A VOS BERNAL

A VOS BERNAL

Cuando la SADE de la filial Bernal-Quilmes convocó, alguna vez, a narrar anécdotas de nuestra ciudad, Bernal, en realidad más que narrar se  despertó en mí la posibilidad de volcar por escrito un sentimiento y poder ofrecerlo a su gente.

Alguna vez me hicieron notar que el barrio es patrimonio de cada individuo o, por lo menos, de quienes  sienten a su aldea como una cuestión vital que constituye parte de sus grandes afectos.

Uno ama a “su barrio”… o a más de uno.

El barrio es testigo de las vidas de todos sus vecinos. Es mucho más que un conjunto de casas, de plazas, de árboles, de veredas, de negocios, de gente.

El sentimiento por el barrio es individual y no vecinal: por él cada uno siente cosas diferentes y dentro de él se ve inmerso de distintas maneras..

Pensando en el barrio y, tratando de buscar definiciones, reflexioné hasta el punto de considerar que hay distintos tipos de relación entre el habitante y su barrio.

Está el barrio que nos vio nacer, el de la escuela, el de la adolescencia, el de la circunstancia, el de adopción, el del trabajo, el de novios, el barrio de casados, el barrio de los hijos, el de lo nietos, el barrio del exilio. 

Y tantos otros…

En fin, cada vecino establece con estos barrios vínculos  diversos y, puede tener, asimismo, sentimientos por otros donde alguna vez haya habitado.

En mi caso, mi barrio de cuna fue Almagro; después vino el de adolescente: Wilde. Al tiempo el de mi primer trabajo: el barrio de Flores. Más tarde el de la casa propia, Bernal Oeste y, paralelamente, el del trabajo estable: Quilmes Oeste. Nada menos que treinta años de trabajo allí. Luego, el del matrimonio, el de la nueva familia: Quilmes.

Relatar esto me hace pensar que  fui un poco nómade, pero, en definitiva me doy cuenta justamente, que por cada uno de ellos sentí distintos afectos y gratitudes.
Y uno no sólo anduvo por allí,  sino que siempre está.

Y así les conté  un poco mi historia ligada a los  barrios.

Pero la vida siempre tiene sorpresas y hoy agrego uno más a esa recorrida.

Te incorporo “A vos … Bernal”.

Quedarme sin trabajo, problema común a muchísimos vecinos de tantísimos barrios,  fue el principio de esa etapa.

En la difícil ecuación  de buscar trabajo a la edad adulta y, resguardar el dinero proveniente de la indemnización – ya pulverizada y minimizada por el efecto “corralito”- .


Cierto día del año 2002 nos reunimos con algunos amigos, ligados por la misma circunstancia, decidimos emprender el proyecto de  instalar un comercio.

Un 30 de abril del 2003 ubicamos un local en nuestra semipeatonal, lo alquilamos  y comenzamos  a montar nuestro negocio.

A los dos meses inauguramos; más precisamente el 27 de junio.

A partir de ahí Bernal Centro cobró un  lugar muy   importante en mi vida y, como mencionaba al principio,  pasó a integrar esa lista de barrios del afecto. Podría nombrarlo como  otro barrio de trabajo, de comercio, pero lo nombro como el barrio del desafío. 

Así quedará en mi historia.

Tener un trabajo, sostener una economía, eran en sí metas difíciles, pero más aún abrir un negocio sin contar con experiencia apropiada en el comercio.

Y acá es donde tomé conciencia  de que uno puede tener toda las ganas de hacer las cosas bien, tener la idea de dar el mejor de los servicios pero, a la hora de los hechos, hay que asumir la delicada tarea de exponer minuto a minuto, hora a hora, día a día, lo mejor de uno a favor  del cliente, sin olvidar los objetivos iniciales.

A tres años de la apertura sigo en el intento de cumplir felizmente el proyecto (aún no sé si lo logré).
Sí, estoy seguro de que no podría haberlo realizado si no existiera el vecino paciente, atento, fiel, que consume mi producto, mi servicio.

Me di cuenta que tener un negocio, no es atender y nada más, sino, justamente, es relacionarme con el barrio, con su gente, con su necesidad, sobre todo en este momento tan especial de mi vida.

Y no importa ya el rubro -y creo que tampoco interesa el resultado final del negocio a  largo plazo- (al día de la fecha aún no sé fehacientemente si podré renovar mi contrato de alquiler)  sólo me interesa en este momento agradecerte “A vos  Bernal”, a tu gente. 

Gracias por darme un  lugar de privilegio en tu hermosa 9 de julio.
Gracias en el caso de poder continuar con el proyecto y, si no es así, gracias igual por habérmelo permitido hasta este momento.

Experiencia inolvidable. Un barrio más en mi vida, quizás con un valor diferente.

Esta es mi sencilla, pero sentida anécdota dedicada “A vos Bernal” … y a tu gente.

CARLOS EMILIO DENTONE.

(Este relato forma parte de la Antología :.
“Bernal … ese lugar”, de la SADE FILIAL BERNAL-QUILMES, editado en Editorial Dunke, Año 2007)

Algunos autores:
Héctor Acosta
Stella Maris Bertinelli
Isabel Corrao Santos
Evaristo Rodríguez
María Clara Dal Molin
Oscar Rodríguez Carabelli
Lucrecia San Martín
Pedro Soto
Liliana Waipan
Margarita Wolf y otros.

6 comentarios sobre “A VOS BERNAL

  1. Que llindo escuchar tus relatos, justo ayer pensaba en quantos barrios estuve, extraño mi barrio quilmeño, y en mi exilio ya voy por el tercero🙂, un abrazote Carlos!, hasta siempre!

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