«CREAR»

Crear

Crear es función de vida,
medio de expresión del ser humano,
manera de manifestar sentimientos.

Lo hace a través del arte
y de todas sus aristas:
el tornero con su torno,
el dibujante con su lápiz,
el administrativo con sus cálculos,
y el ama de casa que acomoda sus enseres
o le da un sabor particular a la comida heredada de su abuela,
con su propio toque de especias.

Lo hace el obrero que conoce su máquina,
y el chico que en la esquina pide una moneda,
ofreciendo sus malabares.

Crear es vivir plena y permanentemente.
Cuando la creación no existe, la vida se frena y se paraliza.

Aun en momentos difíciles, los creadores continúan su labor.
Crean y piensan en cómo se vivirá una vez que la dificultad se acabe,
o disminuya su potencia.
Sobre esas cenizas, el creador volverá a construir y se amoldará a la nueva circunstancia.
Aprovecha el tiempo, estima, supone, idealiza, observa, proyecta y… crea.

Tanto en los momentos de alegría como en los ratos tristes,
va tomando herramientas que jamás había pensado.
Utiliza la última novedad de la tecnología, aprende de ella,
y sobre ese nuevo suelo sigue creando.
Se adapta a lo nuevo y, a su vez, adapta eso nuevo a su necesidad.

La vida es un hecho creativo:
de aprendizaje,
de reflexión,
de evolución,
de concretar y de exponer.

Quienes no llevan la creación como estandarte,
arrastran su estado diario hasta empeorar las cosas.
Es el que se queja,
el que espera del otro,
el que no aporta, contamina y se vuelve tóxico,
sin darle un lugar a su propio interior.

Depende de cada uno cómo asuma su vida.

Desde aquel compositor de música
que alcanza el éxtasis y hace disfrutar a su público,
hasta ese chico —ese pibe—
que hace malabares en la esquina para poder comer
y llevar un par de monedas a su casa;
cansado, extenuado, pero feliz.
Porque siguió creando.
Creando una nueva rutina para mañana mismo,
porque mañana lo espera otra esquina…
otra esquina que le regaló la vida.

Carlos Emilio Dentone

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