A VOS SOLDADO DE MALVINAS (Homenaje)

A VOS SOLDADO.

 

El recuerdo me lleva al 2 de Abril de 1982.

Habíamos viajado, con Federico, a pasar unos días en la costa, puntualmente a Mar del Plata. 

Fede, un amigo de la niñez, con el que logramos mantener la amistad por mucho tiempo.

En ese momento teníamos 32 años de edad. Nos conocimos en la Escuela primaria …

 

La intención de pasar unos días de descanso previo a la Semana Santa y Pascuas, se cumplía.

 

Al rato de estar en “La Feliz”, comenzamos a observar por las calles el andar de tanques militares en distintas direcciones, sorprendiéndonos la cantidad de unidades y el pasar continuo como si fueran vehículos de todos los días.

 

No faltó mucho tiempo para enterarnos, a través de imágenes de la televisión, de algo totalmente impensado:

“Argentina desembarca en Islas Malvinas, la recuperación de la Islas es inminente”.

No entendíamos nada.

Si bien pudimos descansar y disfrutar del paseo, nuestro ánimo no era el mejor, es más, fueron días de nervios y muchos desencuentros con nuestros mismos pensamientos, con nuestras emociones. 

 

Algo insólito estaba sucediendo.

 

Con mi amigo discutíamos mucho sobre el tema y en base a las noticias que iban llegando.

 

Por un lado, era una causa legítima que continuará hasta que algún día se haga justicia.

Por otro, además de la sorpresa, nos preguntábamos con qué estrategia y con que fortaleza podíamos recuperar nuestras Islas ante semejante potencia bélica

 

Con algunas dudas, nos causaba cierta alegría los resultados  transmitidos por el gobierno de facto del momento y obviamente a cargo de los medios de comunicación, que iban informando lo que supuestamente les venía bien.

 

De todas formas, sentía en mi un esbozo de sonrisa forzada.

 

Estaba teñida de guerra, de sangre, de pérdida, de tristeza, de impotencia. Cómo todas las guerras.

 

Nos  enteramos, por esos mismos medios periodísticos que nos acercábamos a la victoria.

Pero a su vez, escuchábamos que nuestros soldados no estaban preparados, ni tenían las protecciones elementales para afrontar un escenario difícil, por el terreno irregular y desconocido para nuestros Chicos y por las inclemencias del tiempo al cual no estaban acostumbrados.

 

Estás Noticias … venían del otro lado del “charco”.

 

De una manera extraña solicitaban la colaboración del Pueblo argentino para recaudar fondos, además de solicitar ropa de invierno, alimentos, donaciones de todo tipo, chocolates …, etc. 

Chocolates para combatir el frío del sur ante un enfrentamiento bélico ??? 

 

Tuvimos un fuerte encontronazo con Federico, de regreso a Capital.

 

Su posición, como la de tantos hermanos de nuestro Pueblo, mostraban una vez más su solidaridad, aportando lo que fuera para apoyar a nuestras tropas.

 

Yo fui reticente, no entendía.

 

Por un lado, sentía vergüenza de no ser un colaborador más y por otro comenzó en mi, un sentimiento de rechazo por los que habían decidido una guerra desde un escritorio, desde la comodidad de una oficina. 

 

Un País en decadencia y una guerra salvadora?

Tuve distanciamiento con mí amigo, quien al poco tiempo se enteró que un primo suyo, estaba combatiendo en una parte de las Islas.

Un punto límite fue el día de cobro del sueldo, en la empresa en donde trabajaba.

Fui a la oficina de personal como todos los meses y me atendió el gerente de Recursos Humanos, aunque no fuese su costumbre, en estos trámites.

 

Me entregó el sobre con el dinero y le firmé el recibo correspondiente.

 

Le agradecí y al retirarme me dijo:

 

– Espere un minuto Fernández. Hoy es el día del aporte para la Guerra de Malvinas. De su sueldo tendría que donar a su voluntad, digamos podría ser un 10% …, yo le hago un recibo con su colaboración.

 

Mí “no” fue rotundo.

 

Le expliqué mis motivos.

 

Su reacción no se hizo esperar y acotó que yo era el anteúltimo en cobrar y que todo el personal ya había realizado su aporte sin inconvenientes.

Lo sentí como una amenaza.

 

Sin pensarlo, sin reflexionar le ofrecí mi renuncia argumentandole que no iba a colaborar con una guerra sea cual fuera su origen y motivo.

 

Me respondió que no me buscara problemas porque el gobierno iba a recibir las listas de todos los trabajadores aportantes, y los que no …

 

Otra amenaza?

