenes un dia libre para que programemos una salida? Me lancé.

Sin mediar palabra me beso hasta que la respiración se entrecortó.

Ahí con cara de feliz me dijo:

– Como besas por favor !!!

Llamame cuando quieras yo estoy libre, me das un rato y te espero en la puerta de mi casa. Si querés te presento a mi Mamá el día que vengas. – cerró esa boca con una sonrisa ganadora.

Y si me habia ganado por knock out … lo pensé y lo repensé. Le voy a proponer salidas esporádicas y charlas telefónicas.
Nada comprometido.

Sabía que no sería tan así.

Por prudencia y respeto no quiso tener mis datos, ni mi Email siquiera …, además era una forma de dejar el tema en mis manos.

Un beso más iba sellando este viaje de regreso inesperado.

– Vamos agarrando nuestras cosas y nos encontramos ya aterrizados en este asiento. En nuestro nido de amor… dijo con su ternura y esa sonrisa. Y agregó ni comimos. Te invito a un refrigerio en la confitería del aeropuerto. Vale?

Ya sobrevolabamos mi lugar, mi tierra.

Es lindo viajar pero tambien es lindo regresar.

Un adicional extra me esperaba esta semana o la próxima. Tenía que organizarme … no estaba feliz pero Emilce no era para despreciar. Solo tendría que evitar enamorarme.

Llegué primero al asiento “nido de amor” con mi bolso.

Que rápido se me hizo el regreso. Seria una tonteria decir “se me pasó volando”. Pero asi sentí.

Al minuto estaba Emilce, se habia cambiado:

Jean oscuro, camisa de jean celeste, campera de cuero claro, aquel sombrero y aquellas botas texanas.

Venia con tres bolsitos y un portacosmeticos redondo, de buen tamaño, con rienda para colgarse como bandolera.

En el apuro por llegar y saludarme con un beso, se le cayo un bolso. El beso primero y recoger el bolso luego.

Nos reímos como compinches.

Ya los pasajeros iban terminando de bajar.

Ahí fuimos nosotros para la salida delantera.

Caminabamos lentos, ninguno de los dos queria que el viaje finalizará.

Me dijo :

– Tenes equipaje? Yo solo una valija. Esperamos la “calesita” y hacemos aduana. No creo que nos revisen demasiado esta todo en orden. Igualmente no vamos a pasar juntos por aduana. Quizas a uno lo revisen al otro no es según el azar. Las ultimas dos veces me tocó.
De todas formas nos encontramos en la confiteria y tomamos y comemos algo , podes verdad? –

– Si claro, como no, así nos podemos despedir … hasta el Miercoles?- le respondi con la pregunta en el aire.

– Cuando quieras amor, me dijo mientras recaudó un beso más.

Ya en la escalera le pedi de llevarle un bolso ya que iba cargada.

– Nooo, me dijo estoy acostumbrada a llevarlos, terminó de decir eso y el portacosmeticos voló por el aire.

Una azafata, como todas muy amable, nos esperaba en tierra para entregarnos el objeto volador.

Como caballero que soy lo tomé y Emilce dijo:

– Bueno llevame ese asi no lo revuelo nuevamente … Jajaja …

– Bueno bombón en la confitería te lo doy.

Llegamos al control, le hice seña para que pasara primero.
No le toco revisión.

Pasó rápido y del otro lado me saludaba con los brazos en alto y los bolsos en el piso.
Hasta de lejos era bonita.

Paso yo, toco el boton del rojo-verde. Rojo … a control …
El bolso, valija y portatraje todo perfecto, bien revuelto pero sin objeciones.

El policia de control jugó una broma con el necessaire, que se notaba claramente que era de mujer.

– No no, le dije, no uso, Jajaja, no es mio es de una Amiga, la chica que acaba de pasar iba cargada, por eso me lo dio a mi.

Lo abrió y claro, se encontró con todas las pinturas, lapiz de labios, un arqueador de pestañas, una polvera, etc. Luego, Una tapaespejo y debajo potes, potes de crema. Abrió uno, lo cerró y así hizo con los 3 restantes.

Un policia aduanero, que estaba al lado del control, tomo su handy y no entendi que habló.

Solo sentí un “ok” del otro lado.

Al segundo tenia a mi lado dos policías, uno de los cuales me dijo muy sutilmente :

– Nos acompaña por aca caballero.

Sin entender mucho los acompañe a una oficina.

Al instante comenzaron, las preguntas:

– De quien es el necessaire señor?

– De una amiga que viajó conmigo, me esta esperando del otro lado. Que problema hay? La vamos a buscar y asi no se preocupa, que me está esperando.

No perdieron tiempo. Uno de ellos me puso una esposa en mi muñeca derecha y me dijo:

– caminé bien pegado a mi.

– Pero que hace? , contesté incomodo con la situación.

– Calladito, vamos a buscarla -, balbuceó

Les mostré el lugar donde estaba antes de pasar yo. Ya no estaba.

– Ahhhh me había dicho que me esperaba en la confitería, les comenté.

Allí fuimos rápidamente. La recorrimos toda. Hasta se plegaron dos policías más, recorriendo los negocios de alrededor. Yo ávido de encontrarla, pero la tierra se la había tragado. Pensé debe estar en el baño.

No me dieron tiempo a decirles y volvimos a la oficina. Me pidieron toda mi documentacion. Todo en orden.

Otro hombre vestido con guardapolvo blanco ingreso por una puerta interior y dirigiendose al que se lo notaba como un superior le dijo:

– Confirmado mi Comisario, lo de siempre: «merca», dos potes con cocaína pura, uno con pasta base y el cuarto con pastillas LSD.

Yo escuchaba y pensaba estos me plantaron la droga a mi, me usaron de “perejil”, que hijos de puta son.

El comisario me preguntó:

– Hace mucho que conoce a su amiga?

No le podía mentir.

– No no, la conoci en el vuelo.

– Y la llama amiga?

– Charlamos mucho nos hicimos amigos. Además mire señor Comisario hay una alternativa, tengo todos sus datos, se la puede ubicar facilmente y va a salir de dudas.

Le di la tarjeta que Emilce me había entregado en el avión.

Rapidamente sacaron 4 o 5 fotocopias se las repartieron entre los policias y cada uno salió rápidamente de la oficina.

Al rato volvio el primero :

– Mi comisario este nombre y apellido no figura en el listado del viaje 704 y tampoco hay antecedentes de otro viaje al menos en esta aerolinea.

Entraron otros dos, uno de ellos dijo que el telefono celular y el teléfono fijo no pertenecían a “un abonado en servicio”.

El otro dijo que envió un par de emails y resultaron con direccion errónea. Le vinieron rebotados al instante.

– Señor Nicolás Alberto Espina, usted escucho todo. Piensa que le voy a creer lo de esa amiga que usted inventó para culparla a ella de pasar merca? Podria haber utilizado otro bolso, una valija, nos quiso tomar el pelo? Tan pelotudos nos cree? Le comunico que hasta que venga el fiscal quedará detenido e incomunicado. Cuando venga el fiscal ya le dira que se comunique con un abogado y mas instrucciones legales.

Jajaja !!! Gerente de Empresa haciendo gestiones comerciales en México para entrar “merca”, no saben lo que inventar, dijo el comisario saliendo de la oficina y pegando un portazo que hizo vibrar todos los vidrios.

Quise explicarle mas cosas al policía que se quedó “custodiandome”

– Señor usted esta incomunicado, no me comprometa. Haga silencio.

Yo que nunca había probado ni un cigarrillo en mi vida, mi vicios eran el futbol, mi hogar, mi esposa y mi trabajo … estaba preso por perejil de la aduana.

Todo muy claro, tal como terminan las series de televisión norteamericanas.

Mil cosas en mi cabeza, las esposas que cada vez me apretaban más, mi mujer, la empresa, mi informe, Emilce … Todavia me estará esperando y preocupada, mi bonita !!!

Que justo me pescaron con ese portacosmeticos de mierda.

Si salia la luz verde y pasaba, estariamos comiendo algo y luego tomando un café en la confitería del aeropuerto y seguramente mimandonos.

Luego la hubiese acompañado al remis, la hubiese ayudado a subir los bolsos con la advertencia de:

– Cuidado el necessaire, no se te va a dar por revolearlo de nuevo !!!

Hubiese venido el beso de despedida del viaje, porque el Miércoles era fija que nos veríamos nuevamente.

Asi nos hubiésemos despedido y yo feliz tomando mi equipaje yendo a buscar otro remis.

En el viaje hacia casa, pensaría que regalo de todos los que le compré, le entregaria primero a mi amada Claudina.

Ni lo dudaria …, ella de profesion investigadora histórica, el almanaque azteca de madera, la haria mas que feliz, aunque esas camisolas bordadas a mano, no le disgutarían … Si no hubiese habido este inconveniente ya estaría llegando a casa …

– Agente, me puede aflojar las esposas, por favor, me están apretando mucho.

– Silencio le dije, caballero, no entendió que no puede hablar con nadie ?

Carlos Emilio Dentone

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