 

La cosa quedó ahí.

 

A medida que pasaban los días mi convicción era única: nunca colaborar para una guerra sea cual fuera el motivo.

No concibo las armas, no entiendo de heridos, de muertes, donde la gran la gran mayoría siempre son víctimas inocentes.

 

Si todo fuera entre los que hacen una carrera militar y aman su digna profesión  sería aceptable, pero que en el frente de batalla combatan los que no son profesionales y hasta son inocentes de todo, no lo concibo.

 

Chicos de 18, 19 o 20 años al frente de una guerra?

 

Se me hizo difícil la convivencia en mis distintos entornos y muchas veces preferí callar. 

 

Una tarde, Federico me llamó y me comentó de la muerte de su primo.

Nos juntamos a tomar un café y vi en él la impotencia, la tristeza y al mismo tiempo la bronca de haber perdido a su primo. Otro de los Chicos que ni siquiera pereció en el campo de batalla, el frío fue la causa de su partida, según le había informado a su familia.

 

Tambien me contó de cómo estaban los padres y los hermanos de este chico de 19 años, al igual que el desconsuelo de sus amigos.

 

Todo iba reafirmando que las noticias que provenían del estado eran falsas, increíblemente las donaciones no llegaban a destino.

 

Se podía actuar de esa forma ante todo un País? Será cierto?

 

La miseria del poder …

 

Ese pensamiento me hizo apartar mentalmente de los combates que se libraban y de las noticias que llegaban.

Mi mente  se centró en lo que a esa altura era un hecho: “lo que puede hacer el dominio de dos o tres milicos intentando no perder el mando de un País que se les estaba yendo de las manos»

Generaron una guerra sabiendo que no habían tenido la mínima precaución de resguardo para con los soldados y otros cargos militares de rangos menores que tenian que luchar, de un día para otro, para recuperar Nuestras Islas y defender Nuestra Patria.

 

Comprendí la locura pero ya no justificaba nada. No sólo la guerra sino la desidia conque habían intentado recuperar nuestras Islas.

 

Mi mente estaba al lado de cada pibe que, de un momento para otro se les cargó la responsabilidad de luchar contra uno de los poderíos más grandes del mundo, sin más condiciones que la de poner a disposición su cuerpo ante el clima hostil y frente al enemigo profesional.

 

Se perdió sin atenuantes.

 

Los regresos a tierra firme fueron muy tristes. 

Si hasta parecía que los chicos se  sentían avergonzados del regreso con las manos vacías y dejando en las Islas y en el Atlántico quizás a Amigos, Compañeros, Familiares, Superiores.

 

Hoy, y a pesar del paso del tiempo, continuo sorprendido ante los reclamos de muchos de los ex combatientes por ser reconocidos en forma oficial, como tales.

Tienen el reconocimiento de todo el pueblo que estuvo a favor o en contra de la guerra.

 

Son los héroes que reconocen masivamente los argentinos y gran parte del mundo.

 

Me cuesta hablar de Malvinas.

Tengo a esos chicos que, ya crecieron dentro de mi corazón,tanto como de aquellos que no pudieron crecer porque allá quedaron.

 

Aquellos que no tuvieron la oportunidad de regresar.

 

 Allá permanecen los restos de tantos héroes anónimos para la mayoría de un País, que tampoco estaba preparado para escuchar una guerra por radio o ver imágenes por televisión, como si se tratara de una película.

 

Pasa el tiempo y cuando nos reunimos con Federico, el tema que nos llega a las entrañas es el recuerdo de su primo y de alguna forma cada charla era una forma de homenajearlo y ya no solamente a él, si no a todos los héroes de Malvinas, que seguirán habitando en la pena de nuestro corazón.

 

Sin olvidarnos de aquéllos que decidieron una guerra desde tierra firme, desde ese escritorio, desde la comodidad de una cálida y confortable oficina, sin importarles la locura que habían cometido.

 

A pesar del tiempo transcurrido, me cuesta hablar de Malvinas. 

 

Hoy lo hice por vos, soldado querido, porque necesité gritarlo. 

 

Muchas veces te lloré, te rendí mi homenaje, te agradecí, pero siempre para mis adentros, nunca me pude expresar, como lo hice hoy.

Te pido disculpas porque fui uno más que vivió está guerra desde una ignorante comodidad y con desconocimiento total de que hacer.

Al menos hoy pude contarte mi sentir y de alguna forma homenajearte a vos … Querido Soldado de Malvinas !!!

Carlos Emilio Dentone.

 

A vos Soldado !!!

2 comentarios sobre “A VOS SOLDADO DE MALVINAS (Homenaje)

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